Sábado, 11 de Octubre 2025
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Las cosas buenas vienen en paquetes pequeños

Luego de tres meses con este auto, comprobamos su fiablidad, bajo consumo de combustible y buen manejo

Por: EL INFORMADOR

Rinde. El Fiat 500 mostró poco apetito por combustible en estos meses de prueba.  /

Rinde. El Fiat 500 mostró poco apetito por combustible en estos meses de prueba. /

GUADALAJARA, JALISCO (31/MAY/2014).- Fueron 90 días los que disfrutamos al lado del Fiat 500, el primero de la marca italiana que manejamos durante este periodo de tiempo, que se va ahora dejando buenos recuerdos.

¿Qué encontramos en él? Bueno, comencemos con el diseño. Compacto por fuera y de proporciones muy reducidas por dentro, el 500 es atractivo a la vista desde cualquier ángulo. Aunque ha cambiado muy poco desde el modelo lanzado en 2007, el 500 mantiene el estilo que ha cautivado a miles. Con un diseño retro, conserva esa cara amable enmarcada por una parrilla de “bigotes” cromados y unos faros redondos. Muy chic.

La apariencia fresca (a pesar de los años del diseño) del Fiat 500 siempre encajó con el ritmo de vida citadino a la que fue sometido la mayor parte del tiempo en esta prueba. En primera instancia, la capacidad es ideal para dos pasajeros, pero cuatro caben perfectamente sentados. Las plazas posteriores son muy reducidas, por lo que no se recomienda estar ahí en viajes largos.

Pero como la mayoría del tiempo viajamos una o dos personas a bordo, el Fiat 500 ofreció buena habitabilidad. Los asientos forrados de piel y en dos tonos de color, son cómodos y con buen ajuste longitudinal, pero para personas altas nos gustaría que el asiento pudiera bajarse algunos milímetros más para sentirnos más a gusto en el puesto de conducción. Por otro lado, la falta de ajuste de profundidad del volante es otro de los detalles mejorables para la siguiente generación.

La cajuela es muy pequeña, pero como en todo hatchback puede aumentar su espacio abatiendo los asientos de la banca posterior. Por lo tanto, no deberá considerarlo como un vehículo para el transporte familiar, ya que tiene una vocación individualista.

El equipamiento es bueno. Al ser la versión más costosa encontramos vidrios de accionamiento eléctrico, quemacocos y aire acondicionado. Además del ajuste de retrovisores desde un botón y descansabrazos. Aunque el ambiente es muy clásico en su interior, hay algunos elementos que deberán ser intervenidos en la siguiente generación.

Comenzando con el sistema de conectividad, nos parece tiene un excelente funcionamiento, ya que el vincular el teléfono resulta sencillo (aunque no muy intuitivo), pero no reproduce audio por Bluetooth. Por otra parte, el popular quemacocos podría tener una tela traslúcida un poco más gruesa, ya que cede ante los rayos del Sol y, literalmente, nos quema el coco.

Pequeño rendidor

¿Qué datos arrojó el Fiat 500? Primeramente, el coche lo recibimos con poco más de 600 kilómetros, es decir, nuevecito. Apenas rodó unos 50 kilómetros en ciudad y otros 550 en carretera (desde la Ciudad de México hasta Guadalajara). Así, tras tres meses, el odómetro terminó con cuatro mil 600 kilómetros rodados.

En términos prácticos, el auto circuló más de la mitad del tiempo en la ciudad. En cuanto a consumo de combustible, en promedio llenamos el tanque una vez por semana y en ocasiones cada 15 días. De esta forma, el gasto de gasolina rondó los 3,500 pesos, ya que cada tanque que nos tocó rellenar era de unos 450 pesos.

En cuanto al consumo de combustible, el pequeño motor de cuatro cilindros tragó 9 kilómetros por litro en ciudad y 12.5 kilómetros por litro en carretera. Un buen número para este citadino cuya característica principal fue la de transportarnos de forma eficaz y sin pretensiones de un auto veloz.

Cuando necesitamos un poco más de empuje, con apretar el botón “Sport” y al mismo tiempo jugar con los cambios secuenciales de su caja automática de seis velocidades, se puede sacar más jugo del propulsor en situaciones de rebase. Sin esto, al Fiat 500 le cuesta trabajo andar en carretera en subidas. Pero dele un poco de espacio y el coche se desplaza con seguridad y aplomo a ritmos constantes de 140 kilómetros por hora. Ir un poco más rápido sería un desgaste innecesario de combustible, a nuestro parecer, además del óbvio riesgo que esto implicaría.

Por lo tanto, tuvimos en nuestras manos un gran auto de pequeñas dimensiones. El precio por esta versión —274,900 pesos— podría hacer que levante la ceja para encontrar opciones mayores y más poderosas, que sí las hay, pero si lo que busca es un auto práctico, con bajo consumo de combustible, perfectamente adaptado a las grandes ciudades y que llama la atención como pocos, éste puede ser el ideal. Definitivamente, será un coche que extrañaremos en nuestro día a día.

FICHA TÉCNICA

DATOS TÉCNICOS

Motor:  Frontal transversal.
Cilindros L4; 1.4 litros.
Turbocompresor  No.
Potencia 101 HP @ 6,000 rpm
Torque 98 libras-pie @ 4,000 rpm
Tracción Delantera.
Transmisión Automática de seis velocidades (6+R) con modo secuencial.

SUSPENSIÓN
Delantera: De tipo Mc Pherson con resortes helicoidales y barra estabilizadora.
Trasera:  Semi-independiente, con eje de torsión.

FRENOS
Delanteros De tambor.
Traseros De discos sólidos adelante, con ABS.


DIRECCIÓN
De piñón y cremallera con asistencia eléctrica.
Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Resultados en el Autódromo

Aceleración de 0 a 100 km/h en: 10.5 segundos.
Frenado de 100 km/h a 0: en: 41 metros
Cuarto de milla: 16.1 segundos 125.6 km/h
Velocidad máxima observada: 175 km/h

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