Sábado, 18 de Octubre 2025
Jalisco | Burócrata tapatía acumula 52 años de trabajo

Ramona no quiere el retiro

La trabajadora del Ayuntamiento de Guadalajara cumple el perfil para acceder al programa de Retiro Voluntario, sólo que ella no desea dejar el empleo

Por: EL INFORMADOR

Desde hace 52 años, doña Ramora llega a su trabajo media hora antes de las 9:00 y se va poco después de las tres de la tarde.  /

Desde hace 52 años, doña Ramora llega a su trabajo media hora antes de las 9:00 y se va poco después de las tres de la tarde. /

GUADALAJARA, JALISCO (26/MAY/2014).- Para doña María Ramona Hernández García no fue sencillo llegar al Ayuntamiento de Guadalajara a trabajar. Tuvo enfrente al entonces presidente de México, Adolfo López Mateos, en una de las múltiples visitas que hizo a Guadalajara y le pidió trabajo. Finalmente se unió al municipio como trabajadora en 1962. Hoy está a unas horas de que termine su ciclo laboral.

Ella es una de los 482 empleados que llenan el perfil para acceder al programa de Retiro Voluntario del Ayuntamiento; sólo 39 han aceptado el trámite.

Pero Ramona no tiene intención de firmar. Es la portera más amable de la que se tiene memoria y la empleada número cinco de una lista que supera los 25 mil nombres que han pasado por la administración tapatía en 60 años. Conoce a quien trabaja en cada escritorio de la Tesorería Municipal y con su avidez para escribir manuscrito y sus lentes de fondo de botella, es un personaje singular que está por jubilarse.

Llora cuando recuerda su pasado por la administración pública: de cómo fue taquillera de las Fiestas de Octubre. Cita el día que estuvo a punto de perder su empleo. Sin saber, le pidió el riguroso registro al alcalde interino Héctor Pérez Plazola, en el año 2000. “Su chofer me reclamó. Me dijo que si no sabía yo a quién le estaba pidiendo que se registrara. Yo le dije que no y me dijo que a lo mejor hasta me corrían. Cuando salió el presidente, me abrazó y me dijo que hacía muy bien mi trabajo”.

Todos los días, Ramona llega media hora antes de las nueve y se va después de las tres de la tarde. Los martes y domingos recoge el boletaje en la Arena Coliseo. Se siente perseguida. Le piden su plaza a cambio de 70 mil pesos; le parecen injustos por 52 años de trabajo.

“Ya me voy, mijo. Ya no les sirvo”. La mujer tiene un hijo que está por terminar la preparatoria a sus 32 años. “¿Incapacitada? No creo”. Saluda, hace registros de entrada, habla por teléfono con otras dependencias y cuenta su historia al mismo tiempo. Es una mujer comprometida con su trabajo, en la oficina de un costado del Jardín Aranzazu.

Ramona dejó la carrera de medicina a los 22 años para incorporarse como oficinista al Ayuntamiento, cuya nómina actualmente es de las más abultadas del país, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda.

Hoy, 52 años después, la portera tiene la edad para jubilarse, sólo que ella no quiere.

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