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Viernes, 19 de Octubre 2018
México | EPR propuso como mediador, entre otros, al obispo emérito Samuel Ruiz.

Se abre puerta para diálogo entre el Gobierno y la guerrilla mexicana del EPR

Tanto Gobernación como el EPR han puesto sus condiciones, que de acuerdo con el analista político Salvador García Soto no parecen insalvables.

Por: EFE

MÉXICO.- El Gobierno mexicano aceptó hoy negociar con el Ejército Popular Revolucionario ( EPR), una guerrilla surgida hace doce años y que en 2007 cometió varios atentados explosivos contra instalaciones petroleras, sin víctimas pero con millonarias pérdidas económicas.

El proceso para que las partes se sienten a dialogar, con la participación de un grupo de personalidades como testigos, está en una fase de tira y afloja, pues ambos han puesto sus condiciones, que de acuerdo con el analista político Salvador García Soto no parecen insalvables.

Los acercamientos se precipitaron en pocos días, luego de que el jueves pasado el EPR planteara un diálogo con un grupo de personalidades públicas como mediadores, quienes aceptaron la encomienda al día siguiente.

Hoy, cinco días después, el Gobierno fijó su postura.

Por un lado, la organización armada propone que el diálogo gire en torno a la desaparición de dos de sus militantes hace casi un año, que el Gobierno no los hostigue ni emprenda acciones en contra del grupo y ofrece, a cambio, una tregua durante la negociación.

El Ejecutivo, por su lado, pide que las personas que el EPR propuso como mediadores, entre ellos el obispo emérito Samuel Ruiz, sean "testigos sociales" con el objetivo de "facilitar el diálogo" y que la organización suspenda sus acciones.

También exige que el diálogo no se constriña sólo al caso de los dos militantes desaparecidos, sino a otros que interesen al Estado mexicano, y advierte que continuará sus investigaciones para dar con los responsables de los atentados.

Aun así, García Soto considera que si hay voluntad, ambas partes se sentarán a negociar porque, en su opinión, el Gobierno no desea más atentados explosivos cuando se acerca el primer aniversario de la desaparición de los "eperristas" y la guerrilla quiere evitar una ofensiva de envergadura en su contra.

El más reciente ataque del EPR fue contra instalaciones de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) en septiembre pasado en el estado de Veracruz, en el Golfo de México.

El atentado provocó pérdidas millonarias para la petrolera y para unas 2.500 empresas de varios estados del país.

Al igual que en los anteriores, registrados en junio con similares repercusiones, en ese ataque el EPR pidió la presentación con vida de dos de sus miembros, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecidos el 25 de mayo de 2007 en el sureño estado de Oaxaca.

El grupo insurgente sostiene que las fuerzas federales mantienen en su poder a esas dos personas, pero el Gobierno del presidente Felipe Calderón ha negado que alguna autoridad federal los haya detenido o los tenga cautivos.

De acuerdo con fuentes de seguridad, uno de los desaparecidos es hermano de Tiburcio Cruz Sánchez, a quien informes de inteligencia ubican como el jefe del EPR.

México tiene una larga experiencia en negociaciones de conflictos armados, pues fue sede y actuó como mediador a finales de siglo pasado en diálogos que concluyeron con acuerdos de paz.

Se trató de las conversaciones entre el Gobierno de El Salvador y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y las autoridades de Guatemala y la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Sin embargo, México fracasó en su intento de alcanzar un acuerdo de paz con el rebelde Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que se alzó en 1994 en el sureño estado de Chiapas.

Tras dos años de negociaciones, los insurgentes se levantaron de la mesa bajo el argumento de que no había condiciones para pactar y el tema quedó en ascuas, aunque no ha habido acciones armadas de las partes.

El EPR surgió el 28 de junio de 1996 en el vado de Aguas Blancas, en el sureño estado mexicano de Guerrero, donde otras guerrillas intervinieron en las décadas de 1960 y 1970 y fueron aniquiladas por el Ejército, en la llamada "guerra sucia" contra los movimientos armados y sociales de izquierda.

Analistas han ubicado al EPR como una guerrilla con una ideología marxista ortodoxa, que se nutrió económicamente de secuestros de grandes empresarios en la década de 1990.

Este grupo apareció dos años y medio después del levantamiento zapatista en Chiapas y ha sufrido varias escisiones, de una de ellas surgió el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Sus acciones las ha realizado en los estados de Veracruz, Guanajuato, Morelos, Oaxaca, Guerrero, Querétaro y en la Ciudad de México. EFE

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