Viernes, 17 de Octubre 2025
Jalisco | La obra provocó la movilización en esta colonia tapatía

Jardines del Nilo lucha contra una antena de telefonía

Las investigaciones médicas no han encontrado evidencia de daños, pero la falta de legislación deja abierto el tema; la instalación violaría normas municipales

Por: EL INFORMADOR

Los colonos exigen que les muestren los permisos, aunque hay trámites que requerirán su consentimiento.  /

Los colonos exigen que les muestren los permisos, aunque hay trámites que requerirán su consentimiento. /

GUADALAJARA, JALISCO (02/NOV/2013).- “Paren la construcción de la antena de la muerte”, reza una de las muchas pancartas pegadas afuera del terreno ubicado en la esquina de las calles Elías Villalpando y Joaquín Fernández de Lizardi, en Jardines del Nilo Norte. Los vecinos tapizaron el sitio con cartulinas de rechazo: los asusta no saber qué efectos tendrán las radiofrecuencias de telefonía celular sobre su salud.

El dueño del predio les contó los planes hace un par de meses y los vecinos encendieron las alarmas, porque presumen que las radiofrecuencias de estas antenas son dañinas para los seres vivos, según se han documentado en internet. Varios aseguraron que esas radiaciones elevan la temperatura del cuerpo; que provocan insomnio y dolores de cabeza; que rompen las cadenas de ADN de las células al grado de provocar cáncer…

Una de esas personas es la presidenta de colonos de Jardines del Nilo Norte, Silvia Cervantes. En sus revisiones encontró que hay países donde está regulada la instalación de antenas en zonas habitacionales, pero en México no hay nada legislado.

Sin decir agua va, hace poco más de un mes comenzaron trabajos de albañilería en el predio, al parecer el número 3581 de Joaquín Fernández de Lizardi (no hay numeración a la vista por ser un baldío). El sitio fue rodeado con plástico negro y dentro los albañiles cavaron una fosa cuadrada de unos cuatro metros por uno y medio de profundidad. Alrededor hay materiales de construcción.

Pero las quejas fueron tales que los albañiles se fueron con todo y herramienta hace dos semanas. Los vecinos instalaron una mesa y comenzaron a recabar firmas, incluyendo las de padres de familia de las escuelas cercanas. Ya tienen casi dos mil, que llevarán a las autoridades municipales.

Dos habitantes destacan por su activismo opositor: Leticia Sánchez, quien vive justo al lado de la antena, y Leopoldo Preciado, quien habita enfrente, a un lado de la casa de su hija y sus nietos.

Leticia teme más que nadie por el armatoste; le han dicho que incluso deberá usar traje especial para protegerse de las radiaciones. Leopoldo insiste en que si bien la telefonía celular es necesaria, las antenas no deberían construirse en zonas habitacionales y menos cerca de escuelas y viviendas: “¡Aquí ya no se vale!”, protestó enérgico.

La antena se enfrenta a un obstáculo más: los permisos. Silvia y los colonos contaron que hace un par de semanas un representante de la obra arribó para pedir que cesaran la oposición, pero, cuando le pidieron el proyecto, se los negó, por lo que sospecharon que no había permisos ni licencias.

Hace una semana los obreros regresaron y los vecinos llamaron a Inspección y Vigilancia; los empleados se esfumaron. El inspector Everardo Segura ya no halló a nadie en el predio, y no pudo clausurarlo pese a que no había señalamientos sobre licencias de construcción. Prometió que volverá.

La presidenta de colonos solicitó información a Obras Públicas. El director Carlos Felipe Arias contestó mediante oficio que sólo hay licencias de alineamiento y número oficial en Joaquín Fernández de Lizardi número 3581, 3585 y 3589; “con relación a licencia de construcción para antena de telefonía celular ‘NO’ se ha otorgado hasta esta fecha”, expone el documento. Y si se otorgara, será irregular, pues el plan parcial de desarrollo vigente, que corresponde al subdistrito 3 San Rafael de la Zona 6 Tetlán, establece que el uso de suelo es habitacional: no permite antenas.

A espaldas, sobre Cipriano Campos, el uso de suelo es MB 04 (mixto barrial de densidad alta), que sólo permite antenas celulares repetidoras de hasta 10 metros de altura sobre nivel de piso o azotea “condicionada al proyecto de imagen urbana que autorice la Dependencia Técnica Municipal”, advierte el decreto de diciembre de 2011, que además dice que un dictamen que permitiera instalar una antena requeriría anuencia de los vecinos.

Jardines de la Paz y Jardines de los Poetas ya ganaron

A sólo seis cuadras de Jardines del Nilo Norte, en Jardines de la Paz, hace un año un grupo de habitantesemprendió acciones para oponerse a la instalación de otra antena en medio de una zona habitacional.

Los habitantes se percataron de que el dueño de una finca en las calles Diego Durán y Enrique Olavarría y Ferrari pretendía colocar uno de esos aparatos en la azotea. En noviembre comenzaron a llegar trabajadores de una empresa de telefonía. Para eso, ya habían reunido firmas, contactado autoridades, informado a pobladores y obtenido información.

Cesaron las labores y los habitantes montaron guardias diarias. La inconformidad fue tal que los empresarios capitalinos quisieron contactarlos, pero finalmente, cuando el representante local reunió a los demás y no vio señales de que cedieran, la reunión se canceló y la empresa se retiró sin más, dijo una de las vecinas, porque no querían problemas.

