Viernes, 17 de Abril 2026

"Flores", de Job Samaniego Rivera, llega al FICG con una historia sobre la identidad

La película, protagonizada por Raúl Briones y Leo Martínez, propone una historia íntima sobre la relación entre un padre y su hijx

Por: Fausto Salcedo

Para la directora tapatía, el estreno en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara constituye un momento de especial relevancia. ESPECIAL

Para la directora tapatía, el estreno en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara constituye un momento de especial relevancia. ESPECIAL

El estreno de un primer cortometraje suele marcar un momento decisivo dentro de la trayectoria de cualquier cineasta. En el caso de la directora tapatía Job Samaniego Rivera, ese punto de partida se concreta con “Flores”, una obra que tendrá su presentación en competencia oficial dentro del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), como parte del programa Hecho en Jalisco: Cortometrajes 03. La película, protagonizada por Raúl Briones y Leo Martínez, propone una historia íntima sobre la relación entre un padre y su hijx, atravesada por preguntas sobre la identidad, la mirada y la posibilidad de transformación.

La trama se articula a partir de un encuentro aparentemente sencillo: Moisés y su hijx Samy descubren una flor que detona un viaje simbólico y emocional. A través de un antiguo relato y de la perspectiva de la infancia, el mundo comienza a mostrarse bajo nuevas formas, permitiendo que los personajes reconozcan otras maneras de habitar la realidad. La historia se sostiene en una atmósfera que combina elementos de fantasía con una observación cercana de los vínculos familiares, en un registro que privilegia la sensibilidad visual y el lenguaje simbólico.

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El origen de “Flores” está ligado a un proceso personal

Para Job Samaniego Rivera, el origen del proyecto está ligado a un proceso personal que se fue desarrollando a lo largo de varios años. La directora explica que el guión acompañó su formación académica y su propio proceso de comprensión identitaria, lo que permitió que la historia evolucionara junto con ella.

“Cuando entré a la escuela yo ya era una persona queer, y durante esos años también crecí y empecé a entenderme como NB y como persona trans. A la par, yo escribía este proyecto, que me acompañó durante toda la carrera. No es una historia inspirada directamente en mi familia, pero sí nace de una necesidad de imaginar una conversación que muchas veces no se tiene, de pensar en esa relación entre una infancia y su figura paterna desde un lugar distinto”, señaló la directora.

Ese cambio de perspectiva se convirtió en uno de los momentos clave en la construcción narrativa del cortometraje. La historia, que en sus primeras versiones se centraba en el conflicto desde la mirada de la infancia, fue transformándose hasta incorporar una reflexión más amplia sobre las emociones y los temores que atraviesan a las familias.

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“En algún momento decidí dejar de pensar en la historia desde el lugar de señalar o de culpar a ciertas personas, y empecé a preguntarme qué es lo que les ocurre a quienes acompañan estos procesos. Fue ahí donde llegué a la palabra miedo. Entendí que muchas paternidades están atravesadas por el miedo, y eso fue muy importante para dirigir la investigación y la escritura hacia ese lugar”, explicó.

A partir de esa reflexión, “Flores” se construyó como una historia que privilegia el diálogo y la empatía. La película se interesa por la posibilidad de mirar el mundo desde otros ángulos y por la manera en que la imaginación puede abrir espacios de comprensión. En ese sentido, la directora reconoce influencias literarias y cinematográficas que exploran la relación entre lo fantástico y lo cotidiano.

“Cuando leí Las malas, de Camila Sosa, encontré una referencia muy importante, no tanto por la historia, sino por la manera en que lo fantástico se entrelaza con lo real. Esa idea de que una persona pueda convertirse en pájaro, o de que el mundo pueda mirarse con otros ojos, me parece una forma muy amorosa de entender la vida. Creo que de eso trata Flores: de la posibilidad de mirar el mundo desde otro lugar y de permitir que la fantasía nos ayude a imaginar nuevas formas de existir”, afirmó.

