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Así puedes identificar los síntomas de una insolación ante ola de calor en México

Las temperaturas extremas no dan tregua y tu cuerpo podría estar en peligro sin que lo notes. Descubre cómo diferenciar el cansancio normal de una urgencia médica y conoce los síntomas clave de la insolación

La intensa ola de calor en México que azota actualmente al país ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y meteorológicas. Con temperaturas que superan los 40 grados Celsius en diversas regiones, el riesgo de sufrir emergencias médicas relacionadas con el clima extremo ha aumentado de manera alarmante.

Ante este panorama sofocante, la Secretaría de Salud ha emitido una serie de advertencias urgentes dirigidas a toda la población. El objetivo principal es concientizar sobre los peligros de la exposición prolongada al sol y enseñar a los ciudadanos a identificar cuándo el cuerpo pierde su capacidad natural de enfriamiento.

En ciudades densamente pobladas como Guadalajara y la capital del país, las planchas de concreto intensifican la sensación térmica diaria. Esto provoca que los transeúntes y trabajadores al aire libre estén mucho más expuestos a sufrir una descompensación severa si no toman las medidas preventivas adecuadas durante su jornada.

Por ello, resulta fundamental responder a la pregunta de cómo diferenciar un simple agotamiento por bochorno de un peligroso golpe de calor. Ignorar las primeras señales de alerta que envía el organismo puede desencadenar fallas en los órganos vitales y llevar a una persona a la sala de urgencias rápidamente.

Los especialistas médicos advierten que los niños menores de cinco años, los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas son los más vulnerables. Sin embargo, cualquier individuo sano que realice actividad física bajo los rayos del sol sin la hidratación correcta puede convertirse en una víctima de la insolación.

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Señales de alerta: Así se manifiesta la insolación en tu cuerpo

El primer síntoma que jamás debes pasar por alto es una alteración drástica en la sudoración de la persona afectada. Inicialmente puede presentarse un sudor excesivo, pero cuando la insolación avanza, la piel se vuelve completamente seca, caliente y enrojecida, indicando que el cuerpo ya no puede regular su temperatura.

La Protección Civil señala que la aparición de una fiebre repentina, que oscila entre los 39 y los 41 grados Celsius, es una señal de alarma crítica. Este incremento térmico interno es sumamente peligroso porque comienza a afectar el funcionamiento neurológico y cardiovascular en cuestión de muy pocos minutos.

Además de la temperatura elevada, los pacientes suelen experimentar mareos intensos, náuseas persistentes, vómitos y un dolor de cabeza punzante. Estos malestares gastrointestinales y neurológicos son la forma en que el cerebro avisa que está sufriendo un estrés térmico severo y que necesita enfriamiento de manera inmediata y urgente.

En los escenarios más graves y avanzados, la persona puede mostrar confusión mental, agitación, habla atropellada e incluso pérdida del conocimiento. Si notas que alguien tiene dificultad para respirar, su ritmo cardíaco está acelerado pero débil, o presenta convulsiones, estás frente a una emergencia médica que requiere una ambulancia.

Es vital comprender que el tiempo es un factor determinante cuando se presentan estos cuadros clínicos tan severos y repentinos. Actuar durante los primeros minutos tras identificar la piel seca y la confusión mental puede marcar la diferencia entre una recuperación rápida y un desenlace fatal por daño cerebral irreversible.

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Recomendaciones para prevenir un golpe de calor

Si identificas a alguien con estos síntomas, el primer paso es trasladar a la persona inmediatamente a un lugar fresco, ventilado y con sombra. Alejar a la víctima de la exposición directa a los rayos solares detendrá el aumento de la temperatura corporal y facilitará los primeros auxilios.

1. Abanica a la persona mientras rocías su cuerpo con agua fresca. 
2. Coloca compresas de hielo o toallas húmedas en zonas estratégicas como el cuello, las axilas y la ingle para enfriar la sangre.
3. Ofrécele agua fresca o suero oral en pequeños sorbos, pero hazlo únicamente si la persona está completamente consciente y puede tragar sin riesgo de asfixia. 4
. Llama a los servicios de emergencia si los síntomas no mejoran rápidamente o si hay desmayos.

Para prevenir llegar a estos extremos, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) recomienda evitar cualquier exposición innecesaria al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas. Este es el bloque del día donde la radiación ultravioleta y el calor ambiental alcanzan sus picos máximos y resultan más dañinos.

Asimismo, es indispensable utilizar ropa ligera, holgada y de colores claros, además de aplicar protector solar de amplio espectro antes de salir. Complementa tu protección utilizando sombreros de ala ancha, gorras, lentes de sol y, si es posible, camina siempre buscando las áreas sombreadas de las calles y parques.

Finalmente, mantén una hidratación constante bebiendo al menos dos litros de agua natural al día, incluso si no sientes sed en ese momento. Evita el consumo de bebidas alcohólicas, refrescos azucarados o cafeína, ya que estos líquidos favorecen la deshidratación y te vuelven más propenso a sufrir una insolación.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.

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