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Martes, 23 de Julio 2019
Jalisco | Tanto en Analco como en San Martín de las Flores se registró una gran participación

Así se vivieron las procesiones del Viernes Santo en Guadalajara

Tanto en Analco como en San Martín de las Flores se registró una gran participación de fieles

Por: EL INFORMADOR

CRÓNICA
Entre el calor, 40 mil viven la Judea en San Martín de las Flores

GUADALAJARA, JALISCO (15/ABR/2017).- Durante cuatro horas, Miguel Alejo, “Jesús”, soportó insultos y golpes en la representación número 223 del tradicional viacrucis en la delegación de San Martín de las Flores.

Comenzó a las tres de la tarde. La personificación del Mesías caminó, en cadenas, frente a la plaza principal de esa delegación en Tlaquepaque. Detrás de él, sacerdotes, romanos, soldados, María... y el Espíritu Santo adentro de una caja de zapatos, perforada con hoyos para que respirara. “Aquí está su Dios, el Rey de los Judíos”, exclamó el primer centurión que lo comenzó a azotar en el suelo.

Al inicio unas 25 mil personas estaban congregadas en derredor. Se hacían espacio para ver entre cientos de puestos de comida. “Más que tradición, parece un comercio ya”, se quejó Isabel, una asistente.

De acuerdo a la historia, los soldados llevaron a Jesús ante el sacerdote Anás, quien lo esperaba en un escenario montado sobre la calle. “Así adoramos al Rey de los Judíos”, decía constantemente un soldado que, con su frase y carcajadas, anticipaba los empujones y azotes que le propinaba a Jesús, quien generalmente terminaba en el suelo.

Frente a Anás, el soldado descargó en Jesús unos ramazos que se despedazaron sobre su espalda. El sacerdote entonces lo mandó con Caifás, quien tenía su escenario a unos 50 metros.

Este viernes, el calor en San Martín fue inclemente. Nadie actuó el sudor que se escurría; ni siquiera Herodes o Poncio Pilatos.

Los sacerdotes judíos pidieron a Caifás la pena de muerte para Jesús. Éste lo mandó con el procurador Pilatos: el responsable de ordenar las crucifixiones en Judea hace poco más de dos mil años. “¿Qué delitos le tenéis averiguados?”, se excusó para enviarlo ahora con su superior. “Decirle a Herodes que ahí le mando”, pero éste último se lo regresó, vestido ahora de púrpura, para que él decidiera su cantado destino.

De nuevo ante Pilatos, un sacerdote judío exclamó. “Le pedimos que este hombre sea crucificado en una cruz allá, en el monte Calvario”. Hablaba en realidad del Cerro de la Cruz, al Oriente de la delegación de San Martín.

Pilatos mandó entonces a traer a Barrabás para que fuera el pueblo quien decidiera la suerte del nazareno. También en cadenas y harapos, y también fue recibido con azotes y patadas en el suelo. “¡A ese sí péguenle!”, alentó un católico entre la multitud.

El calor no disuadía a los presentes que veían la representación; ni siquiera había viento para refrescarlos.

Ya intercambiado el condenado por decisión popular, se mandó a fustigar al redentor. Le quitaron entonces la túnica púrpura y comenzaron a azotarlo con ramas y unas fustas mojadas en pintura roja. “¡Ay nooooo!”, gritó una anciana angustiada.

Otro lanzó un cordón mojado que dio la vuelta entera a la garganta de Jesús y se le atoró en la corona de espinas. Miguel Alejo gritó. Esa le dolió aún más.

“Por este pecado me voy a lavar las manos”, dijo Pilatos. Los soldados fueron por las cruces. Jesús, Dimas y Gestas comenzaron la caminata rumbo al cerro con la cruz a cuestas. Ya eran unos 40 mil quienes observaban la actuación.

Escoltados, los condenados caminaron entre una senda de puestos de comida. Rato después, el contingente llegó al escarpado cerro y comenzó a subir. “¡Camínale!”, gritó un soldado en su papel. Tras 10 minutos de polvoriento ascenso y de librar piedras, llegó exhausto el de la cruz. Los centuriones comenzaron a elevar a los otros dos condenados y finalmente al hijo de Dios.

