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Miércoles, 21 de Noviembre 2018
Jalisco | Conjuga funcionalidad y estética

El puente atirantado, nuevo referente del paisaje urbano

La estructura moderna de la obra evita los espacios de inseguridad bajo el puente y permite la recuperación de áreas verdes

Por: EL INFORMADOR

Imagen áerea de la prueba con camiones carga realizada al puente. E. PACHECO  /

Imagen áerea de la prueba con camiones carga realizada al puente. E. PACHECO /

GUADALAJARA, JALISCO (28/ENE/2011).- Con sólo ver una fotografía, postal o silueta de la Catedral Metropolitana, La Minerva, la Rotonda de los hombres ilustres y el Hospicio Cabañas se piensa en Guadalajara, la imagen del puente atirantado o Matute Remus se perfila a ser un referente más del paisaje urbano.

Los arquitectos de la obra, Miguel Echauri y Álvaro Morales Hernández,  enfrentaron el reto de forjar una obra vial que solucionara un problema en Lázaro Cárdenas y tuviera la capacidad de convertirse en un hito de Guadalajara, así que concibieron al puente con una lógica y una estética urbana.

Echauri y Morales visualizaron una obra equilibrada, que aunque planteada para automovilistas, los vecinos, turistas y demás ciudadanos ganarán un parque lineal y más áreas verdes para distintos usos. Cabe mencionar que el parque, inaugurado ayer, es diferente al presentado por los arquitectos. “Se acudió a otro proyecto, mejor o peor no importa”, dicen.

Con las modernas estructuras se evitan los espacios de inseguridad y suciedad, mejorando la imagen urbana y recuperando espacios de convivencia.

Se decidió que el puente fuera atirantado con base en estudios: se debía cubrir un claro largo, la estructura debía ser esbelta por el desarrollo de la velocidad, el costo y la imagen de ciudad. Los claros largos, son la distancia transversal a los ejes de carga entre dos puntos de apoyo.

Además, plantearon el poder “atravesar la ciudad sin tocar la ciudad”, ya que en los estudios de aforo en la zona del puente apuntaron que 57% de los automovilistas era de paso y el resto realiza movimientos direccionales, así que pensaron Lázaro Cárdenas desde el Distrito Federal hasta Puerto Vallarta.

Los puentes atirantados no son propios de enlaces sobre agua, “hay una visión errónea, no es propia de ríos; es propia de claros largos, si hay agua o no hay agua no importa”, explica Álvaro Morales. El Matute Remus se eleva sobre el arroyo vehicular y apoya un orden vial en la zona.

No es un puente “común y corriente”


Tal como el ingeniero Jorge Matute Remus, un personaje nada común, pero siempre muy tapatío, usaba guayabera, pantalones flojos y lentes enormes y tenía un rictus calculador, así se erigió el puente atirantado sobre la Calzada Lázaro Cárdenas, con retos no sólo en las ingenierías, sino también ante la sociedad tapatía.

Por el desafío que implicaron las ingenierías, “no es un puente común y corriente, es diferente a todos los demás y requirió el trabajo de un equipo muy especializado para sacar el cálculo estructural”, destaca Sergio Carmona Ruvalcaba, secretario de Desarrollo Urbano ( Sedeur).

Tanto el titular de Sedeur como los arquitectos del puente destacan el trabajo de Fernado Zamorano Bernal.

El calculista se subió al barco, porque no era una obra fácil, pudo decir que no, sin embargo le puso “toda la cabeza”, para que el proyecto saliera, destacan.


Un sistema complejo


“Esto no es común, no sabemos si exista otro así”, dicen Miguel Echauri y Álvaro Morales, ya que realizar el sistema antisísmico fue un verdadero reto.

Para que el apoyo fuera esbelto, las “A” blancas están separadas del tablero (zona de rodamiento) para que sólo absorban el esfuerzo vertical y no el sismo; entonces el tablero se mueve poco y tiene unas columnas abajo, unas pirámides con amortiguadores azules como los de un coche, pero son gigantescos, están en el mismo eje de los apoyos principales, esos son los elementos que absorben el sismo.

En las puntas del puente, donde inicia y termina, existen también elementos que absorben el sismo, coincidiendo con los ejes de los apoyos principales con las pirámides y las “A” blancas, haciendo como un sistema de una hamaca.


Un proyecto con trabas



Miguel Echauri considera que el proyecto fue satanizado debido a que se trata de una obra vial. Desde que el Gobierno de Jalisco anunció el proyecto, diferentes organizaciones señalaron su inconformidad argumentando que sería una obra más para el automóvil y con esto se estimula más su uso; los daños al arbolado también se destacaron.

Diferentes grupos ambientalistas levantaron un campamento en el camellón de la Calzada Lázaro Cárdenas al cruce de López Mateos en protesta por las obras del atirantado.

Los opositores subrayaron el alto costo de la obra y aludieron que con ese dinero se podría realizar una red de ciclovías y mejorar el transporte público.
En las redes sociales se lanzaron campañas contra el puente, en Facebook se creó la red Por una alternativa sustentable al puente vehicular atirantado, con más de 800 miembros.

“El puente afectará directamente a los usuarios de los diferentes espacios públicos en el camellón de Lázaro Cárdenas, estimulará aún más el uso del automóvil, implicará el derribo y trasplante de cientos de arboles, desvinculará tejidos urbanos y se convertirá en un obstáculo más para la movilidad no motorizada en la ciudad”, señalan en la web.

El grupo aclara que no están en contra del desarrollo de la ciudad ni del uso del automóvil, pero sí en contra de obras sin planeación, de la falta de participación y consulta ciudadana.

En la zona de Lázaro Cárdenas sí hay un conflicto vial y no se puede borrar del mapa a más de un millón de automovilistas, y dinero hay para hacer ciclovías, parques, mejorar el transporte público, entre otros, y toca a los tapatíos exigir a los gobiernos estatal y municipal para que se realicen, manifiesta Álvaro Morales.

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