El regreso de la Copa del Mundo a Guadalajara se vivió de manera inolvidable. El trofeo más codiciado del planeta tuvo una presentación sin precedentes en el Estadio AKRON, que abrió sus puertas para contagiar a los aficionados del ambiente mundialista que se vivirá en nuestro país dentro de 102 días.En un entorno completamente mundialista, el Trophy Tour de la Copa del Mundo 2026 ofreció un recorrido que exaltó lo mejor de México y la historia de las Copas del Mundo en una ciudad que volverá a ser sede de la máxima justa. Los asistentes no solo pudieron acercarse al trofeo, sino también vivir una experiencia inmersiva única, recorriendo el inmueble desde una perspectiva distinta.Entre colecciones de balones históricos y piezas de memorabilia mundialista, además de la oportunidad de sentir el peso real de la Copa del Mundo, la casa de las Chivas se convirtió en el epicentro del futbol en Guadalajara. El recorrido permitió descender a los vestidores que en unos meses utilizará la Selección Mexicana, visitar la sala de prensa y adentrarse en espacios que normalmente permanecen fuera del alcance del público.La expectativa fue tal que los boletos se agotaron rápidamente; nadie quería perderse un evento que para muchos representa un sueño hecho realidad. Así lo expresó Fernando Pulido, quien asistió junto a su hijo Osiel:“Yo traje a mi hijo porque quiero que conozca el trofeo. Es algo que yo nunca pude vivir de niño. Siempre soñé con ver la Copa y ahora voy a cumplir ese sueño con él. Es un recorrido muy bonito”, compartió emocionado.La experiencia, cargada de recuerdos y emociones, permitió a los aficionados pisar la cancha atravesando el mismo túnel por el que ingresan sus ídolos, convirtiendo cada paso en un momento memorable. Ante la imponente estructura del estadio, las fotografías no se hicieron esperar, así como la oportunidad de sentarse en el banquillo e imaginar las indicaciones que dará Javier Aguirre cuando México dispute su primer partido mundialista en territorio tapatío.“Piel chinita. Sinceramente creo que lo hicieron muy bien. He asistido a eventos similares, pero ninguno tan emotivo como este. Además de conocer este estadio tan bonito, recordé goles y festejos de la Selección”, reconoció Raúl Cardona.El momento cumbre llegó al final del recorrido: la fotografía con el trofeo más anhelado del mundo. Nervios, sonrisas y miradas brillantes acompañaron el instante frente a la Copa, esa que pocos han levantado y que millones sueñan con ver algún día en manos de México.