Domingo, 19 de Octubre 2025
Internacional | Lleva en el cargo sólo siete meses

El primer ministro de Tailandia no renunciará

Samak Sundaravej buscará una solución pacífica al conflicto

Por: EFE

BANKOK, TAILANDIA.- El primer ministro de Tailandia, Samak Sundaravej, reiteró el sábado que no dimitirá a pesar de la presión para que deje el cargo que asumió hace siete meses y las protestas callejeras, que han desembocado en la ocupación de la sede del gobierno.

"Yo, el primer ministro, he accedido al cargo legalmente y no voy a dimitir por unas protestas lideradas por la Alianza Popular para la Democracia", dijo Sundaravej durante un acto televisado celebrado en el complejo deportivo de Bangkok, la capital tailandesa.

"Dejaré el cargo según establece la ley y no por amenazas o manifestaciones", insistió el primer ministro, quien agregó que ha tenido mucha paciencia y se ha resistido a usar la fuerza contra los manifestantes.

Después de reiterar que proseguirá al frente del ejecutivo, Sundaravej viajó por segunda vez en menos de 24 horas al palacio del rey Bhumibol Adulyadej en la localidad de Hua Hin, unos 150 kilómetros al sur de Bangkok, para abordar la crisis, que se acentúa a medida que pierde apoyos en el seno de la coalición del gobierno y en las altas esferas del ejército.

No está clara cual será la reacción del ejército, cuyo jefe, el general Anupong Paojinda, se mostró contrarió a la idea planteada por Sundaravej de decretar el estado de excepción, y sugirió en declaraciones a la prensa, que la solución a la crisis era su dimisión o la celebración de elecciones anticipadas.

Banharn Silpa-archa, líder del Chart Thai (Nación Tailandesa), partido clave en la coalición, dijo que "los socios del gobierno tienen la impresión de que la situación se deteriora", y apuntó que barajan "pedir al primer ministro que decida sobre el futuro de la coalición".

Tras consultar a sus socios, Sundaravej solicitó una reunión urgente del Parlamento para estudiar una solución sin recurrir al empleo de la fuerza, a las manifestaciones que exigen su dimisión y la de su gobierno.

El portavoz del Senado, Prasopsuk Boondej, señaló que el jefe del ejecutivo ha pedido la sesión extraordinaria, que podría celebrarse mañana domingo.

Las protestas se recrudecieron el viernes después de que la Policía antidisturbios cargara contra los manifestantes apostados en las calles adyacentes al palacio gubernamental, donde continúan congregadas unas 20 mil personas.

En respuesta, los manifestantes intentaron asaltar el Cuartel General de la Policía en Bangkok para exigir la entrega de los responsables de la incursión, pero fueron dispersados con gases lacrimógenos antes de conseguir su objetivo.

Los aeropuertos de la isla de Phuket y la ciudad de Krabi, dos de los principales destinos turísticos de Tailandia, permanecen el sábado cerrados debido al bloqueo de los manifestantes, lo que ha dejado en tierra a miles de turistas extranjeros, entre los que se encuentran un grupo españoles.

Numerosos trayectos de tren también se han visto afectados por una huelga indefinida convocada en el servicio de ferrocarril en solidaridad con las manifestaciones.

Las protestas comenzaron el pasado mayo, cuando los seguidores de la alianza montaron un campamento con su escenario frente al edificio de Naciones Unidas para protestar contra Sundaravej y su ejecutivo, al que tachan de corrupto y de obedecer órdenes del ex mandatario Thaksin Shinawatra.

La alianza fue también la que llevo a cabo las manifestaciones que precedieron al golpe de estado incruento que desalojó del poder a Shinawatra en septiembre de 2006.

El ex primer ministro se exilió en el Reino Unido a mediados de agosto, tras alegar que las acusaciones de corrupción que le imputan en su país son un montaje urdido por gente vinculada al gobierno militar que asumió el poder tras las asonada.

Los líderes de la alianza han exigido al gobierno de Sundaravej que soliciten al británico la extradición de Shinawatra y su esposa, a quienes acusan de haberse enriquecido a costa del Estado.

Con apoyos entre la elite conservadora y sectores castrenses, la alianza explota con éxito su consigna de ferviente defensora de la monarquía en un país donde el rey Bhumibol Adulyadej está considerado casi divinidad por gran parte de los tailandeses.

La alianza, que lideran Sondhi Limthongkul, propietario de varios diarios, y el ex general y antiguo gobernador de Bangkok, Chamlong Srimuang, se ha manifestado contra el sistema democrático occidental, al que culpan de la corrupción en el gobierno.

Los dirigentes de las protestas acusan al gobierno de comprar votos en las amplias zonas rurales de Tailandia, por lo que proponen un nuevo sistema político donde sólo el 30 por ciento de los parlamentarios serían elegidos mediante sufragio universal.

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