Suplementos | Por Sergio Oliveira Motor de arranque Ejecutivos al borde de un ataque de nervios Por: EL INFORMADOR 5 de diciembre de 2009 - 01:41 hs En los años 80, Robert C. Stempel rompió un récord. Fue el hombre que sentó por menos tiempo en la silla más importante de General Motors, habiéndola ocupado por tan sólo 15 meses. Su salida fue un shock para él, quien pensaba que el ritmo a seguir debía ser el que le habían enseñado sus antecesores, quienes seguramente seguían la regla ¨despacio, que tengo prisa¨. Sin embargo, el Consejo de Administración de la empresa pensaba que era el momento de acelerar como un Corvette en lugar de viajar cómodamente como en un Cadillac. Por esto lo quitaron y en su lugar pusieron a un joven en quienes tenían muchas esperanzas: Jack Smith. En esta semana, de nueva cuenta el Consejo de Administración de GM usó sus poderes para quitar el Jefe Ejecutivo de su puesto, exigiendo la renuncia de Fritz Henderson. Con ese movimiento, Henderson rompió el récord de Stempel, habiendo ocupado la principal silla del mayor fabricante de Estado Unidos por poco más de ocho meses. GM tiene prisa por cambios. De nuevo. Y esto está poniendo a temblar a todos los que en ella trabajan, lo que no es exactamente lo mejor que pueda ocurrir en una empresa, pero en este momento, parece un mal necesario. Algunos se sorprendieron cuando, en marzo pasado, la administración de Barack Obama, que posee 60% de las acciones de GM hoy en día, exigió la salida de Rick Wagoner, poniendo a Henderson en su lugar. Wagoner fue el ejecutivo más joven del grupo de Jack Smith, cuando aquél tomó el puesto de Jefe Ejecutivo en lugar de Stempel. Los cambios que la administración de Smith y luego la de Wagoner hicieron, no sólo no fueron suficientes, llevaron a GM a la bancarrota, al famoso “Capítulo 11”de la reestructuración. La participación de mercado de la marca en su país, que ya fue de 60%, se ubica alrededor de 19% ahora. Henderson, quien era parte del grupo de Wagoner, no fue capaz de acelerar la empresa a la velocidad que quisiera el Consejo. Por esto, además del hecho de que él quería vender Opel mientras el Consejo no pensaba igual, lo forzaron a renunciar. Ahora GM queda en las manos de Withacre, quien en sus primeros tres días en el puesto, intenta tranquilizar a sus empleados, diciendo que no habrá recortes en el corto plazo. Whitacre afirma que la empresa comienza una etapa de búsqueda internacional por un Jefe Ejecutivo y un Jefe Financiero que la dirijan luego de que él deje su posición de interino. ¿Qué necesita General Motors para salir de la mala situación en la que se encuentra y recuperar el brillo de antaño? Me parece que, en primer lugar, tranquilidad. Los nervios en el que parecen encontrarse sus ejecutivos sólo la guiarán por el camino equivocado. Además, hay pocos motivos para estar nerviosos. GM está en el camino correcto en muchos sentidos. La empresa debe hacerse más chica y se está haciendo. A pesar de que Opel va a seguir en sus manos. Los modelos que hoy en día hace GM, están cada vez mejores. Vehículos como el Cadillac CTS, el Chevrolet Camaro o el Buick LaCrosse, son aplaudidos por todos los que lo han conducido y por muchos más que aún no lo pudieron hacer, lo que es fundamental ya que una empresa, mucho más una productora de autos, debe hacer productos que sean deseados. Ahora, empero, debe venir la que tal vez sea la parte más difícil: el cambio de mentalidad dentro de GM. La inmensa burocracia debe disminuir so pena de hundir de nuevo a la compañía. Whitacre lo sabe y ya lo dijo. Luego, la transparencia debe prevalecer. Hacia adentro y hacia afuera. Y no sólo porque GM es controlada, en estos momentos, por el dinero del consumidor estadounidense, también porque debe ayudar a que los que en ella trabajan, entiendan hacia dónde va. Y se acoplen. Pero lo último es lo más importante. La gente en General Motors necesita desesperadamente olvidar su famosa arrogancia y abrazar la humildad. Deben entender que su actitud en los años recientes, los llevó a la quiebra. Cerrarse en sus ideas y querer imponer su verdad como absoluta, hizo que GM casi desapareciera. El que no entienda que el cambio no es un bienvenido bono, sino una absoluta obligación, debería dejar la empresa. Los productos ahí están. El Cruze es un buen ejemplo de que pueden hacer bien las cosas. Pero lo que han hecho con el Volt es algo que tienen que olvidar. Anunciaron el auto cuando su tecnología aún no estaba lista, lo que ha hecho que su llegada al mercado siempre se anuncie “para el año que viene”. El Volt ya fue presentado tantas veces en tantos mercados, que su imagen, antes mismo de su lanzamiento, ya está algo desgastada. GM, me parece, está a punto de ser de nueva cuenta una magnífica compañía fabricante de autos. Una que diseña y construye coches buenos y confiables como los japoneses, pero mucho más emocionantes. Si sus ejecutivos en todo el mundo se dan cuenta de esto, salen de su estrés actual, abren su mente a críticas –que enseñan mucho más que los elogios, principalmente los falsos- y se ponen simplemente a trabajar duro, regresarán antes de lo que se imaginan a ser la número uno del mundo. Hasta porque su mayor enemigo, Toyota, también está nerviosa y cometiendo errores graves. Cabe a GM, urgentemente, aprovechar. Temas Autos Lee También Fabricantes y distribuidores de autos se pelean; pierde el consumidor Para la familia o los ejecutivos Pasos para tramitar permiso de instalar vidrios polarizados en tu coche Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones