Sábado, 18 de Octubre 2025
Internacional | En el sur han ocurrido 24 muertes

Separatistas en sur de Yemen esperanzados por revueltas

Inspiradas por los levantamientos populares que derrocaron a líderes en países africanos, las revueltas en el sur de Yemen, optan por sembrar esperanza

Por: REUTERS

Manifestantes anti-gobierno gritan consignas durante una manifestación para exigir la  destitución del presidente de Yemen. REUTERS  /

Manifestantes anti-gobierno gritan consignas durante una manifestación para exigir la destitución del presidente de Yemen. REUTERS /

ADEN, YEMEN (06/MAR/2011).-Las revueltas en el sur de Yemen, inspiradas por los levantamientos populares que derrocaron a líderes en Túnez y Egipto, están adoptando un tono diferente, sembrando esperanzas de que se podría recuperar la independencia perdida hace dos décadas.

En los salones de (consumo de) qat, donde la gente se reúne a diario para masticar la estimulante hoja, se habla del deterioro del sur y de los prospectos de una separación del norte más tribal.

"El (presidente Ali Abdullah) Saleh, al igual que el resto de los tiranos árabes, caerá. Será un paso crucial hacia la recuperación de la independencia del sur", dijo el asesor financiero Yassin Makkawi, mientras mascaba qat y tomaba una bebida dulce.

Las protestas a nivel nacional contra los 32 años de Saleh en el poder se han intensificado en las últimas dos semanas, y la mayoría de las 24 muertes sobre las que se tiene conocimiento ocurrieron en el sur.

Aunque el sentimiento separatista está a flor de piel, los manifestantes en la ex capital Adén han adherido a los eslóganes usados por los norteños para que Saleh deje el poder.

Los habitantes del sur dicen que sus ingresos han disminuido, la sociedad se ha vuelto más conservadora en términos religiosos, la corrupción se ha generalizado y su ciudad natal de Adén perdió la impronta izquierdista que le mereció el apodo "La Cuba de Oriente Medio".

Cuatro años después de cerrar un débil acuerdo de unidad con el norte en 1990, estalló una guerra civil que el sur perdió.

"Incluso el agua solía saber mejor antes. La unidad ha sido una experiencia desastrosa en todo el sentido de la palabra. Nunca nos imaginamos que un Yemen unido significaría la discriminación y el dominio de nuestra tierra y nuestros recursos", añadió Makkawi.

El sangriento levantamiento en Libia, y el referendo sobre la independencia en el sur de Sudán de enero, al otro lado del Mar Rojo, también han reforzado las esperanzas independentistas.

Las fuerzas de seguridad mayoritariamente del norte se han retirado de Adén en los últimos días. Unidades policiales, conocidas como la seguridad central, operan bloqueos viales pero en su mayoría dejan pasar a la gente. El tráfico, no obstante, sigue siendo exiguo.

Los populares restaurantes de pescado, conocidos como mikhbazas, están teniendo menos comensales.

IDENTIDAD DEL SUR

En Adén, un puerto cosmopolita cuya importancia había disminuido cuando el sur se independizó del dominio colonial británico en 1967, los residentes dicen que el Gobierno dominado por el norte ha erosionado su modo de vida.

Se refieren a una tradición cívica y a un espíritu de tolerancia que sobrevivió al sistema político estilo soviético de la República Democrática Popular de Yemen, como se conocía formalmente al sur.

"Recuerdo jugar al fútbol en las calles con niños cristianos y judíos. El velo facial completo que las mujeres usan ahora en Adén era desconocido para nosotros", dijo el ingeniero Mohammad Aman.

"Saleh y sus secuaces no están satisfechos con tomar nuestra tierra y privarnos de una voz en el Gobierno. Han estado tratando de acabar con nuestra identidad, las canciones que solíamos cantar, incluso la arquitectura. Adén solía tener edificios beige en armonía con la naturaleza, no el desastre tecnicolor que trajeron ellos", agregó.

Cuando se le preguntó si la unidad era posible sin el apoyo internacional -Arabia Saudita financia a Saleh y Estados Unidos lo considera un aliado en su guerra contra Al Qaeda- Tamam Bashraheel dijo que el presidente estaba perdiendo su utilidad.

"Occidente ha empezado a comprender el juego. Están empezando a entender que el argumento de Saleh de que es un baluarte contra Al Qaeda y la inestabilidad es falso", dijo Bashraheel, editor del periódico al-Ayyam, que fue prohibido hace dos años.

"La sociedad sureña es religiosa pero moderada. Al Qaeda perderá cualquier apoyo en un sur democrático", añadió.

La mayor parte de la violencia en Adén tuvo lugar en el distrito comercial de Mouala, que cuenta con negocios relativamente prósperos comparado con el ingreso nacional anual per cápita de Yemen de poco más de mil dólares.

Sobre la calle principal hay un extenso cementerio británico y detrás de una pared se encuentra un cementerio judío abandonado.

Uno de los principales sitios de Adén, un pintoresco fuerte sobre gigantes rocas volcánicas que dan al azul profundo del mar de Arabia, ha estado desierto desde que las manifestaciones se intensificaron hace dos semanas.

"El fuerte fue renovado el año pasado y recibíamos hasta 15 turistas occidentales por semana. Ahora no hay ninguno. Llegar aquí no ha sido fácil siquiera para mi", dijo el guardia Ahmad Abdulwahed.

Pero no todos los sureños están a favor de las protestas, ni tienen nostalgia de la era en la que el sur era independiente, pues recuerdan en cambio el autocrático partido socialista y su nacionalización de la economía.

"Solía hacer fila durante horas con mi madre para comprar pan. Saleh se ha quedado más tiempo del que debería y bien podría declarar a Yemen como una república hereditaria. Pero la alternativa no es el sabotaje", dijo Mustafa Khader, quien se gana la vida modestamente vendiendo autos usados.

"Adén siempre ha sufrido las crisis políticas. Queremos salvarnos esta vez", añadió, refiriéndose al conflicto en 1994 y a una guerra civil en la década de 1980 que se cobró miles de víctimas.

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