Viernes, 10 de Octubre 2025
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Estilismo francés hecho en México

Además de marcar tendencia, Patrice Mulard ha hecho de su trabajo un oficio muy rentable

Por: EL INFORMADOR

''Quizá nací en el lugar equivocado'', dice Patrice al reconocer que Guadalajara ha sido perfecta para desarrollar su trabajo. EL INFORMADOR /

''Quizá nací en el lugar equivocado'', dice Patrice al reconocer que Guadalajara ha sido perfecta para desarrollar su trabajo. EL INFORMADOR /

GUADALAJARA, JALISCO (15/FEB/2013).- Hay tijeras que nacen con filo, y otras que lo forjan en el camino. Patrice Mulard vino al mundo con tijera en mano y con un doble filo que lo ha consagrado como un referente obligado del estilismo de vanguardia en los salones internacionales de belleza.

Hace 35 años, el reconocido estilista francés aterrizó en México con la firme idea de profesionalizar la labor en el arte de cortar cabello, y así, demostrar que una melena es el lienzo perfecto para marcar tendencia, estilo y éxito.

Patrice es un eco de la belleza. Un estandarte que aboga por la elegancia a través de su trabajo netamente artesanal, capaz de revivir a una cabellera opaca y marchita. “Nacido en Francia, hecho en México”, es el eslogan que lo acompaña, convirtiéndolo en el “Hombre manos de tijera” de este país, que desde su llegada se esmera por dar competencia a cunas del estilismo como París, Tokyo, Nueva York y Madrid.

Patrice saltó sus propias fronteras. Luego de ganar reconocimientos y liderar campeonatos de estilismo en Francia, optó por hacer de Guadalajara su meca de creación y belleza. En 1978, la Perla Tapatía adoptó este extranjero que fue, y es, un parteaguas en la forma de cortar, dar color y vida al cabello de los mexicanos con un estilo contemporáneo, pero que respeta las raíces ancestrales del corte tradicional: a tijera limpia.

Desde niño, Patrice se fijó una misión: hacer de su profesión una perfección andante. Su infancia la vivió en el salón de belleza de su madre. Ahí ejerció los trabajos básicos que cualquier experto en el cabello debe saber: limpiar, ordenar, lavar… y siempre aprender.

El especialista en belleza no niega su vocación: “Soy estilista porque mi mamá también lo era. Nací en este ambiente, en un salón de belleza. Yo tenía un banquito con el que ayudaba aplicando champú, neutralizaba permanentes, enjuagaba el color de los tintes. Para mi mamá, el trabajo tenía que ser perfecto y profesional, eso me marcó. Ahí aprendí que la clienta era la reina”.

Actualmente, el nombre del señor Mulard viste a las academias y salones de belleza de alto prestigio en México que, anualmente, forma a profesionales del corte, el diseño, la colorimetría y la salud del cabello. Los protagonistas de la farándula y la socialité han recurrido a su creatividad en busca de –las que son consideradas– como las mejores tijeras de México.

Sin embargo, a Patrice Mulard no le importan los halagos, eso queda en segundo término. A él lo que le interesa es que el trabajo del peluquero sea reconocido, que se le brinde un mérito y un valor, pues a su consideración, en México esta profesión ha sufrido de carencias y olvidos que han mermado la consagración del oficio responsable de embellecer el cabello.

Reflejos de lujo, la diferencia inicial
El éxito de Patrice Mulard en México se origina con su preparación escolar cimentada en el negocio de alto impacto. En Francia, desde siempre la peluquería se traspasa a cada generación bajo una formación académica, con un mínimo de siete años de estudio, desde el nivel básico, hasta pasar a la licenciatura, la maestría y la especialización.

Patrice viajó por toda Francia marcando legado y novedosos conceptos, con esa personalidad afrodisiaca que rinde confianza y simpatía al instante. Ganó premios locales y regionales hasta adueñarse del título nacional del estilismo francés. Pero no fue suficiente. El estilista decidió echar suerte en el extranjero; la primera opción fue Canadá, pero por azares del destino, México se cruzó en el camino.

“Quizá nací en el lugar equivocado”, expresa el francés al recordar sus primeros pasos en el Distrito Federal, sitio que no le dio la satisfacción que él esperaba, por lo que Guadalajara se convirtió en su mejor opción para predicar la tradición del estilismo de lujo.

Mulard exploró la capital tapatía, comprendió cómo era el flujo comercial de la belleza e instaló el primer salón que, en cuestión de meses, dio nacimiento a todo un emporio, a una tradición, a una nueva forma de practicar estilismo.