“¡Jesús, bájate de esa cruz!”, vociferó Gestas, quien rápido fue reprendido por Dimas. “Yo te aseguro, hijo mío, que hoy estarás conmigo en el paraíso”, aseguró Jesús.

Al “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, prosiguió el “Padre, ya todo está consumado”. Y concluyó con “En tus manos encomiendo mi espíritu”. Jesús dejó caer su cabeza. Los presentes comenzaron a aplaudir, satisfechos con la actuación de Miguel Alejo, quien interpretó a Jesús. Casi cuatro horas después lo bajaron con lo que concluyó el Vía Crucis en San Martín de las Flores.

Una década en sus pies

Víctor Vaca Flores fue uno de los hombres que representó a Jesucristo en las estaciones del Barrio de Analco; específicamente en la décima, cuando el Mesías es despojado de sus vestiduras. “Es una representación que yo creo que es buena; es hacer vivo el Evangelio”.

Él vive en el barrio de El Santuario, y ha participado en viacrucis desde hace diez años. Afirma que cada vez trata de mejorar; ya sea en el vestuario o en detalles como ejercitarse adecuadamente.

“Como creyente digo que nadie es digno de representar a Jesús pero me deja buena satisfacción. Te emocionas y a veces derramas lágrimas. Esta vez como no iba a cargar la cruz no me preocupé tanto por el ejercicio, pero por otro lado siempre cuido la doctrina, la fe, formarme en ese sentido, leer el Evangelio”, dice.

Esta es la primera vez Víctor participa en Analco, pero ha estado en otras parroquias, obras de teatro e incluso en el Santuario de los Mártires. “Tenía mucho interés en hacer la imagen plástica, la representación de una estación. Eso no lo había hecho. Tampoco las imágenes que tiene cada viacrucis; eso me pareció novedoso”.

‘Bohemio de corazón’

Desde hace trece años, Miguel Iván Alejo Guareño ha personificado a Jesús en la Judea de San Martín de las Flores. Fue por una manda que pidió la oportunidad de representar a Cristo, pero después de aquella primera vez lo comenzaron a buscar para que repitiera su papel.

“Tuve que pagar una manda para mi santa madre que está en el cielo. Fue mi debut; solicité esa oportunidad. Después ellos (los organizadores) me buscaron, y ya son 13 años ininterrumpidos representando a Jesucristo y no sé por cuánto tiempo lo haga. La respuesta está en el Cielo”.

Con una licenciatura en artes plásticas, Miguel, de 34 años, se inició en el catolicismo de la mano de su madre. Actualmente se dedica a la música presentándose en bares y restaurantes. “Yo soy bohemio de corazón”.

Para representar fielmente a Jesús, su preparación demora alrededor de ocho meses, pues se deja crecer el cabello, la barba y también se prepara físicamente para soportar la jornada donde carga la cruz de unos cien kilogramos, a lo largo de una ruta de alrededor de kilómetro y medio.

“Lo más importante es prepararse espiritualmente. No hay vacaciones ni días de descanso. La preparación física consiste conocer tu cuerpo y saber si necesitas condición, pues salir a correr en la mañana, a ejercitar en el gimnasio... Y los diálogos repasarlos las veces que sea necesario”.

Sostiene que el momento que más le demanda de su representación es cuando recibe castigos. “Antes, durante y después estoy haciendo oración. Pero es en ese momento cuando estoy pidiéndole a Dios que no salga lastimado; que nadie salga lastimado”.

Su meta es que la representación ayude a los espectadores a recapacitar sobre su fe. “Dios siempre nos permite tener un momento de reflexión, como este día. Recordar a Dios por cómo murió, cómo vino y murió”.

BARRIO DE ANALCO
‘Es hermoso acompañar a Jesús en su calvario’

“Muévanse mujeres”, “como no puedes solo, te tienen que ayudar”, “ándale, apúrate”, le gritan los soldados romanos al hombre que representa a Jesucristo en el viacrucis del Barrio de Analco. Antonia Hernández Jasso es una de las presentes que asiste al hijo de Dios a levantar la cruz. Va en la cuarta estación.