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 La trama se articula a partir de un encuentro aparentemente sencillo: Moisés y su hijx Samy descubren una flor que detona un viaje simbólico y emocional. ESPECIAL
 La trama se articula a partir de un encuentro aparentemente sencillo: Moisés y su hijx Samy descubren una flor que detona un viaje simbólico y emocional. ESPECIAL

Así fue el rodaje de “Flores” de Job Samaniego Rivera

La realización del cortometraje también se caracterizó por un proceso de trabajo colectivo. La directora decidió integrar a un equipo creativo conformado en gran medida por personas que compartían experiencias y sensibilidades similares, lo que permitió que el proyecto se nutriera de múltiples miradas.

“Empecé a entender que quería que me acompañaran personas que atravesaran experiencias parecidas a las mías. Entonces se formó un equipo habitado por gente queer, y a medida que se integraban más personas, el proyecto empezó a transformarse y a enriquecerse. Siento que ese es uno de los valores más importantes de la película: que está construida desde muchas voces y desde muchas experiencias”, comentó.

El respaldo institucional fue otro factor determinante en el desarrollo del proyecto. Después de varios intentos por obtener financiamiento, el cortometraje recibió el apoyo del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), lo que permitió consolidar la producción y sumar nuevos aliados.

“IMCINE fue la primera institución que realmente nos apoyó, y a partir de ese apoyo empezaron a sumarse otras personas y organizaciones. La Universidad de Guadalajara, por ejemplo, nos prestó equipo y nos ayudó a fortalecer la producción. Ese apoyo abrió la posibilidad de hacer la película con mayor libertad y de explorar recursos que antes no estaban a nuestro alcance”, relató la directora.

El rodaje se llevó a cabo en distintas locaciones de la Zona Metropolitana de Guadalajara y en espacios naturales cercanos a la ciudad, particularmente en el área de La Primavera. La elección de estos escenarios respondió a una intención narrativa específica: construir un entorno donde la naturaleza funcionara como un elemento simbólico dentro de la historia.

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“Fue muy bonito trabajar en La Primavera y conocer a las personas del ejido. El paisaje y el río tenían una presencia muy importante para la película, porque queríamos que el entorno acompañara el proceso de transformación de los personajes. También decidimos filmar en la secundaria a la que asiste la infancia protagonista, con sus propias amigas, y eso le dio a la historia una sensación muy auténtica”, explicó.

La presencia de Raúl Briones en el reparto representó un punto significativo dentro del proceso creativo. El actor se sumó al proyecto en una etapa clave de la producción y aportó una dimensión interpretativa que fortaleció el desarrollo del personaje de Moisés.

Para la directora, el estreno en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara constituye un momento de especial relevancia, tanto por la visibilidad que ofrece el encuentro cinematográfico como por la posibilidad de abrir conversaciones con el público.

“La intención de la película es abrir diálogo, escuchar y aprender a mirar el mundo con otros ojos. Creo que necesitamos generar espacios donde podamos conversar con respeto y con curiosidad, y el festival es un lugar muy importante para iniciar ese encuentro con la audiencia”, expresó.

“Flores” tendrá su función de estreno el 19 de abril, con presentaciones adicionales los días 20, 22 y 23 de abril dentro de la programación del FICG. El cortometraje también formará parte de una función especial en el Voltio Bar, como parte del programa Quinceañera del Premio Maguey, dedicado a obras que exploran la diversidad y las identidades contemporáneas.

Con este primer trabajo como directora, Job Samaniego Rivera se incorpora a una generación de cineastas tapatíos que exploran nuevas formas de narrar la experiencia personal y colectiva desde el lenguaje cinematográfico. “Flores” se presenta así como una obra que apuesta por la sensibilidad, la imaginación y el diálogo, en un contexto donde las historias íntimas adquieren una resonancia social cada vez más visible.

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