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Miércoles, 12 de Diciembre 2018

Una invitación a besar

El escritor Élmer Mendoza presenta el libro “No todos los besos son iguales”, en el que una princesa peculiar busca los labios ideales

Por: El Informador

El escritor lleva a sus lectores a un viaje de ficción, reflexión y muchos besos. EL INFORMADOR / E. Barrera

El escritor lleva a sus lectores a un viaje de ficción, reflexión y muchos besos. EL INFORMADOR / E. Barrera

Élmer Mendoza es claro al revelar las pretensiones que tiene acerca de su nueva novela: “A mí me gustaría que mis lectores, después de leer este libro, vayan a besarse y la pasen bien”, afirma el autor.

Y es que esta historia es, según el escritor culichi, una invitación a besarse, desde el nombre la proposición está puesta: “No todos los besos son iguales” (Alfaguara), y en ella se narra la historia de una bella durmiente que necesita de un beso para despertar del letargo que padece.
Sin embargo, sabedora de que no todos los besos son iguales ni provocan lo mismo, esta princesa busca, sin demasiada claridad, el beso indicado para ella.

“Quien lea este libro se encontrará con una bella durmiente que a pesar de que ha sido hechizada para dormir cien años, se ha despertado sólo cuatro años después. Tiene 19 y está soñolienta, necesita un beso para despertar completamente”.

Pese a la necesidad del beso, el autor comenta la importancia del beso, pues éste es determinante en la mayoría de relaciones: “Sin embargo no necesita cualquier beso, la princesa no tiene una idea clara de lo que quiere y se va en la búsqueda de lo que necesita, al encuentro de ‘besadores’. Yo creo que eso hasta los seres humanos lo vivimos: un beso puede determinar una buena relación o un mal beso puede acabarla”.

Princesa a la mexicana

Para terminar de describir a la soñolienta protagonista de esta novela, Mendoza explicó que su princesa no es una princesa común, ya que no se trata de una mujer delicada que necesita de protección.

Y aunque afirma que nunca se propuso reflejar a las mujeres del país en el comportamiento de su personaje, sí considera que de manera indirecta creó a una princesa que actúa como las nuevas generaciones de mexicanas.

“Van a encontrar una historia donde se plantea un modelo de mujer muy echada para adelante, una mujer muy dueña de sí, que no tiene temores y que ante el desconcierto de la vida da pasos hacia adelante. Es una chica de 19 años metida en asuntos inesperados que tienen  mucho que ver en la manera en que ella reacciona y forja su destino”.

Escritura gozosa

El autor detalla que el proceso de escritura para esta novela fue bastante ameno: “No fue algo que hiciera concienzudamente, pero la novela me exigió un personaje fuerte que fui creando poco a poco; es un personaje que no se dobla. Podría ser una princesita dulce, pero no, ésta llega a adueñarse de su destino y lo manifiesta cada que puede. Para mí fue muy divertido hacer esta novela, siempre fue una escritura muy gozosa”.
Ya en lo correspondiente al lugar donde se desarrolla la historia, el escritor sinaloense no dejó pasar la oportunidad de rendirle tributo a su tierra natal, ya que todo sucede en el palacio de Mey, que colinda al Norte de los reinos de Mocorio y Navolatura, sitios que recibieron su nombre en honor a las ciudades sinaloenses de Mocorito y Navolato

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