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Lunes, 16 de Septiembre 2019
Jalisco | AA se vincula con escuelas y empresas para concientizar a la población

Promueven su mensaje contra las adicciones

A través de los convenios, Alcohólicos Anónimos conoce a las personas quienes requieren ayuda

Por: EL INFORMADOR

Respaldo. Fernando, de Alcohólicos Anónimos, afirma que se aplica un programa basado en 12 pasos. ESPECIAL /

Respaldo. Fernando, de Alcohólicos Anónimos, afirma que se aplica un programa basado en 12 pasos. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (18/SEP/2016).- Con el fin de hacer llegar su mensaje y su modelo de recuperación a más personas, así como contribuir en la sociedad para evitar más casos de alcoholismo, la Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos A.C. (AA) tiene convenios con distintas instituciones de salud y educativas, tanto del sector público como privado.

El representante del Comité de Cooperación con la Comunidad Profesional, menciona algunas de ellas: “Tenemos convenio con IMSS, ISSSTE, SALME, Centros de Salud, esto para que nos dejen entrar a las clínicas y podamos apoyar a la gente que está ahí por congestión. Además, apoyamos al CECAJ (Consejo Estatal Contra las Adicciones en Jalisco) para entrar a escuelas secundarias, preparatorias y, ahora, estamos pensando en trabajar en primarias. También trabajamos con la Fiscalía para entrar a los reclusorios y al tutelar”.

En estos últimos, AA tiene grupos en donde los miembros de la asociación pasan el mensaje y los mismos internos se los transmiten entre ellos. Por otro lado, trabajan en el ámbito privado, por ejemplo con el Iteso y Coca Cola.

PERFIL
Buscó una vida mejor

Ernesto comenzó a drogarse a los 13 años, producto de algunas amistades. Cuando tenía 17, su familia, preocupada por él, lo ingresó a una institución de puertas cerradas, donde permaneció durante un año. Después de eso pasó siete años “limpio”, es decir sin consumir. Se casó y formó una familia…

Sin embargo, tras una temporada tomando alcohol, volvió a drogarse. “Había días en los que yo le decía a mi esposa que me iba a ir a trabajar y me iba a consumir a otro lado, o llevaba a mis hijos a la escuela a las ocho de la mañana y empezaba a consumir desde esa hora y durante todo el día y por varios días. Sentía que no encajaba en ningún lugar. Podía estar rodeado de personas y sentirme solo”.

Él no necesitó tocar un fondo para decidirse a dejar las drogas. “Una noche, estaba con mi esposa y me volteé y le dije ‘oye, estoy consumiendo’. Se enojó y al día siguiente yo fui a buscar ayuda a Narcóticos Anónimos y comencé a entrar a los grupos”.

Ernesto se integró a la asociación en 2010, duraba un tiempo sin consumir y recaía, pero nunca se alejó. “Hasta que un día hubo una reunión de estudio de lo que son los 12 pasos y eso fue lo que me ayudó a entender mejor el programa y a entenderme un poco más”.

Hace cuatro años que está “limpio” y menciona que lo más difícil es “poder aceptar que al final de todo no es importante lo que la gente diga o deje de decir, sino cómo reacciono yo ante ello y cambiar esa reacción”. Ahora, se dedica a servir dentro de los grupos, ya que esto le ayuda a mantenerse firme en su objetivo de estar “limpio”.

PRESENCIA
Respaldo en toda la Entidad

NA y AA tienen grupos dentro de todo el Estado, tan sólo en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) el primero coordina 12 y el segundo 416. Cualquier interesado puede buscarlos en las siguientes páginas web:
http://www.aamexico.org.mx/Localizacion.html
http://www.namexico.org.mx/jalisco.html

CRÓNICA
A él lo ayudaron, ahora su misión es auxiliar a otros

Fernando perdió todo a causa de su alcoholismo: casa, familia, amigos, negocio y dinero. Durante 25 años, a su decir, vivió “esclavizado” a una botella de alcohol. Antes de unirse a Alcohólicos Anónimos (AA) estuvo hospitalizado en tres ocasiones a causa de la bebida y, en la última, casi pierde la vida.

“Hubo la necesidad de darme los Santos Óleos, entonces yo volteo así con ese Dios mío, al que le había faltado al respeto, que había renegado con él muchas veces, y en ese momento le pedí a Dios que me dejara un ratito más en el mundo de los vivos, que me arrepentía. Me dio mucho miedo, ahora sí me dio mucho miedo”.

Mientras él se encontraba hospitalizado, un miembro de AA lo invitó a un grupo al que asistió cuando estuvo recuperado. Fernando asegura que esto le cambió la vida, a pesar de entender que su enfermedad era difícil y dejar de beber lo era aún más. Ahora tiene 12 años sobrio.

“Entender la enfermedad. Yo no levanté la mano para ser alcohólico, los problemas no son tan grandes como yo pensaba, no soy tan insignificante, pero tampoco tan importante como yo creía... todo eso es muy difícil”.

Ahora, Fernando es representante del Comité de Cooperación con la Comunidad Profesional, en donde organiza charlas para capacitar grupos y da asesorías en instituciones educativas y del sector salud.

“A mí, Alcohólicos Anónimos me salvó la vida, entonces ¿qué no puedo dar yo por alguien que me ha salvado la vida? Mi vida valdría muy poco si no estuviera dispuesto a dar un poco de lo que aquí se me dio”, concluyó.

Grupos abiertos donde cada persona aporta

Ernesto, quien es representante de Narcóticos Anónimos, dice que un problema actual que complica la atención de enfermos son las drogas que se están utilizando. “Hay una gran tendencia ahorita porque las drogas cada vez son más fuertes y las personas tocan fondo más pronto”.

Los entrevistados señalan que los grupos de ayuda son autosustentables y que no reciben donativos de nadie que no pertenezca a ellos. “Cada quien da lo que puede, aquí no se obliga. Pero sí hay que pagar la renta, el café. Hay grupos que no tienen café y pues ni modo, no alcanza”, comenta Fernando.

Tanto Alcohólicos Anónimos como Narcóticos Anónimos trabajan con un modelo de 12 pasos, los cuales consisten básicamente, en que el adicto tome consciencia: “En ¿quién soy?, ¿cuáles son mis defectos?, ¿por qué reacciono así?, ¿qué tengo qué hacer para no reaccionar así” y su objetivo final es ayudar al adicto a tener una nueva vida. Recalcan que son grupos de puertas abiertas, es decir que no tienen internamiento.

“Nuestra promesa es que un adicto puede perder el deseo de consumir y que pueda ver una forma distinta de vivir”, resalta Ernesto.

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