Miércoles, 24 de Febrero 2021
Internacional | Chile vive momentos de decisión

El candidato Sebastián Piñera se desmarca de Pinochet

El opositor confía en regresar la derecha al poder, tras 19 años de Gobierno de la izquierdista Concertación Democrática

Por: EFE

SANTIAGO, CHILE.- Sebastián Piñera se siente ganador. El candidato a la presidencia de Chile de la Coalición por el Cambio, de 60 años, vive el triunfo electoral en la primera vuelta celebrada el domingo convencido de que la sociedad chilena está pidiendo aires nuevos.

Este empresario dice que quiere dejar atrás el pasado y buscar la unidad nacional frente al desgaste de su contrincante en la segunda vuelta, Eduardo Frei, de la Concertación (democristianos y socialistas). “Estuve en contra de Pinochet. Siempre he dejado claros mis compromisos con la democracia y los derechos humanos. Pero ahora es el momento de un cambio, de innovar y acabar definitivamente con las desigualdades”.

— ¿Están convencidos de ganar el próximo 17 de enero?

— Sí, creo que vamos a ganar y con un margen amplio por dos razones: tenemos un gran proyecto para Chile, el renacer del país que se adormeció en 1998, cuando Frei [presidente entre 1994 y 2000] no supo enfrentar la crisis asiática. Vivimos un momento de vacas flacas, falta empleo, la calidad de la política se ha deteriorado y hemos perdido el rumbo y las ganas. Y la segunda razón: la Concertación está con fatiga de material, agotada. Se aferra al poder pero ha perdido ideas, y la gente no quiere eso.

— ¿Y qué propone la derecha?

— Recuperar el dinamismo, crear empleos, acabar con la delincuencia y hacer grandes reformas para mejorar la calidad de la salud y la educación. Por supuesto, manteniendo las cosas buenas que ha hecho el Gobierno de la Concertación. Vamos a mejorar y ampliar la red de protección social porque Chile es un país con niveles inaceptables de desigualdades sociales.

— ¿De dónde van a venir los votos que necesita para llegar a La Moneda?

— Vamos a recuperar una parte muy importante de los votos de Marco Enríquez-Ominami porque compartimos el concepto de cambio, de revitalización, y porque compartimos el diagnóstico de que la Concertación no ofrece ninguna opción de futuro.

— ¿Hasta qué punto se va a desmarcar de la derecha más radical que le ha apoyado? ¿Cómo desmarcarse de Pinochet?

— No es casualidad que yo sea el candidato de la Coalición por el Cambio. Siempre he tenido unos compromisos firmes con la democracia, el respeto a los derechos humanos y el Estado de derecho, y eso se tradujo en que fui opositor al Gobierno de Pinochet, estuve en contra de la Constitución de 1980 y estuve en contra de extender el mandato de Pinochet por ocho años más. Y luché por recuperar la democracia. Mi segundo compromiso ha sido con la economía social de mercado, con la iniciativa individual, con la innovación. Y el tercer compromiso es con una sociedad más justa e igualitaria, y por eso lograr erradicar la pobreza es un objetivo sagrado. No quiero seguir repitiendo las mismas divisiones y odios de 30 años atrás, que tanto daño causaron a Chile. Yo no estoy en esto para ser el guardián del pasado, sino un constructor del futuro. El país conoce mis compromisos y por eso tuvimos éxito el domingo (13 de diciembre), y lo tendremos el 17 de enero.

— Han sido los primeros comicios sin Pinochet. ¿Ha influido?

— Pinochet es parte del pasado. Nosotros queremos construir un futuro de unidad nacional, de mayor prosperidad y mayor justicia para todos.

— ¿Seguirá con la investigación del asesinato de Eduardo Frei (padre del candidato de la Concertación), y de otros casos que puedan surgir?


— Por supuesto, creo que hay que reforzar el poder judicial frente a los atropellos de los derechos humanos. Y el asesinato de un ex presidente chileno, a quien conocí y tuve mucho cariño, no puede dejar de investigarse.

— ¿Seguirá apoyando el acuerdo con Mercosur?

— Chile es miembro asociado y vamos a seguir en esa condición. Pero vamos a tener una relación abierta con todos los países. Chile es una economía pequeña y su expansión pasa por abrirse al mundo globalizado. Aspiramos a ser el primer país de América Latina en dejar atrás la pobreza e integrarnos al primer mundo.

— ¿Quieren los chilenos un cambio a pesar del índice de popularidad de Michelle Bachelet?

—Definitivamente sí. Una cosa es la popularidad de Bachelet y otra la gestión. Fue la primera mujer en llegar a La Moneda, está terminando su mandato y tiene muchas cualidades personales. Pero si preguntas a los chilenos por la evaluación de su gestión, te dirán que están descontentos con los índices de desempleo, con el aumento de la delincuencia, con el estancamiento en temas de salud y educación. No hay ninguna contradicción entre el respeto y el cariño a la presidenta Bachelet y el profundo deseo de cambio.

