Jueves, 16 de Septiembre 2021

LO ÚLTIMO DE Suplementos

Suplementos | Mitos y leyendas tratan de explicar su color

Los delfines rosados del Amazonas

Mitos y leyendas tratan de explicar su color, lo que hace más pintoresca la experiencia de conocerlos

Por: EL INFORMADOR

Bellos animales. Un gran melón en la frente, la piel rosada y su sonrisa siempre presente son característicos de los inia. ESPECIAL /

Bellos animales. Un gran melón en la frente, la piel rosada y su sonrisa siempre presente son característicos de los inia. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (16/JUN/2013).- Prometí platicarles de estos singulares y extraños sujetos que, aunque pululan entre las interminables corrientes del caudaloso río y en las tranquilas lagunas y selvas inundadas es difícil verlos; habrá que correr con bastante suerte para lograr algún contacto cercano con ellos; pero la verdad es que no lo había hecho porque, queriendo platicar tantas cosas de la Amazonia, las palabras, los datos, las emociones y los recuerdos se agolpan en mi mente y me atropello con ellas engolosinado: pero bueno…

Estos delfines (inia geoffrensis) aunque son parientes de los que nos fascinan en los mares, tienen miles ¿o millones? de años habitando los ríos de la extensa región continental sudamericana.

Parece ser que todo empezó cuando los cataclismos que hicieron surgir la cordillera de los Andes, provocaron una gran depresión en las tierras del oriente, haciendo que las aguas del Atlántico se enseñorearan en el continente durante millones de años. Al ir descendiendo éstas, las características de los seres que la habitaban fue cambiando; y estos delfines fueron adoptando cambios en su anatomía en su viaje desde el mar, para sobrevivir en las aguas dulces que ya los envolvían.

Como aquí ya no necesitaban la gran velocidad requerida en los mares, disminuyeron “su quilla”  rebajando la aleta dorsal hasta quedar en una joroba que no estorbara al navegar en aguas bajas llenas de troncos y ramas; las aletas pectorales se hicieron más cortas y redondas para agregarles movimientos laterales y pudieran contorsionarse entre las selvas inundadas; las vértebras servicales fueron liberadas (los de mar las tienen soldadas) para mover la cabeza al transcurrir entre los vericuetos ribereños; los ojos se hicieron más pequeños debido al agua turbia, pero el “melón-sonar” de su frente se volvió más poderoso para distinguir a sus presas con este eco localizador parecido al de los murciélagos; agregaron además varios molares planos a su dentadura, para así acceder a su amplio menú que va desde pequeños peces que deglute después de atraparlos con los incisivos, hasta tortugas y cangrejos que debe masticar con sus novedosos molares.  

Respecto a su color rosado, no encontré ninguna fuente fidedigna que lo explicara claramente; unos “dicen” que es por lo que comen (como los flamingos): otros dicen que por lo oscuro de las aguas; otros aseguran que es por el constante roce con las plantas sumergidas; alguien asevera que cambian su tonalidad al excitarse por un ejercicio intenso. La verdad es que como no encontré algún documento convincente que me lo explicara, no me quise comprometer con ustedes por algo que no me consta. Pero… de que son de color rosa… eso si me consta… (Al igual que los elefantes que circulan por la calle de Chapultepec).

Me gustaron las leyendas. Unas dicen que siendo rosados y sonrientes… en las tardes calurosas salen del agua, muy guapos y vistiéndose de blanco, y con gran encanto “enamoran” (larga acepción de la palabra) a las muchachas ribereñas, quienes aprovechando el terrible maleficio amazónico —sin querer queriendo— justifican embarazos traicioneros. Hay otros que dicen que son las ánimas de los han perecido ahogados en las aguas del río; quienes pareciera que, siendo ellos vivos o difuntos… y aprovechando el viaje… se soplan a cuanta cándida víctima se asoma al río.   

Consejo: Guardar siempre las distancias con el  Amazonas.

deviajesyaventuras@informador.com.m

Temas

Lee También