Suplementos | BMW 530iA Definición de equilibrio El sedán mediano de BMW es un auto que destaca por su espacio, calidad y manejo Por: EL INFORMADOR 25 de julio de 2009 - 04:54 hs Todos sabemos que BMW es considerado el inventor del concepto del sports sedan. Por esto, hay una cierta tendencia a esperar de cada uno de sus sedanes, un comportamiento por lo menos cercano a la prometida (o esperada) deportividad. El 530iA, empero, sólo la ofrece cuando es realmente exigido y esto puede ser excelente, o algo decepcionante. El 530 es la opción intermedia del sedán intermedio de la casa bávara. Ya deja atrás en espacio, prestaciones y equipo, a la Serie 3, pero no llega al nivel de excelencia casi opulenta de la Serie 7. Es un coche que, por su misma escala de precios, ya define a su propietario como parte de una clase social mucho más privilegiada que el promedio. Y que busca complacer a los que se animaron a hacer la fuerte inversión necesaria para poner a uno de estos en la cochera. Sus formas, que ya están algo vistas en el mercado, son aún un poco controversiales. El diseño de los faros, más que nada, no consigue agradar a todos y seguramente nunca pretendió hacerlo. Más bien, la idea detrás de la actual Serie 5, fue romper con al estilo absolutamente clásico del auto que sustituyó. El desafío visual externo es compensado por un interior más tranquilo y discreto. Buenos materiales y ejecución impecable hacen del auto un lugar muy placentero donde estar, con pocos detalles que bien podrían ser mejorados. Uno de ellos nos dimos cuenta al buscar un lugar donde poner un termo con café, de estos de medio litro. Los dos portavoz insertados en el tablero, son muy frágiles para esa tarea. Y ni el interior de las puertas ni la consola central, tiene compartimientos que pudieran ser usados con esa finalidad. La única solución fue bajar el centro del respaldo trasero y plegar hacia el frente el par de rasos y pequeños portavasos, que permitieron que el termo se moviera durante el trayecto, pero al menos nunca se cayó. Es cuando vemos que es un auto absolutamente europeo, con pocas excepciones hechas para las costumbres de los que vivimos en este lado del Atlántico. Sin embargo, la mayoría es agradable. La visibilidad es excelente, la posición el conductor es perfecta y hasta el i-Drive, que sigue sin convencernos totalmente, ya es de uso más sencillo que antes. Es al girar la llave y comenzar a rodar, cuando más disfrutamos el 530. Hay un equilibrio entre solidez y suavidad, que son dignos de nota. De hecho, cuando nos tocó conducirlo por unos días, habíamos tenido recientemente en nuestras manos a un muy buen sedán estadounidense, por el que ya estábamos entusiasmándonos. Empero, manejar un BMW es como recordar cómo todos los autos deberían ser. La precisión es total. El control, absoluto. Este auto no intenta convencernos por el exceso de juguetes en su interior —aunque también los tenga— pero sí por su conducción magnífica. Una recomendación hay que hacer al que pretenda comprar un 530: no conduzca, jamás, el 550. Porque si lo hace, pensará que con el motor de 3.0 litros, seis cilindros en línea y 272 caballos de fuerza, el 530 queda corto en desempeño. Eso no es cierto. El auto acelera de cero a 100 km/h en menos de 10 segundos y llega a los 250 kilómetros por hora, donde un gobernador electrónico entra en acción. Lo que le falta es esa soberbia explosividad del 550. De hecho, incluso un 535, que no se vende en México, seguramente ofrecería más diversión en la hora de ponerse las manos en el volante del 530. Claro, también es válido decir al que está comprando un 525, que no manejo un 530, porque le pasará lo mismo, aunque en menor proporción. El motor ya le queda algo corto al coche. No nos deja esa agradable sensación de tener potencia para cada momento en que la necesitamos. Es cierto, una vez que se alcanza el régimen medio de revoluciones, el auto responde, pero no seríamos amantes de BMW si no fuéramos exigentes. Y esto nos hace pensar que el 530 nos queda debiendo algo de la emoción que todo BMW es capaz de proporcionarnos. Pese a esto, es un auto sobresaliente. Su estabilidad, confort, espacio interior y precisión, nos hacen adictos a él. Una vez que tenemos un auto capaz de darnos algo por el estilo, será difícil vivir con menos después. El 530 nos ofrece esto. Su precio, que ronda los 60 mil dólares, es elevado, cierto, pero todos sabemos que tener un coche como este no es una necesidad, es un premio. Y esto, no cualquiera puede tener. Ficha TécnicaBMW 530iA Motor: Frontal longitudinal; seis cilindros en línea; 3.0 litros de desplazamiento; DOHC; 24 válvulas; con inyección electrónica de combustible directa. Potencia: 272 cv @ 6,650 rpm / Torque: 315 newton-metro @ 2,750 rpm. Tracción: Trasera. Transmisión: Automática de seis velocidades (6+R). Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de paralelogramo deformable, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS), control de frenada en curva (CBC). Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica. Dimensiones y capacidades:Largo / Ancho / Alto (mm)4,841 / 2,030 / 1,468 Distancia entre ejes: 2,888 mm Peso: 1,530 kilogramos. Tanque- 70 litros. Cajuela- 520 litros. Precio: 61,900 dólares Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:Aceleración de 0 a 100 km/h: en 8.21 segundos Frenado de 100 km/h a cero: en 38 metros Cuarto de milla: 16.37 segundos a 149 km/h Velocidad máxima gobernada: 245 km/h Texto y fotos: Sergio Oliveira Temas Autos Lee También Fabricantes y distribuidores de autos se pelean; pierde el consumidor Para la familia o los ejecutivos Pasos para tramitar permiso de instalar vidrios polarizados en tu coche Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones