Suplementos | En nombre del estilo MINI Cooper S Convertible con kit John Cooper Works La versión convertible del MINI es aún más “fashion” que con techo. Pero hay precios que pagar por ello. Por: EL INFORMADOR 10 de octubre de 2009 - 04:40 hs Seamos realistas. Quien busca un auto práctico, ni siquiera llega a considerar un MINI Cooper, mucho menos en su versión convertible. Pero el que quiere divertirse y ser visto en uno de ellos, encontrará todo lo que necesita justo en el MINI Cooper S Convertible, equipado con un kit aerodinámico John Cooper Works. Como hacen las mujeres que usan escotes o minifaldas en pleno invierno, o un tacón para largas caminatas, hay que estar conscientes de la necesidad de renunciar a un par de cosas cuando se usa un MINI convertible. La forma del MINI de nuestros días, facilita mucho el diseño de un convertible. Esto porque el techo y la carrocería son tan perfectamente separados visualmente, que resulta obvio el lugar donde se aplicó el “serrucho” para quitarle el sombrero. El resultado es tan bueno o mejor que en el cupé. El coche es agradable a la vista, logra que todos los volteen a ver su paso e invariablemente consigue que los “valet parking” lo estacionen justo adelante del lugar donde va el conductor. Poco autos están más a la moda que éste. Todo lo agradable que es el auto por fuera, lo consigue ser también por dentro. Sus controles son divertidos visualmente, aunque no siempre funcionales o prácticos. De hecho, como ya dijimos antes, no se trata de ser prácticos con este auto. El espacio del auto sorprende a los pasajeros de adelante, pero claro que casi no existe para quienes van atrás. Así que, tratémoslo como un biplaza, porque para los de la primera fila está toda la diversión. El piloto va a encontrar una buena posición de conducción, con buena visibilidad delantera, pero no trasera. Con el techo puesto, el medallón (o cristal posterior) es chico, pero con el toldo de lona recogido, la situación no mejora, al contrario, debido a que se forma una joroba muy alta detrás de los asientos posteriores, impidiendo una buena visión hacia atrás. El techo tiene la virtud de poder abrirse en dos etapas. En la primera, al presionar el botón (mejor dicho, al jalar la mini-palanca) que se encuentra arriba del espejo retrovisor interno, el techo se abre sólo hacia arriba del respaldo de los asientos delanteros. Con esto, el MINI se convierte en un “targa”, con un inmenso quemacocos sobre los ocupantes de adelante. Volvemos a jalar esa palanca y la operación se completa, con el techo escondiéndose totalmente en su lugar, entre la cajuela y los asientos traseros. Esta es, sin sombra de duda, la mejor forma de conducir este coche. Porque es rico andar en un convertible y porque, vamos, el que compra uno quiere que la gente lo vea al mando de él, claro. Pero hay un motivo adicional. Con el techo abajo, el MINI esconde sus problemas. Es que la rigidez estructural del auto no aguanta la ausencia el techo. Y esto queda muy en claro en las calles irregulares de nuestro país. El auto se tuerce a cada bache, tope o piso mal hecho que encuentra. Con el techo en su lugar, esto se transforma en un desagradable concierto de ruidos con un volumen alto lo suficiente para casi impedirnos de hablar por el celular, que se acopla al auto por sistema Bluetooth. Por fortuna está el magnífico tren motor, que con 175 caballos de fuerza, hace que la sonrisa vuelva a nuestro rostro a cada acelerada más fuerte. En ese momento, la conducción impecable del coche nos hace olvidar a todos sus problemas. Es cierto, la dirección pierde aplomo ante las aceleraciones bruscas, pero éste es el único problema que se le puede atribuir a un auto cuya precisión de suspensión, frenos y demás sistemas, es absoluta. Su precio, de 38,500 dólares, es uno de los detalles que lo hacen más exclusivo, que ponen al que lo conduce de inmediato entro de un seleccionado club al que muchos quieren pertenecer, pero no todos tienen acceso. Por esto los jóvenes, de edad o espíritu, se sienten tan a gusto en uno de estos. Porque ya habrá tiempo para ser quisquillosos con los ruidos, el poco espacio de la cajuela o la sensibilidad del volante al par motor. En un MINI, más aún en el Cooper S Convertible, equipado con detalles que lo hacen similar al MINI John Cooper Works, la palabra de orden es diversión. Para los que buscan esto, el auto vale cada uno de los centavos que por él se pagan. Sergio Oliveira Temas Autos Lee También Fabricantes y distribuidores de autos se pelean; pierde el consumidor Para la familia o los ejecutivos Pasos para tramitar permiso de instalar vidrios polarizados en tu coche Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones