Jueves, 30 de Mayo 2024
México | Por Vicente Bello

Tren parlamentario

''Ábranles, o entrarán a su modo''

Por: EL INFORMADOR

Dos hechos, uno acaecido en Coahuila y otro que ha iniciado en Morelos y que concluirá hoy en el Zócalo de la Ciudad de México, han estado retratando estos días uno de los ángulos más criticados del Gobierno federal: el de la terquedad a ultranza y la incapacidad de reconocer errores.

Todavía no sacan a todos los trabajadores mineros que quedaron bajo tierra (de 14, apenas iban nueve, al anochecer de este viernes), por causa de un estallido de gas metano en la mina El “Pocito” Tres, de Sabinas, y ya los despachos de Economía y del Trabajo se culpan entre sí.

Trabajo ha afirmado que Economía otorgó las concesiones a las compañías mineras en los términos aciagos que ahora se conocen, y Economía ha respondido que es la Secretaría del Trabajo –cuyo titular es Javier Lozano– la que ha incumplido en la supervisión de las condiciones laborales de los mineros.

“No es justo que las autoridades laborales”, terciaba desde el Senado de la República, criticándolos, el senador priista Manlio Fabio Beltrones, “tanto la Secretaría de Economía, que es la que da los permisos, como la del Trabajo, que es la que debe vigilar que los permisos funcionen bien, estén evadiendo parte de las culpas, (cuando) lo que más esperan los afectados y las familias de quienes han muerto que les den explicaciones; pero sobre todo que el Gobierno federal garantice que esto no vuelva a ocurrir”.

El otro asunto que virtualmente ha estado encuerando la vocación por el autoritarismo del régimen de Felipe Calderón, por el modo en que éste lo aborda (además de con necedad, con un gran descaro), es el de la movilización genuinamente social y apartidista que partió de la ciudad de Cuernavaca y que concluirá hoy en la Ciudad de México.

Quienes se han movilizado han dado en llamar a su caminar Marcha por la Paz, en la que al frente va el poeta y periodista Javier Sicilia, cuyo poder de convocatoria ha comenzado a causar temor en las filas del grupo que tiene la Presidencia de la República.

Junto con Sicilia, de Cuernavaca salieron otras mil personas, a cuyo contingente se le han adherido cientos más, que también adoptaron el grito reclamante aquel de que “estamos hasta la madre”, en alusión a la estrategia gubernamental de combatir al crimen organizado sólo “a punta de fregadazos” y sin acompañamiento de programas sociales, financieros y educativos, que permitan desenchufar a los criminales de esa conexión que consiguieron con un sector de la sociedad.

Caso inédito, el de Sicilia. Lo acompañan miles de personas más en marchas que ahorita ocurren en 30 ciudades del país, y otras 40 en igual número de urbes de Estados Unidos, Canadá, Europa y Latinoamérica.
Apenas han sacado la cabeza, este viernes, en los territorios del Poder Legislativo. Con timidez casi, diputados y senadores del PRI, PRD y PT se han plegado a la exigencia reiterada de Javier Sicilia: no meterse en un movimiento auténticamente apartidista, en el que resuma espontaneidad y un mismo clamor: “Estamos hasta la madre”…

Pero tampoco esta movilización ciudadana de características inéditas caminará por un sendero libre de abrojos y piedras. Justo cuando la Marcha por la Paz se asomaba en el Distrito Federal,  Francisco Blake, el secretario de Gobernación, repasaba el mismo renglón que ha estado leyendo Felipe Calderón: “No es opción retirarse”. Esto, en alusión a la exigencia de quienes marchan de que el Ejército y la Marina no sean la única opción de combate contra el crimen organizado. “Dar marcha atrás significa empeorar las cosas”, remachaba Blake.

Se suavizaba, aparentemnte, el secretario de Gobernación, cuando, dos horas después de lo que hubo dicho, uno de sus subsecretarios, Juan Marcos Gutiérrez, lanzaba el mensaje de que el Gobierno federal (desde Gobernación) es “una instancia permanente de diálogo”.

En San Lázaro, la oposición del PT y el PRI, sin embargo, no concedían mucha credibilidad a tal posicionamiento. Y voces como las de Arturo Zamora (PRI) y la de Pedro Vázquez (PT), conminaban al Gobierno de Felipe Calderón a escuchar a la gente y a bajarse de esa terquedad que muy poco ha beneficiado al país.

En los ámbitos del Senado, Beltrones volvía a arengar a Felipe Calderón a que “dialogue abiertamente” con Javier Sicilia. Y entonces el priista soltaba una frase que sonaba acaso a premonición: “Urge que el Presidente de la República atienda directamente a los organizadores de esta marcha que está tocando las puertas de la clase política, pidiendo entrar a la búsqueda de soluciones, (porque) de no abrir nosotros esas puertas estaremos auspiciando que los ciudadanos, entonces, las derrumben y entren a su modo”.

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