Lunes, 13 de Octubre 2025
Suplementos | La sorpresa que en los años 90 causaron las líneas de los Peugeot actuales, ya se acabó

Peugeot 308 Correcta evolución

El cambio de generación del 307 llega con pocas novedades estéticas, pero muchas que hacen del 308 un coche mucho más avanzado

Por: EL INFORMADOR

La sorpresa que en los años 90 causaron las líneas de los Peugeot actuales, ya se acabó, es cierto. Pero con su madurez llega también una etapa de mayor espacio, refinamiento, construcción más cuidadosa y un manejo que logra algo difícil, superar a su antecesor. El 308 es, pues, una evolución correcta, que marca una nueva etapa en la vida de la marca francesa.

Nadie confundirá el 308 con un coche de otra marca que no sea Peugeot. Tiene sus característicos faros extremadamente alargados. Ostenta su parrilla inferior inmensa, inaugurada por el 407 y llevada a los demás modelos de la gama algo más tarde. Tiene también la nariz pronunciada, que comenzó como un concepto y alcanzó la realidad con el 207. Posee también esa línea lateral dinámica, que sube de adelante hacia atrás y emula movimiento, incluso cuando el auto está parado. Todo esto es positivo desde el punto de vista conservador. Pero los amantes del buen diseño, acostumbrados a ser consentidos por Peugeot, extrañarán la audacia de los años 90, el atrevimiento que nos trajo el entonces fresco 206. Con el 308, Peugeot parce haber llegado a la mediana edad. Aún está en buena forma, es cierto, pero ya se le notan las arrugas y algunas canas insisten en dejarse ver.

La madurez, empero, tiene sus muchas ventajas. Una de ellas se percibe y disfruta en su interior. Hay más amplitud, a pesar de que el auto no creció comparado al 307. La visibilidad y luminosidad también mejoraron. Los terminados y materiales experimentaron un salto cuántico. Peugeot, con el 308, exhibe un refinamiento digno de Versalles. Todo está cuidado, bien hecho, pensado, diseñado y construido. Tablero, puertas, consola, estéreo, asientos y aire acondicionado, entre otros, forman un conjunto que transmite elegancia, facilidad de operación y alcance. Además, buen gusto. Ese buen gusto que viene con la edad, cuando vamos puliendo nuestra propia educación, descubriendo mejor nuestras verdaderas preferencias, logrando fortalecer nuestras virtudes y convivir sin traumas con nuestras debilidades. Incluso deshacerse de algunas de éstas.

La posición del conductor es muy buena para prácticamente cualquiera, debido a la posibilidad de ajuste del asiento y volante en todas las direcciones. La empuñadura de éste es también la adecuada. El chofer siempre se sentirá a gusto en el auto.

Los pasajeros también lo estarán. Tanto adelante como atrás el espacio es correcto, al menos para cuatro personas. Como siempre, el tercer pasajero atrás hará que todos se compriman en la segunda fila.
La cajuela, con sus 368 litros de capacidad, es excelente para un hatchback. Claro que por la forma del auto, al abatirse los respaldos de los asientos traseros se cuenta con un área de carga de hacer sonrosar a muchas SUV.

No es sólo la sensación de bien estar en el interior que produce placer en el 308. La conducción es también muy agradable, incluso más que el ya buen manejo que tiene el 307. Esto se debe a una menor altura al suelo, que baja su centro de gravedad y le confiera una mayor estabilidad. También es debido a una suspensión algo más rígida, que sin embargo mantiene mucho del confort del 307. La dirección es rápida y precisa, ayudando en el gusto que tenemos al andar al mando de un 308.

El motor, por supuesto, tiene su parte de responsabilidad en todo esto. La máquina es la misma que el 207 abriga bajo su cofre, un cuatro cilindros con 1.6 litros y 150 caballos, con turbo compresor. Es la misma planta de poder que usa el MINI Cooper, desarrollada en conjunto por el Grupo PSA y BMW. Con la caja automática de cuatro velocidades, la potencia baja a 140 caballos. El empuje del turbo, empero, es tan placentero, que en la conducción diaria a nadie le parecerá que al 308 le falta potencia. Al contrario. Claro que todo viene con un costo y a pesar de que este motor prácticamente no nos hace esperar por la entrada de la potencia, hay una fracción de segundo antes de que el turbo se ponga a trabajar, que nos hace extrañar una buena máquina normalmente aspirada. Además, el turbo es brusco, aún éste motor, que es, insistimos, de los mejores y más suaves del mercado.

El 308 es, pues, una excelente evolución mecánica y de construcción. Sus líneas, que aún gustan a muchos, a nosotros ya nos parecen algo cansadas y éste sería, si acaso, el punto menos favorable en este buen auto. Claro, el precio, que llega a 265,900 pesos en nuestra versión de prueba, tampoco es algo que hará que la gente corra en desbandada hacia los distribuidores Peugeot en la República. Pero, claro, la tecnología, el placer y el buen gusto, nunca fueron baratos.

Sergio Oliveira

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