Suplementos | Fiesta mexicana Salón del automóvil de Los Ángeles La ciudad más cercana a los mexicanos en Estados Unidos, vivió un salón entre dudas y celebraciones Por: EL INFORMADOR 5 de diciembre de 2009 - 01:38 hs Alegrías y esperanzas en un rincón, dudas e incertidumbre del otro. En el lado de Ford, todo era celebración con el lanzamiento del nuevo Fiesta, que gritó su arribo a los cuatro vientos, llena de orgullo por el inminente nacimiento de un mexicano más, que tratará de vencer en Estados Unidos. Por otro, las caras largas y visiblemente preocupadas de General Motors, que vivieron, sólo dos días antes del arranque del salón, la renuncia de su Jefe Ejecutivo, Fritz Henderson. Entre incertidumbres y festejos, los autos casi quedaron en segundo plano, pero aún así hubo qué ver y de qué hablar en la edición 2009 de un salón que sigue cobrando fuerza. La renuncia de Henderson tomó por sorpresa a todos. Él iba a ser el principal locutor en el salón, tradicionalmente abierto por uno de los líderes de las marcas participantes. En su lugar llegó el mucho más carismático Bob Lutz, Vice-Presidente de Producto de la empresa, quien antes de comenzar el discurso seguramente escrito para Henderson, aclaró: ¨Ya sé que quieren saber qué pasó con Fritz. Se los diré cuando me retire, en mi libro de memorias. Hoy, no tocaré en este tema¨, concluyó entre risas y aplausos, antes de leer su largo texto sobre el esfuerzo de General Motors por hacer autos cada vez más amigables con el medio ambiente. Pasado este, digamos, susto inicial, las presentaciones comenzaron a fluir con más normalidad. Para los mexicanos, lo que interesaba no era mucho y se resumía en la nueva Toyota Sienna, que mantiene su base mecánica pero estrena carrocería. La minivan japonesa comenzará a venderse en febrero en Estados Unidos y debe llegar a México uno o dos meses más tarde. Según Toyota, su diseño es más deportivo y atrevido. Aparentemente no muchos concuerdan con esa afirmación, pero seguramente sus seguidores estarán satisfechos con más espacio y equipo. Empero, ojalá y los plásticos del interior de la Sienna que vimos en el salón de Los Ángeles sean producto de un vehículo de pre-producción y no de uno definitivo, porque no están acordes con lo que Toyota nos ha acostumbrado a recibir de ellos. También fue importante para México el lanzamiento del hermoso Cadillac cupé, que todos esperamos no tarde en arribar a nuestro país. Buick, la más reciente marca del General en México, hizo para los medios una prueba de manejo de la Enclave, el primero de los vehículos de la marca que será vendido en el país. Para Estados Unidos, GM lanzó la versión de producción del eléctrico Volt y el sedán Cruze, que ya está en las calles mexicanas desde hace algunos meses. Porsche mostró su nueva versión del convertible Boxster, el Spyder, que será más ligero que el Boxster S y tendrá 10 caballos de fuerza más, para llegar a 320. Suena muy bien ese auto que también llegará al mercado estadounidense en primer trimestre de 2010. Mazda destapó el Mazda 2, pero Leopoldo Orellana, su director general, con su simpatía habitual, se apuró en aclarar que, de momento, no hay planes de llevarlo a México. También fue posible ver, aunque no fueran precisamente lanzamientos del salón, tres modelos japoneses de Honda y Acura. De la primera estaba el crossover Accord Crosstour, que llegará a México en diciembre. Y de Acura las camionetas MDX y RDX, ésta última ya con la nueva parrilla corporativa de Acura que tanto hemos criticado pero que, en ese vehículo, nos parece que se ve, finalmente, bien. Sin embargo, la verdadera estrella fue el Ford Fiesta. El chico de la marca del óvalo azul creció en todos los sentidos. Es mayor, mejor, más poderoso. Como ya se hizo costumbre, convivirá con el actual modelo de Fiesta, que seguirá siendo importado de Brasil. Pero el nuevo, ya parte de la plataforma mundial que se estrenó en Europa, fue llevada a Asia y ahora llega a América, es otro boleto. Estéticamente representa un paso enorme hacia adelante. En términos de calidad, es igualmente bien logrado y nos pareció incluso que, aún siendo un coche de un segmento inferior, tiene mejores materiales en su construcción interna que la Toyota Sienna, que deberá costar al menos el doble que el compacto de Ford. El Fiesta comenzará a ser producido en Cuautitlán entre marzo y abril del año que viene. Tendrá un motor importado de Brasil, de 1.6 litros, con doble árbol de levas y apertura variable de válvulas, que eroga 119 caballos de fuerza. Su transmisión automática, también hecha en México, será de seis velocidades y doble embrague, algo inédito en un vehículo de su categoría. Para bajar un poco el costo, empero, no tendrá sistema secuencial. Habrá, para las versiones básicas, una caja manual de cinco velocidades. Según la versión podrá contar con hasta siete bolsas de aire (al menos en Estados Unidos). Es un auto que significa un salto inmenso para Ford y, por qué no decirlo, para la industria automotriz estadounidense en general, que ante el desconcierto de algunos japoneses, parece estar comenzando a recobrar su esplendor de antaño, con Ford al frente. Henry, en su tumba, se ha de estar revolviendo de contentamiento. Por todo esto, en Los Ángeles se vio una verdadera fiesta mexicana. Gracias a un chico que saldrá del territorio nacional para conquistar primero el Norte, luego el Sur de América. Un auto del que habrá mucho qué decir y del que, por lo que vimos en la mayor ciudad de California, tendremos mucho orgullo. Sergio Oliveira/Los Ángeles Temas Autos Lee También Hoy No Circula lunes 13 de octubre 2025: Autos que descansan en CDMX y Edomex Fabricantes y distribuidores de autos se pelean; pierde el consumidor Para la familia o los ejecutivos Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones