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Jueves, 13 de Diciembre 2018
Tecnología | Quien la intente matar, se condena, advierten antiguos mayas

Es Tzukán leyenda del mundo maya y objeto de estudio científico

Defensora de grutas y cenotes es descrita como gigantesca serpiente

Por: NTX

MÉRIDA.- Entre las leyendas de los antiguos mayas que han sobrevivido hasta el siglo XXI destaca la de Tzukán, una mítica, gigantesca serpiente que "cuida" las grutas y cenotes que hay en estas tierras del Mayab, donde los testimonios de su paso han despertado interés científico.  

Como se ha demostrado a través de diversos estudios e investigaciones, las grutas y los cenotes tuvieron mucha importancia en la vida de los antiguos mayas y en los no muy lejanos días de la primera mitad de este siglo.  

Hasta la actualidad, esos ojos de agua son considerados como lugares sagrados, llenos de magia y refugio favorito de los espíritus del monte, según se ha contado de generación en generación.  

Entre las historias que han surgido de las entrañas de estas tierras está la de esta especie de serpiente o culebra, como se le llama aquí, a la "Tzukán" que ha sido ya objeto de estudios científicos, pese a no conocerse pruebas de su eventual existencia.  

Al respecto, el investigador de la facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán, Carlos Evia Cervantes, ha dedicado años de trabajo a indagar sobre el mito y expuso que aunque no hay pruebas de su existencia, existen cientos de testimonios acerca de la serpiente que han sobrevivido generación tras generación.

"En torno a su tamaño, generalmente dicen que es tan grande, que su cabeza es como la de un caballo, incluso, también tiene crines, y otras versiones hacen referencia al grosor y a la apariencia de su cuerpo, que se puede confundir con un tronco", precisó.  

"Algunos cazadores aseguran que la mítica serpiente se esconde en la entrada de las cuevas, esperando que sus presas entren a beber agua, y también se dice que cuando la "Tzukán atraviesa el camino, no se le ve la cola ni la cabeza, pues ambas se pierden en el monte por lo grande que es".  

Recordó que entre sus recorridos por el interior del estado, un campesino afirmó que se sentó en lo que creyó que era el tronco y al rato sintió que se movió por sí solo y descubrió que era una Tzukán. "No tiene pruebas, pero todos le creen", añadió.  

De hecho, continuó, saben que no deben intentar matarla, pues sufrirían alguna desgracia, incluso la muerte, y entre las consecuencias más frecuentes para quien osa atacar a esta serpiente, está la parálisis temporal o permanente en las piernas.  

También es común escuchar que hay cazadores que lograron matar a una, generalmente con una escopeta, pero esa acción audaz para nada sirve, porque al poco tiempo reaparece otra serpiente en la cueva.  

Otros relatos dicen que la "Tzukán" vive en un pozo y la gente nota su presencia porque cuando algún pájaro vuela sobre la boca, éste es atraído por la serpiente que está en el fondo; entonces el ave se mete y nunca más se le ve salir.  

De igual forma, varios indígenas cuentan que cuando las "Tzukanes" ya están viejas, les crecen alas y vuelan hacia el mar, donde se retiran para morir "y, si tienes "suerte en tu vida, puedes ver a ese ser en tu camino".  

"No cualquiera la puede ver, sino es cuestión de suerte, y suerte no se refiere a un evento afortunado, sino a una capacidad permanente o temporal que tiene el sujeto para ver algo que no todos pueden percibir", explicó.  

"Es como entrar a un estado anímico que perturba momentáneamente al sujeto y deja en su memoria una huella imborrable; la serpiente no es identificada con especies conocidas, es descrita como si fuera algo mágico, espiritual", subrayó.  

En concreto, prosiguió el investigador, se trata de un relato mítico con arraigada presencia, que es repetido una y otra vez por las personas que habitan en las comunidades rurales en regiones cercanas a las cuevas.  

Al parecer, el mito tiene su origen en el área cultural mesoamericana y conduce al conocimiento de relatos similares en otras partes del mundo, con los cuales se advierten factores simbólicos comunes: el agua, la cueva y, por supuesto, la serpiente.  

Sin embargo, la realidad es que ninguna de esas historias tiene tanto arraigo como la de la "Tzukán", un animal mitológico que vive en la memoria colectiva de un pueblo, cuya espiritualidad puede hacer realidad hasta la más fantástica de las leyendas.  

NTX 03-05-08 MMT

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