Viernes, 24 de Mayo 2024
México | Realizan ceremonia en el Cerro del Quemado para mostrar oposición a las mineras

Pueblo Wixárika, unido por territorio sagrado

Diversas comunidades realizan ceremonia conjunta en el Cerro del Quemado para mostrar oposición a las mineras

Por: EL INFORMADOR

Todos unidos mostraron su rechazo hacia los diversos daños que causan las mineras en la zona sagrada de Wikiruta.  /

Todos unidos mostraron su rechazo hacia los diversos daños que causan las mineras en la zona sagrada de Wikiruta. /

SAN LUIS POTISÍ (08/FEB/2012).- En el punto más alto del Cerro del Quemado, los  mara’kate (marakames) de todos los centros ceremoniales le preguntaron al Sol: “¿Quieres que haya explotación minera en el cerro en el que naciste?”. Luego, a la deidad del peyote: “Ésta es la tierra donde habitas, ¿qué dices de que haya minería?”. Lo mismo plantearon a otros ancestros como la Tierra y durante toda la noche esperaron respuesta, entre cantos, copal, danzas, peyote, fuego, velas, bajas temperaturas y ofrendas, incluida una vaca sacrificada como alimento sagrado.

El mensaje de los dioses llegó el martes por la mañana. Las autoridades tradicionales se reunieron para consensuar lo que se daría a conocer a los medios de comunicación y a otros invitados especiales que por primera vez en la historia tuvieron acceso a un ritual tan íntimo como éste, en el que además había otro hecho insólito: había representantes de las comunidades wixaritari de Jalisco, Nayarit y Durango, las cuales hacen peregrinaciones por separado.

El mara’kate Eusebio de la Cruz fue el asignado de informar a los alrededor de 800 peregrinos y al resto de invitados que los ancestros pidieron la unión del pueblo Wixárika para enfrentar la amenaza de la minería en Wirikuta (Real de Catorce, San Luis Potosí), así como del apoyo del resto de las personas para evitar la destrucción de este lugar sagrado.

Los peregrinos salieron de sus comunidades los primeros días de febrero. Cada pueblo recorrió su camino y todos se encontraron en el Cerro del Quemado el 6 de febrero, donde se inició una ceremonia sui generis que intentó adaptarse a todas las costumbres de todas las autoridades tradicionales.

Todo se documentó como un peritaje tradicional que apela a los instrumentos  y conocimientos ancestrales de la tradición espiritual wixárika. Esto constituirá un medio probatorio que se utilizará como un recurso legal cuando así se requiera, el cual tendrá principalmente fundamentos del derecho internacional, gracias a la reciente reforma constitucional en derechos humanos. Con lo anterior se sentará un precedente de las vías legales a través de las cuales pueden defenderse los pueblos indígenas.

Metabolizan el universo

El peritaje tradicional wixárika se planeó desde 2011, poco después de que los wixaritari se enteraron de que la Secretaría de Economía había dado concesiones a la minera canadiense First Majestic en el área que abarca Wirikuta. La logística era tal y no alcanzaron a hacer la ceremonia ese año, pues lo ritual sólo se hace en el periodo de secas. Es decir, con la temporada de lluvias entran en periodo de “noche”, lo cual termina con la cosecha, en septiembre, octubre, aproximadamente, época en la que entra el periodo de “día”.

Cada comunidad, antes de iniciar la peregrinación, cambia de nombre a las cosas. “Es como metabolizan el universo”, reflexiona uno de los que participó en la peregrinación. Es como cuestionar todo el tiempo el orden establecido. Los de San Andrés Cohamiata, por ejemplo, pusieron al Sol el nombre de Felipe Calderón y al peyote lo llamaron tortilla (en su lengua).

A Real de Catorce llegaron los peregrinos en el transcurso del lunes 6, acompañados de nubes que se acumularon hasta reventar con granizo, después de meses de sequía en esta zona desértica de San Luis Potosí, donde fueron recibidos con algunas mantas que decían: “El Cerro del Quemado es propiedad ejidal y estamos a favor de las fuentes de empleo que genera la minería”.