Aunque existían –y aún se conservan– muchas peluquerías y estéticas, Patrice notó que el oficio no ofrecía un valor agregado al cliente, pues el estilista local no tenía un concepto personalizado en sus cortes, ni mucho menos, la infraestructura y herramientas necesarias para hacer de este vivir diario una experiencia con tintes de lujo y glamur.

Mulard comenzó a formar su equipo de trabajo y registrar su estilo en colaboración con estilistas locales y novatos deseosos por aprender las nuevas corrientes de belleza europeas. Para la década de los ochenta, Patrice extendería formalmente sus primeros salones (Patrice Coiffure: centros de belleza integral, y Patrice Studio: puntos de creación urbana, moderna y juvenil), que posteriormente darían paso a sus populares academias de estilismo (Patrice Academie), plataformas educativas encargadas de enseñar peluquería, estética y maquillaje con una visión empresarial en México y Centroamérica.

Actualmente, las franquicias de Patrice Mulard se esparcen como pólvora. En la metrópoli tapatía hay 20 puntos, entre academias, salones e instituciones afiliadas a su metodología de trabajo.

Pero no fue hasta 2005, cuando Patrice se aventuró en la fabricación de sus propios productos con su línea exclusiva Patrice Beauté, brindando a los clientes nuevas opciones para cuidar y mantener en buenas condiciones la salud de cada cabellera, creando fórmulas especializadas para cada tipo de necesidad partiendo desde la imagen, la textura y el color con mayor duración y penetración con champús libres de sulfatos, sales y parabenos, apostando por ingredientes botánicos, orgánicos y de alta protección UV.

De esta forma, Patrice Mulard consagraría su firma en los mercados más competitivos de la belleza como Estados Unidos, Canadá, México, Ucrania y España.

Marca personal
El trabajo de Patrice Mulard se distingue a kilómetros. La soltura y vitalidad que despierta en el cabello es inconfundible. Su práctica artesanal ha sido la clave para hacer maravillas en cualquier tipo de cabellera.

Patrice conoce cada una de las características y secretos del cabello, desde las particularidades de limpieza, hasta el acondicionamiento, el sellado e iluminación, que en conjunto, brindan un estilo personalizado y un color intenso en cada mecha.

Patrice prefiere a la tijera sobre la navaja, elemento que vino a trastornar un poco la magia del corte tradicional, ese batalla por hacer que las dos hojas de acero se doblegaran ante el ingenio del estilista.

“Yo personalmente no trabajo con la navaja, no es mi técnica, pero con la tijera puedo dar exactamente el mismo efecto. La navaja se tiene que deslizar. Si quieres cortar el cabello recto, no se puede, tiene que ser en forma bies, sesgado. Con la navaja nunca voy a poder tener un efecto de corte con tijera. El resultado es totalmente diferente, un trabajo con tijeras será un trabajo con mucha precisión. La navaja tiene que estar en un buen estado para no maltratar el cabello, porque si ya perdió su filo, arrastra parte de la cutícula y lo desgasta”.

Sin importar cuál sea el reto, Mulard siempre se aventura a la creatividad espontánea, tomando pizcas de las tendencias en moda, de las pasarelas, de la calle y de cualquier corriente artística que le inspire a traducir en cabello.

Todos los conocimientos que Patrice Mulard tiene sobre el estilismo lo plasmó en Belleza con Sentido (2010), libro en el que expone razones para valorar al estilista como un profesionista digno, además de las nociones que todo estilista debe tener en su visión de trabajo, desde las características de la piel, física, química y diseño, negocio, importancia de la imagen, color, peinado, barbería.

Para saber
Premios
A partir de 1968 Patrice Mulard consiguió reconocimientos en destacadas plataformas y concursos de estilismo en Paris, Londres, Luxemburgo, Barcelona y Viena, sitio donde le otorgan el título de Campeón del Mundo.

En 1995, L’OREAL le rinde homenaje por sus 30 años de trayectoria en la peluquería en el World Trade Center, donde se presentó junto con el legendario –también estilista francés– Alexandre de Paris.

En 1999, recibe el premio como el Mejor Estilista de la Década en México.

Patrice Mullard ha participado en múltiples pasarelas, talleres, conferencias y espectáculos, buscando apoyar e impulsar a nuevos talentos a través de sus presentaciones en plataformas como Loreal, Wella, Vitality’s, Helen Curtis, Ion Premiere, Alfa Parf, RYT y Eugene, entre otras.

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