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Internacional | El 14 de abril de 2014 miembros de Boko Haram se llevaron a 276 menores de la localidad

Hoy se cumplen mil días del secuestro de las niñas de Chibok

El 14 de abril de 2014, terroristas de Boko Haram irrumpieron en la localidad y se llevaron a 276 menores
Con este secuestro, Boko Haram adquirió notoriedad internacional y sacó a relucir la indiferencia de las autoridades nigerianas. AP / ARCHIVO

Con este secuestro, Boko Haram adquirió notoriedad internacional y sacó a relucir la indiferencia de las autoridades nigerianas. AP / ARCHIVO

NAIROBI, KENIA (08/ENE/2017).- Hace hoy mil días, 276 niñas fueron secuestradas en un pequeño pueblo de Nigeria por el grupo terrorista Boko Haram. Algunas lograron escapar y otras fueron rescatadas por el Ejército, pero aún hay cerca de 200 de las que apenas se sabe, atrapadas en un incierto cautiverio y abocadas al olvido.

El 14 de abril de 2014, una decena de camionetas con cincuenta terroristas armados irrumpió en la localidad de Chibok, en el noreste del país, prendiendo fuego a edificios públicos y viviendas.

Tras sembrar el caos, se dirigieron a la escuela residencia de la población y capturaron a las menores.

Un Gobierno apático, acostumbrado a secuestros, decapitaciones y atentados de este grupo yihadista, tardó 19 días en reconocer oficialmente el secuestro, y lo hizo por la presión mediática de la comunidad internacional.

Celebridades, activistas y ciudadanos se manifestaron en diferentes ciudades del mundo e incendiaron las redes sociales con la campaña "Bring back our girls" (traed de vuelta a nuestras niñas) mientras ellas, ajenas, vivían un auténtico calvario.

"Yo soy el que las secuestró", anunció en un video, casi un mes más tarde, el líder del grupo armado, Abubakar Shekau, acompañado de decenas de niñas enfundadas por primera vez en un "chador" negro, un tipo de velo islámico que deja el rostro descubierto.

Algunas de las aproximadamente 57 niñas que en los siguientes días lograron escapar, alertaron de que las rehenes más jóvenes sufrían hasta 15 violaciones al día y que los secuestradores las estaban obligando a convertirse al Islam.

También contaron que les amenazaban con degollarlas si se negaban a seguir sus instrucciones y otras, debido a su virginidad, fueron vendidas por dos mil nairas (menos de 10 euros) o entregadas como esposas a líderes de la secta.

"El asunto de las niñas está olvidado porque hace tiempo que fueron casadas", alertaba Shekau en otro video, desgarrando la esperanza de unos padres que trataban, desesperados, de reconocer a sus hijas en las imágenes en las que un terrorista les chantajeaba.

Boko Haram adquirió así notoriedad internacional, incluso antes de venderse como una franquicia del Estado Islámico (EI) en África al declarar su propio califato islámico en el norte del país.

Actualmente también ostenta el récord de ser el grupo terrorista más despiadado del continente, con más de 20 mil muertos y un millón de desplazados.

Sin embargo, el tiempo aplacó la reivindicación mundial y las familias de las víctimas se dieron de bruces con la realidad. El expresidente de Nigeria Olusegun Obasanjo consideró "inconcebible" el regreso de las secuestradas: "nunca serán encontradas, es inconcebible traerlas a todas de vuelta. ¿Creen que todavía las mantienen a todas juntas?".

Las cifras y las verdades bailan para aquellos que no pueden creer en un Ejército que ha anunciado en varias ocasiones la muerte del líder del grupo islamista o ha publicitado acuerdos de paz que implicaban la liberación de las adolescentes. Nada de esto resultó ser verdad.

Sin embargo, la liberación de 21 de ellas en octubre del pasado año, más de dos años después del secuestro, y de otra el pasado jueves -junto a un bebé de seis meses-, permiten aún soñar a unos padres con volver a abrazar a sus hijas.

"Durante un mes y diez días estuvimos sin comida (..) Nunca pensamos que llegaría este momento, pero Dios lo hizo posible", celebraba Gloria Dame, una de las pocas víctima que ha logrado un final feliz.

Los testimonios de las liberadas mantienen la esperanza de familiares, los únicos que aún hoy siguen contando las noches de cautiverio con la ilusión de devolverles el lápiz y el cuaderno que dejaron aparcado hace mil días para convertirse en esclavas del terrorismo en nombre del Islam.

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