Viento en popa por la ruta planeada

Por derecho propio Chile ha ingresado al grupo de las democracias más ricas. Veinte años de gobiernos de la Concertación resultaron decisivos. La conquista emblemática es la drástica reducción de la pobreza. La presidenta Michelle Bachelet  goza de una aprobación cercana a 80%, sin embargo, no ha podido transferir esos avales al candidato oficialista, Eduardo Frei.

Los chilenos no ignoran que la biografía de Sebastián Piñeira, candidato de la coalición de derecha, tiene ciertos agujeros negros. Pero ese inconveniente no le impidió ganar la primera vuelta con 14 puntos de ventaja.

La apariencia es que entre las luces de la Concertación y las sombras del candidato opositor el electorado se inclina por lo segundo. ¿Por qué?

La cúpula de los partidos de la Concertación arrastra vicios que han desencantado a una parte del electorado. La designación del ex presidente Frei como candidato lanzó el último mensaje equivocado, las fallas alcanzaron un nivel intolerable para un sector de las bases.

Frei, carente de carisma y espíritu renovador, fue designado sin consultas ni internas. La rebelión no se hizo esperar. Marco Enríquez-Ominami renunció a la Concertación, improvisó una candidatura independiente y con 20% de los votos puso en evidencia lo que eran sólo sospechas.

Sumando en la segunda vuelta 7% obtenido por los comunistas más el grueso de los votos alcanzados por Ominami, Frei debería ganar, siempre que los partidarios de Enriquez perdonen, entre otras cosas, el desplante del ex presidente a su candidato.
Enríquez-Ominami pidió la renuncia de la cúpula como un gesto que evidenciaría la intención de cambiar, pero la elite aún confía en que pueden ganar sin necesidad de recortar sus privilegios.

Mientras, 20 años redituando beneficios, alimentan la percepción de que la Concertación se ha acomodado al restrictivo régimen binominal que dejó amarrado Augusto Pinochet.

Cuando la competencia es reñida y el rumbo económico continuará como política de Estado, independientemente de quien resulte ganador, ciertos aspectos se sobrevalúan.
La Concertación que venció la amenaza del fantasma autoritario, la tentación populista y la pobreza, al parecer no está lista para vencerse a sí misma. La alternancia no sería un accidente.

Maestro Orestes Díaz Rodríguez / profesor de la UdeG.

Comunistas chilenos apoyan a Frei en segunda vuelta electoral

El Partido Comunista (PC) chileno anunció su apoyo al candidato oficialista Eduardo Frei en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, pero aseguró que no formará parte ni de su equipo de campaña ni de su eventual Gobierno.

El presidente del PC, Guillermo Teillier, dio a conocer esta decisión acompañado de Carolina Tohá, jefa de campaña de Frei, durante un acto público en la capital chilena.
El candidato de la Concertación de centroizquierda, que en la primera vuelta celebrada el pasado día 13 obtuvo 29.67% de los votos, se enfrentará el próximo 17 de enero al derechista Sebastián Piñera, que logró 44.05% de los sufragios.

Teillier matizó, no obstante, que su formación no se integrará ni en el equipo de campaña ni en un posible Gobierno de Frei.
“Un eventual Gobierno de Eduardo Frei no es un Gobierno del cual nosotros vamos a formar parte”.

“Tampoco vamos a participar del comando nacional de la campaña de Eduardo Frei”.

Los comunistas se mostraron “conformes” con el “compromiso” manifestado por Frei de cumplir con las demandas recogidas en un documento de doce puntos, que representan las condiciones planteadas por el PC para apoyar al senador democristiano.

El presidente del PC subrayó, además, la “disposición” de exigir que se cumplan esos puntos, que incluyen estrechar las relaciones con el resto de América Latina, estatizar el agua y elevar el cobro por la extracción minera, conocido como “royalty” minero.
También contempla un cambio tributario para reducir 7% de las cotizaciones de los jubilados, eliminar el sistema electoral binominal, anular la Ley de Amnistía y no aplicar indultos en juicios por violaciones de derechos humanos.

Teillier sustentó la necesidad de incorporar sus demandas en el hecho de que en la primera vuelta 20.13% de los electores votó por el independiente Marco Enríquez-Ominami y otro 6.21% lo hizo por Jorge Arrate, del pacto que agrupa a comunistas, allendistas y cristianos de izquierda.

“Hay 56% de chilenos que no votaron por la derecha, pero también hay un buen número de ellos, los que votaron por Arrate o por Enríquez-Ominami, que tampoco quieren que las cosas sigan exactamente igual como están”.

Temas

Lee También