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Martes, 16 de Octubre 2018

La vida teatral de Jesús Hernández

El actor tapatío será galardonado hoy con el Premio Jalisco en la categoría de Cultura; en entrevista, comparte su vida dedicada a la actuación y sus pensamientos sobre el teatro

Por: El Informador

Jesús Hernández trabaja en la obra “Zorbas, el poder de las promesas” junto a la Compañía Tlakuache, y a la par alista el monólogo “El divino pastor Góngora”. EL INFORMADOR/A. Camacho

Jesús Hernández trabaja en la obra “Zorbas, el poder de las promesas” junto a la Compañía Tlakuache, y a la par alista el monólogo “El divino pastor Góngora”. EL INFORMADOR/A. Camacho

La vida es un teatro. Desde pequeños aprendemos a través de la imitación, la memoria, la repetición de las palabras y la mímica. Cuando Jesús Hernández escucha la palabra teatro, siempre piensa en eso, en la vida, en cómo teatralizamos una acción para que otro aprenda, para que después cada quien lo teatralice a su modo para enseñar a otros.

"Cuando escucho teatro pienso en vida, es una necesidad del hombre y por eso subsiste. El teatro se necesita para verse reflejado, tener un modelo de vida y burlarse. El teatro es vida artística".

Jesús Hernández es actor y su vida ha estado dedicada al teatro, a transformarse en personajes capaces de sacudir el alma y provocar la nostalgia, la risa, el drama. El tapatío asegura que ser actor de teatro jamás figuró en sus planes como una vocación y ahora, con 67 años de edad, recibe el Premio Jalisco —en categoría de Cultura— que otorga el Gobierno de Jalisco a los hombres y mujeres destacados de la sociedad en diversas aristas.

“Para mí es el premio mayor, no hay otro premio más grande que éste, por las personas que lo han recibido, éste es nuestro premio estatal y es lo máximo. Aún no me cae el 20, no calculo bien el impacto que hará en mí este reconocimiento. Es una gran responsabilidad, en lo primero que piensas es en mejorar el trabajo”, comenta el actor tapatío en entrevista con este medio.

El teatro lo enamoró

Jesús Hernández recuerda sus inicios, sin ambición alguna de ser actor o lograr la fama. El teatro lo fue persiguiendo, lo enamoró sin que se diera cuenta y ahora es uno de los actores jaliscienses que siempre está en la cartelera y en la búsqueda de algún proyecto que cautive al público.

“Aun cuando me iba bien en mis primeras obras, no creía que esto fuera lo mío. Yo le ayudaba a mi padre en el negocio familiar, tampoco tenía otro plan alterno para mi vida. Pero con esos pequeños éxitos comenzaron a llamarme para otros proyectos. Me sentía bien porque a la gente le gustaba mi trabajo, pero no tenía idea qué pasaría, sólo se fue dando esa necesidad de estar, de seguir”.

Nacido en Guadalajara en una familia de comerciales de frutas, el actor reflexiona sobre aquel novato Jesús Hernández en la primaria que fue animado a subirse a la tarima de la escuela —por impulso de los profesores Antonio Padilla Armenta que enseñaba Civismo y Edmundo Santillana que impartía Artes—. Después, en la adolescencia seguiría en el escenario del grupo teatral del CODE interpretando a señores. Luego, sin darse cuenta, debutó de manera profesional en “El Zoológico de Cristal”, obra que marcaría desde entonces su vocación y le abriría las puertas también al cine y la televisión.

“Gabriel Gutiérrez, gran teatrero como actor y director, fue quien me jaló de lleno a este mundo, me dijo que Consuelo Pruneda necesitaba un actor porque Gustavo Alatriste Junior, quien hacía a Tom en ‘El Zoológico de Cristal’, ya no podía seguir y me quedé ahí, fue mi primera obra de teatro profesional; después concursé en Nuevos Valores en 1975 y nos fue bien con varios premios”.

Nobleza y ejemplo

Más allá de los éxitos y múltiples reconocimientos que Jesús Hernández ha tenido en su trayectoria respaldada por más de 40 años, el actor asegura que ni la fama ni los galardones han extinguido ese gozo con el que se paró por primera vez en la tarima.

“Siempre he querido que se mantenga ese gozo por la obra, no importa que yo tenga que pagar como antes, uno no se hacía actor por recibir dinero, lo hacías sólo por hacer teatro, por estar ahí arriba. Existía y aún está esa emoción por hacer a un personaje. Cuando estás en el escenario uno se olvida de todo, quiero que mis compañeros de teatro jamás pierdan esa sensación. Ahora algunos sólo piensan en cuánto les pagarán y de eso depende su gusto por hacer teatro”.

Con esta idea Jesús Hernández no dice que el dinero y la paga no sean importantes para un actor, por el contrario, exhorta a seguir impulsando proyectos capaces no solo de recibir apoyo gubernamental, sino que la iniciativa privada y el mismo público sea el principal activo que siga haciendo del teatro una actividad sustentable.

“Es importante que el creador de teatro sepa con claridad a quién quiere dirigirse, en qué espacio y por qué. Debe tener una relación muy estrecha con el público, no solo con todos los movimientos teatrales que hay, a pesar de que somos muchos aún estamos aislados del público. Hay que ser fiel a sí mismo, pero también al público”.

Lo que viene

Actualmente, Jesús Hernández sigue al pie de “Zorbas, el poder de las promesas” junto a la Compañía Tlakuache y a la par alista el monólogo “El divino pastor Góngora: “Ahí van a ver a un Jesús Hernández completo tanto en lo corporal, en la música y en la vivencia actual, es un monólogo bastante complicado”, detalla el actor que plantea la obra se estrene en octubre.

También está la producción “Perla” de Pepe Lira, en la que interpretará a un empleado de una empresa. Otro proyecto presente es que dentro de dos años, aproximadamente, Jesús Hernández comience a impartir talleres de actuación.

EL DATO
Para saber

Personalidades del quehacer artístico como Juan Rulfo, Vicente Leñero, Raúl Anguiano, Juan José Arreola, Agustín Yáñez, Hugo Gutiérrez Vega y Consuelo Velázquez, entre otros, han recibido el Premio Jalisco.

En 2010, Hernández recibió un reconocimiento a su trayectoria por la Secretaría de Cultura Jalisco.

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