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Martes, 21 de Noviembre 2017
Jalisco | Ni la lluvia ni la alerta sanitaria hicieron mella en el festejo a mamá

“La influenza no pudo con el 10 de mayo...”

Sonaron serenatas, abundaron compradores de última hora y los cafés y restaurantes tuvieron buena afluencia

GUADALAJARA, JALISCO.- “Si el tiempo lo permite, claro que vamos a echar gallo”. Lo decía confiado en que la lluvia no mermara el trabajo. Y no era para menos; debido al brote de influenza A H1N1, tenía 15 días que la actividad como músico era escasa.

En punto de las 10 de la noche, “como cada año”, los instrumentos estaban afinados. Ramón Vázquez López, contador público de profesión, se instala todos los fines de semana acompañado por sus músicos en la pequeña glorieta que interceptan las avenidas Calzada Independencia y Revolución, para ofrecer sus servicios en fiestas particulares, pero sobre todo en serenatas.

Y así fue. Primero un automovilista en compañía de su pareja embarazada dedicó “Perfume de gardenias”; después, los hermanos Francisco Javier y Guillermo Cruz Cruz, solicitaron al trío acudir al domicilio de su madre, para llevar su primera serenata de la noche.

Un día antes, el presidente municipal de Guadalajara, Alfonso Petersen Farah decretó por segunda vez consecutiva, y en apego a lo establecido por el gobernador Emilio González Márquez, que los centros botaneros, así como cines, teatros, bares y cementerios permanecerían cerrados por la alerta epidemiológica; sin embargo, lo que parecía ser un mal pronóstico para el  Día de las Madres, no lo fue tanto.

Al despuntar el domingo, las florerías provisorias ornamentaban las distintas calles de la ciudad. Los puestos localizados a las afueras del Parque Agua Azul se extendieron hasta la Plaza Juárez; y en las boneterías y papelerías se vendían desde temprano regalos de “última hora”. Los tianguis lucían  abarrotados por familias que adquirían productos para la comida por la que destajarían a mamá. Hubo otros que tomaron más a pecho la alerta epidemiológica: la noche del sábado, previendo no salir al día siguiente como medida preventiva, Carla Murillo Villa y sus hermanas festejaban con una cena en casa a su madre, Irma Villa.

Sin embargo, la asistencia de comensales a cafés y restaurantes fue “normal” con respecto a años anteriores. Incluso, en algunos casos se con sideró como “anormal” por la gran cantidad de clientes que festejaban a sus madres en un día que se suponía estaría teñido por la alerta epidemiológica. Un caso, el de un conocido restaurante localizado en avenida Américas 1251. En ese lugar, la cajera Esmeralda García Ortiz sostenía que incluso, con respecto a años anteriores, la afluencia fue mayor.

“Con las medidas de higiene necesarias”, como guardar cierta distancia entre mesas y que el buffet no se sirve por el comensal sino por los meseros, además de algunos clientes con cubreboca, el Día de la Madre se festejaba con relativa normalidad entre los tapatíos.

Más allá de esto, la asistencia al primer cuadro de la ciudad por parte de los moradores era nutrida. “La influenza no pudo con el 10 de mayo”, aseguraron las familias sonriendo.

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