Jalisco | El Parque Morelos es un área que luce descuidada y vive del esplendor del Siglo XIX Unos olvidados, otros en esplendor El Parque Morelos es un área que luce descuidada y vive del esplendor del Siglo XIX Por: EL INFORMADOR 13 de diciembre de 2010 - 05:15 hs El Parque Revolución luce en buenas condiciones. A. HINOJOSA / GUADALAJARA, JALISCO (13/DIC/2010).- Las diferencias entre los parques de la Zona Metropolitana de Guadalajara son contrastantes. Su factor en común es que son una especie de isla paradisíaca aislada del ruido que generan los automóviles que transitan a diario por el asfalto. Pero cada uno tiene su sello distintivo ya sea por su pasado glorioso o por la fuerza de su presente. En el caso del Parque Morelos, ubicado sobre la calzada Independencia, es un área que luce descuidada y vive del esplendor de la ciudad del Siglo XIX. Conocido en ese entonces como el Paseo de la Alameda, y también como Le Bois D’Boulogne (El bosque de Bolonia), sus mejores momentos quedaron plasmados en las memorias de Ixca Farías en su libro “Casos y cosas de mi tiempo”, en las que describe cómo era dicho sitio: “Este bosque de Bolonia era un gran corral con frondosos fresnos y acotado con altas tapias de adobe sin blanqueo, había algunos arriates con flores y rosales trepadores que daban sombra a pequeños kioscos. “En el fondo había una escalinata que conducía a la sala de refrescos. A un lado tenía un salón de boliche, billares, puestos de nieve y horchatas; en el centro una plazoleta de tierra aplanada en donde se colocaban sillas para alquilar a diez centavos además de la admisión al Tívoli, que si mal no recuerdo era de un tostón”. La actualidad del Morelos es drásticamente distinta pese a que a mitad de la década de los sesenta la zona se remodeló y se adornó con el imponente monumento de José María Morelos y Pavón montado en su caballo y con el puño en alto. Hoy se puede apreciar un parque desolado, cuyos visitantes de la tercera edad acuden a reposar en las bancas metálicas, sin importar el paso de las horas, mientras observan los árboles frondosos, pero con un césped seco y amarillo, los muros grafiteados, y persiguen con la mirada a las damas que ofrecen sus servicios buscando seducir a algún caballero con sus minifaldas y blusas ajustadas a sus cuerpos con sobrepeso. Como parte de ese olvido se ubican seis fuentes que no funcionan y que sirven de basurero. Al fondo del parque está la fuente de sodas que sí está en servicio, pero sin clientes. El ritmo del parque se transforma de noche, pues si por la mañana ya deambulan las prostitutas, al caer la oscuridad la zona es ideal para dicha actividad. Ese es el presente del Morelos. El panorama cambia en la Plaza Revolución o Parque Rojo, dividido en dos plazoletas ubicadas entre Juárez, López Cotilla, Marcos Castellanos, Federalismo y Pedro Moreno. El 90% visitantes son el reverso del Morelos: puros jóvenes, la mayoría de ellos estudiantes que asisten a platicar y reírse a carcajadas de cualquier suceso inmediato. Lo más probable es que desconozcan que a mitad del Siglo XIX ahí estaba la penitenciaría Escobedo, y que en 1933 fue demolida para en 1935 inaugurar el actual parque. Las condiciones en las que se encuentra el jardín son buenas, sin faltar algunas bancas con grafitos, pero sus áreas verdes están en constante mantenimiento y su única fuente con el agua brotando. El concepto de parque también se ha convertido en un espacio para la práctica de diversos deportes y se han acondicionado de tal forma que cuentan con canchas de futbol, béisbol, pistas para correr y andar en bicicleta, además de mantener la convivencia familiar. Tal es el caso del Parque La Solidaridad Iberoamericana (inaugurado en 1991) cuyas instalaciones se encuentran en la avenida Malecón, de la colonia Benito Juárez. El coto que fue construido sobre el lecho de la presa Osorio, cuenta con 110 hectáreas y es considerado uno de los más grandes de América Latina. Por las mañanas luce en calma, sus diez canchas de futbol que son de tierra y sin redes en sus porterías, no tienen a los 22 jugadores corriendo, y su estadio con una capacidad para 1,500 personas fue sede hace cuatro años de un partido amistoso entre el Atlas y un equipo de Segunda División que generó la locura en el parque y en la colonia, pero en estos días sólo se encuentra el personal de mantenimiento. En el enorme bosque sólo se observan a pocos jóvenes, algún solitario corre por la pista, otro lanza la pelota para clavarla en la canasta sin red en una de las veinte canchas que también puede ser utilizada para jugar voleibol. Las cuatro fuentes de sodas están cerradas, los juegos infantiles que están despintados no tienen niños a su alrededor, y a pesar de que en el portal oficial del parque (www.parquesolidaridad.jalisco.gob.mx) se muestran imágenes la información señala (actualizada el 29 de septiembre de 2009) que se puede disfrutar de dos espejos de agua naturales, y dos espejos de agua artificiales sólo se aprecian los arroyos con el agua enmohecida. Temas Ambiente Municipios Ecología Lee También Puerto Vallarta y las colonias más afectadas por la tormenta (FOTOS) En medio de la tragedia, anuncian más lluvias en estas zonas de México Nubes y calor ligero marcarán el martes para Guadalajara Suben termómetros en Guadalajara y se espanta la lluvia este martes Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones