Viernes, 17 de Octubre 2025
México | Los migrantes centroamericanos y mexicanos en la Colonia Ferrocarril viven al límite

Sin miedo a morir

Los migrantes centroamericanos y mexicanos en la Colonia Ferrocarril viven al límite

Por: EL INFORMADOR

Los migrantes centroamericanos que esperan junto con mexicanos en la Colonia Ferrocarril viven al límite.

Detrás de la avenida Washington hay un mundo aparte. Mientras en la larga calle fluyen miles de automóviles y transita gente, del otro lado se encuentra un sitio marginado en el que personas buscan aferrarse a una última esperanza de supervivencia.

Son las vías del tren de la Colonia Ferrocarril donde a un costado se refugian cerca de veinte indigentes que prefieren omitir su nombre. La mayoría al observar a cualquiera que les parezca extraño o que no pertenece a su grupo de desposeídos reaccionan de distintas formas. Algunos se ocultan bajo las colchas desgastadas y otros -que posiblemente sin los migrantes centroamericanos- corren porque, según cuentan sus compañeros, “luego viene la Policía y se los lleva”.

Y mientras esperan al ferrocarril en el que se han de colgar, buscan la manera de disfrazar el hambre que los doblega. La mayoría de ellos están bajo el efecto de alguna droga lo cual se hace evidente en los ojos enrojecidos, la mirada perdida y en las palabras que se arrastran al hablar.

Un joven de aproximadamente 25 años, relata que es hondureño y que llegó hace siete meses a Guadalajara en busca de trabajo. Sus piernas muestran heridas severas, la derecha está quemada y con la piel levantada, mientras que la rodilla izquierda la tiene con un vendaje sucio. Él cuenta que los Mara Salvatrucha lo golpearon y son los responsables de su actual estado, pero más que sanar su lesiones físicas, él clama por unos pesos para poder comer.

Pero también hay jaliscienses en busca de salir de este destino. Son casi las 14:00 horas y el tren no pasa, ni siquiera se escucha a lo lejos. Alberto, un tipo robusto dice que desea conocer Puerto Vallarta y Canadá, no le importa sin en el viaje deja la vida..
“No sé a qué horas pasa... Y si nos lleva a la muerte, pues nos llevó. Ya no hay paso pa' tras. Es que aquí no hay mucho dinero, es que estamos muy pbres, les pides unpeso y piensan que los vas a robar”.

Comenta que trabajaba de pescador en la laguna de Cajititlán pero lo despidieron. Ahora tiene la ilusión de encontrar una nueva oportunidad.

“Como yo nací en Michoacán, pero estoy criado en Jalisco quiero conocer más y quiero conocer la frontera y todavía más pa' lla... Me gustaría conocer Canadá. Pero ¿Sabes a dónde me gustaría ir? ¿A la Isla de las Mujeres! Porque allá están las mujeres como Dios las trajo al mundo”.

Para Alberto es su primer viaje en ferrocarril, no sabe si habrá una próxima vez, sin embargo apuesta a la única salida que él siente que está a su alcance y la decisión está tomada.

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