“Es hermoso acompañarlo en su calvario”, cuenta durante una pausa. “Así como nuestro señor falleció por nosotros, nosotros nos sacrificamos por él también”. Sus ojos lagrimean. Dice que es la emoción de explicar sus sentimientos durante la representación.

Antonia vive en Chicago, pero siempre regresa a Guadalajara por estas fechas para visitar a su hija, quien habita en el Barrio de Analco.

“Me deja muchas enseñanzas. Todas las estaciones dejan algo. A mi suegra le gustaba mucho, aunque Diosito ya la recogió, pero ella también participaba. Son las tradiciones que uno puede seguir haciendo según la fe de la persona. Para mi es bien hermoso”, dice mientras alienta a unas niñas a que sean ahora ellas quienes ayuden a Jesús poco antes de la estación XII, cuando muere en la Cruz.

Mujeres, jóvenes, niños y personas de la tercera edad. Incluso los enfermos son convocados para que apoyen al hombre que va descalzo y sudoroso bajo el Sol. José de Jesús Velázquez, vecino de Analco, encabeza a los ayudantes en la última estación, cuando el hijo de Dios es sepultado.

“Cada año compartimos el dolor de nuestro señor Jesucristo. Nos pidieron que cargáramos la cruz por enfermedad y yo tengo una enfermedad en mis pulmones. Y, con todo mi amor, tratando de sentir un poco lo que sintió nuestro señor en este tiempo”, narra.

José comenta que las tres caídas es la parte de la representación en la que se siente más triste e identificado con el dolor de Cristo. “Es un momento muy especial: la Semana Santa, el viacrucis… Me voy feliz porque es como una reivindicación, sentirme bien, volver a encontrar la brújula de la vida. Uno a veces se queja de cosas y Jesucristo nos demuestra cada año que él está allí para nosotros”.

Y aunque su participación es pequeña, afirma que lo llena de alegría.

“Es lo máximo, como católico que soy, ver que en este mundo que está un poco mal, y que a pesar de cómo está la situación en nuestro país, que haya tanta gente que se acerca todavía. Veo a niños y jóvenes”.

El viacrucis del Barrio de Analco inició poco después de las 10 de la mañana de ayer en el templo de San José de Analco. Se realizó por calles como Constitución, José Luis Verdía, Antonio Bravo Sánchez, Bartolomé de las Casas, 28 de enero, Guadalupe Victoria y Cuauhtémoc, hasta llegar a la parroquia de San Sebastián.

El recorrido duró aproximadamente dos horas, y algunos de los fieles estuvieron en él, así fuera apoyados con sillas de ruedas o a bordo de bicicletas.

CLAVES
Saldo blanco en Tlaquepaque

Durante los días santos, la delegación de San Martín de las Flores recibió a 120 mil visitantes. 100 mil de ellos acompañaron el viacrucis de Jesucristo que se realizó ayer.

44 personas fueron atendidas durante la festividad religiosa, aunque ningún caso fue grave; sólo una por picadura de alacrán y otra por hipertensión. El resto por insolación y deshidratación.

En total, las autoridades desplegaron a 392 elementos de diversas dependencias para mantener el orden durante la procesión. La Policía de Tlaquepaque confirmó saldo blanco.

JUDEA 2017
Acompañaron 850 mil fieles al Mesías en Iztapalapa

Un total de 850 mil fieles acudieron a presenciar la representación de la Pasión y Muerte de Cristo en la delegación de Iztapalapa. La celebración religiosa terminó sin mayores exabruptos, confirmó la jefa delegacional, Dione Anguiano Flores.

Vecinos y autoridades coordinaron para mantener la seguridad y la vigilancia de la escenificación. Casi 12 mil elementos de seguridad se integraron al operativo, y aunque no se restringió la venta de bebidas alcohólicas, tampoco hubo detenidos o altercados de consideración, dijo el coordinador general de Seguridad Pública de la demarcación, Fernando Gómez Pérez.

PARA SABER

El viacrucis de Iztapalapa se ha desarrollado desde el año de 1843, por lo que en esta ocasión se realizó la representación número 174. Desde el 2015, el comité organizador de la festividad ha recibido la presencia de personal de la Unesco, buscando que el evento sea reconocido como patrimonio cultural de la humanidad.

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