Una antena más llegó a Jardines de los Poetas, la colonia que colinda al norte. Era de las grandes. Los vecinos se reunieron para exigir que la apagaran, más porque se encontraba a espaldas de la secundaria 58, y lo lograron.

En Jardines del Nilo Norte tienen por cierto que con estos antecedentes no habrá antena en su colonia, menos por ubicarse entre las secundarias 154 y 57 y la primaria Concepción Alatorre:

Y si logran detener ésta, aseguraron los vecinos, buscarán alertar a la ciudadanía para que se informe y esté atenta; no sea que luego otras colonias amanezcan con una a un lado, pues les han informado que para Guadalajara vienen 300 antenas más.

SABER MÁS
Un intento por legislar


En julio, el diputado federal Ricardo Monreal propuso una iniciativa para prohibir la instalación de antenas celulares a menos de 600 metros de distancia de viviendas, escuelas, hospitales y parques. Sólo deberán colocarse en carreteras y despoblados. La iniciativa está en discusión

EN MÉXICO, NORMAS PARA RADIFUSIÓN
Chile legisla para proteger zonas habitacionales

La falta de pruebas contundentes sobre daños a la salud ha provocado que algunos países legislen sobre su instalación; Chile lo hizo en 2008. Su gobierno, si bien toma en cuenta que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha encontrado relación contundente entre las radiofrecuencias y el desarrollo de enfermedades, tomó la medida precautoria recomendada por la organización al establecer normas sobre la potencia de las emisiones de las antenas, distancias entre éstas y zonas sensibles y restricciones en zonas habitacionales.

En su portal de internet, el gobierno chileno define como zonas sensibles las escuelas, jardines de niños, hospitales y áreas similares. La potencia de las antenas en ese país es hasta 10 veces menor a la recomendada por la OMS y 100 veces menor a la que emiten estos artefactos en países desarrollados, como Estados Unidos.

En México —señala el especialista del ITESO Luis Rizo Domínguez— hay algo similar: se recomienda que las antenas de radiodifusión se ubiquen al doble de la distancia de su altura de zonas habitacionales; por ejemplo, si miden 10 metros, deberán estar a 20 metros de distancia de viviendas. No obstante, ese criterio es sólo para la radiodifusión.

En Chile, las antenas celulares se ubican a cuatro veces su altura de las zonas sensibles; por ejemplo, si la antena mide 50 metros, debe estar a 200 de esos sitios. Además existen zonas preferentes y protegidas para su instalación. Las preferentes generalmente son los lugares públicos pertenecientes al Estado.

Además, un derecho de los ciudadanos en la legislación chilena es que siempre deben ser notificados y los operadores de telefonía deben contar con el aval de la junta vecinal y de aquellos que vivan en un radio del doble de la altura de la antena.

En México no hay tal. Los vecinos de Jardines del Nilo recordaron que hay ejemplos en colonias cercanas donde las antenas aparecieron de la noche a la mañana sin previo aviso, como en el barrio de San Alfonso, en Tlaquepaque.

AÚN NO ESTÁ DESCARTADO EL DAÑO
no es nociva para la salud, pero…

Luis Rizo Domínguez, profesor investigador del Departamento de Electrónica, Sistemas e Informática del ITESO, explica que hay diferencias entre las radiaciones dañinas y las de celular: “Hay dos tipos de radiaciones: unas son las ionizantes, que son frecuencias que están por encima de la luz, que no vemos, y las no ionizantes. Ionizante se les dice porque pueden sacar electrones de la órbita del átomo y entonces (la materia) sufre un cambio químico. Las antenas de celulares emiten radiación no ionizante: no producen este tipo de cambios; lo único que pueden hacer es acelerar los electrones alrededor del átomo y con eso se produce calor”.

Indica que la Comisión Internacional para la Protección para la Radiación no Ionizante ha realizado estudios que no han encontrado una correlación entre personas expuestas por 10 años a radiofrecuencias y el desarrollo de cáncer, “pero eso no significa que no existan los casos; esta radiación de las antenas celulares no afectaría órganos internos, se quedaría un poco en la piel, como cuando nos asoleamos, pero en menor magnitud”.

—¿Por qué no se ha descartado que pueda haber algún daño a la salud?

—Por la longitud de onda (…) Para que yo pueda sacar un electrón de un átomo, tendría que utilizar una longitud de onda más pequeña que la que se utiliza en las antenas celulares.

—¿Y esto puede ocurrir en qué casos?

—Por ejemplo, radiación con rayos X.

—¿La longitud de onda de la radiofrecuencia puede dañar la materia?

—No.

—¿Entonces por qué no se ha descartado ese riesgo?

—¿Cuál sería el peor caso? Es como si yo tuviera una antena que me estuviera radiando todo el tiempo, como si me expusiera al Sol todo el tiempo: mis células de la piel se quemarían, se dañarían, y eventualmente el cuerpo ya no las puede eliminar; entonces tendría una quemadura, pero no una mutación.

—¿Si una persona vive junto a una antena es similar a que si se expusiera durante un periodo prolongado al Sol?

—Nomás que el Sol tiene una energía muchísimo más grande.

La Organización Mundial de la Salud ha difundido resultados de estudios que no han revelado un aumento de casos de cáncer relacionados con una mayor exposición a las radiofrecuencias; sin embargo, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer clasificó a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como “posiblemente carcinógenos”, y la Sociedad Americana contra el Cáncer advierte que dos décadas de popularización de la telefonía celular no bastan para arrojar resultados.

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