Mojados caminaron por casi dos horas por una brecha que sube al Cerro del Quemado, con cobijas y comida al lomo, y algunas mujeres con sus hijos. Al punto más alto subieron todos los indígenas con cargo tradicional (jicareros, cantadores y mara’kate) y en un punto intermedio se quedaron algunos wixaritari y todos los medios de comunicación, observadores e invitados especiales, entre los que estaban Rubén Albarrán, de Café Tacuba; la actriz Ofelia Medina, investigadores como Johanes Neurath y antropólogos que participarán en la integración del peritaje, representantes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, entre otros.

Antes de la media noche, las autoridades tradicionales mandaron llamar a los teiwaris (mestizos) para que subieran al corazón del Cerro del Quemado, donde ya había comenzado el diálogo con los dioses y donde tradicionalmente se renuevan las velas de la vida. Las autoridades tradicionales cantaban y meditaban frente al fuego, con sombreros de los que salían plumas de águila real (lo que indica la importancia del cargo), en la misma forma que las hojas de los izotes que los rodeaban a casi tres mil metros sobre el nivel del mar.  

Con temperatura bajo cero, los jicareros, cantadores y mara’kate se mantuvieron en vela toda la noche (resistiendo con una cobija encima y con huaraches), las nubes aborregadas a una altura menor, como un mar blanco que se extendía hasta el infinito; y en la madrugada, la luna redonda y roja a punto de esfumarse.

Los cantos volaron toda la noche en lengua wixárika (como el del peyote o del hermano mayor, que en este caso es el venado y que dice así: Yo soy tu padre / aparte de tu mamá y tus padres / yo estoy presente en tu corazón y mente / estoy contigo en la noche, de día, donde quiera que vas / en tu camino te acompaño) como sonidos ancestrales que en algunos casos iban acompañados de danzantes. Mientras tanto, los marakames permanecieron inmóviles, alrededor del fuego, concentrados en su comunicación con los ancestros.

El etnólogo Johanes Neurath, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, comentó que aunque a las comunidades indígenas siempre han tratado de dividirlas, en este caso de amenaza a su cultura, lo que provocaron fue generar una unión histórica. “Wirikuta es el punto más importante de los cinco centros ceremoniales y es increíble cómo su fin de preservar este sitio sagrado les permitió que el ritual fuera distinto en esta ocasión y que hasta los mestizos pudieran estar presentes. Y no creo que esto marque un precedente, porque a ellos no les gusta ser folclorizados. Creo que hacen una excepción por la gravedad de lo que viven y porque quieren difundirlo”.

Si se llegara a explotar la minería en las zonas sagradas, Santos de la Cruz, autoridad agraria de Bancos de San Hipólito (Durango), dice que podría hablarse de un etnocidio, pues con ello se aniquilaría la cultura ancestral wixárika.

CLAVES
Riqueza en el subsuelo; pobreza en la superficie


Wirikuta está ubicado en los municipios de Villa de Ramos, Charcas, Santo Domingo, Villa de la Paz, Villa de Guadalupe, Matehuala y Catorce del Estado de San Luis Potosí. Además de ser un sitio de cualidad sagrada, allí se renuevan las velas de la vida, ofreciendo supervivencia para los humanos.

Por la amenaza de la minería en Wirikuta (tanto en la sierra como en la zona desértica, donde se recoge el peyote) se creó hace un año el Frente en Defensa de Wirikuta.

En toda la región se padece pobreza, por ello algunos sectores aceptan la explotación minera. Lo que el pueblo Wixárika propone es que se creen modelso alternativos de ingresos, que no atenten contra los sitios sagrados ni afecten más en términos medio ambientales.

Existen 74 concesiones mineras en Wirikuta. La empresa First Majestic Silvar tiene varias que abarcan el Cerro del Quemado; asimismo existe el proyecto Universo con 350 mil hectáreas, que incluye 59 mil en la zona desértica.

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