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Lunes, 15 de Julio 2019
Internacional | Ecologistas investigan daños en la zona

Desmienten minas en el Río San Juan

Nicaragua rechaza acusaciones de Costa Rica en el sentido de que el Ejército colocó trampas contra personas en el cauce fluvial

Por: EL INFORMADOR

Imagen del sobrevuelo de una comisión de la Convención Mundial Sobre Humedales, que verificó el supuesto daño ecológico. EFE  /

Imagen del sobrevuelo de una comisión de la Convención Mundial Sobre Humedales, que verificó el supuesto daño ecológico. EFE /

MANAGUA, NICARAGUA (11/MAR/2011).- Julio César Avilés, jefe del Ejército de Nicaragua, negó que miembros de la institución castrense hayan instalado minas antipersona en Costa Rica, como lo dejaron entrever autoridades de este país.

Tal aclaración se presenta luego de que el pasado martes, el ministro de Seguridad de Costa Rica, José María Tijerino, mencionara que su país enviaría a la frontera con Nicaragua oficiales de la Unidad de Zapadores, por tener sospechas de que el territorio limítrofe puede estar minado.

El jefe de las Fuerzas Armadas nicaragüenses afirmó que en la zona en disputa actualmente no hay presencia militar de su país, pero recordó que desde hace años han “estado en diferentes partes de la geografía y de partes del río” San Juan de Nicaragua, fronterizo con Costa Rica.

Dependiendo de la situación de la lucha contra el crimen organizado, el Ejército ha “incrementado o disminuido la presencia militar, fundamentalmente para la lucha contra el narcotráfico”.

Costa Rica acusó en noviembre pasado a Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de violación a su soberanía territorial por mantener soldados en una zona que San José dice que es territorio costarricense, considerado por Managua como suyo.

El pasado 8 de marzo, la CIJ decidió que mientas se determina la soberanía del territorio en disputa, tanto Nicaragua como Costa Rica tienen prohibido ingresar personal militar en Isla Portillos, en el extremo Noreste de la Isla Calero, ordenó la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

Uno de los argumentos usados por Costa Rica en un principio, fue que Nicaragua estaba dañando zonas ambientales en la zona en disputa. Sin embargo, una delegación de la Convención Mundial Sobre Humedales, concluyó ayer una visita por el Río San Juan y la zona caribeña objeto de litigio entre ambas naciones.

“Este viaje con la misión Ramsar ayudó a desvirtuar todas las falsedades que Costa Rica había levantado sobre los efectos de la limpieza de los caños del río San Juan sobre el medio ambiente", dijo a periodistas el ecologista Jaime Incer Barquero, asesor para asuntos ambientales del Gobierno nicaragüense, que acompañó a los expertos.

El viceministro nicaragüense del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena), Roberto Araquistain, indicó que los expertos de Ramsar enviarán al Gobierno, en dos semanas, un primer borrador sobre el informe que publicarán.

Por otro lado, analistas y columnistas de Costa Rica han considerado hasta el momento el fallo de la CIJ como un revés para el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

ANÁLISIS

La solución no está en La Haya


La última vez que Costa Rica y nicaragua acudieron a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, la respuesta tardó años y el costo del litigio no fue poco.

Costa Rica, el perdedor del pleito, pudo no extraer las conclusiones correctas. Nuevamente ha acudido a la lejana Corte buscando una solución que debe encontrar mucho más cerca. Ambos países despilfarran recursos torpedeando el camino factible.

Cualquier decisión del Tribunal sólo complicará el conflicto. Veamos los escenarios:

1.- La Haya le da la razón a Costa Rica de que le pertenece el territorio donde se hizo el dragado. Nicaragua pierde la inversión y la jurisdicción sobre los trabajos realizados, pero no la intención y el derecho de continuar dragando el Río San Juan dentro de sus propios límites territoriales para devolverle la navegabilidad. Costa Rica gana el pleito, pero genera una atmósfera hostil que imposibilita trabajar en conjunto con Managua en mitigar el impacto ambiental de los futuros dragados a los que no renunciarán sus vecinos.

2.- La Haya le da la razón a Nicaragua. Costa Rica pierde por partida doble, el dragado es lícito y Nicaragua no mostrará disposición a enfrentar bilateralmente el tema del desvío y uso de las aguas del río.

En La Haya Nicaragua se arriesga a que su reinterpretación de los laudos coseche una contundente derrota, pero en ambos supuestos quien más pierde es Costa Rica pues los hechos fundamentales son los siguientes:

El Río San Juan pertenece a Nicaragua.

Nicaragua jamás ha sacado beneficios a la explotación del caudal de aguas del río.

Costa Rica históricamente ha sacado partido al caudal de aguas, gracias a eventos naturales y también a trabajos de canalización y dragado realizados en su territorio.

Nicaragua tiene la intención legítima de cambiar una situación que no le resulta favorable y que ha perjudicado el desarrollo de su zona Atlántica.

El último tramo del río prácticamente no es navegable debido a que su caudal fluye indiscriminadamente hacia Costa Rica.

Es una situación de inequidad cuya solución binacional podría mitigar los efectos que los futuros dragados tendrán, necesariamente, sobre Costa Rica.

Acudir a La Haya, estando la solución tan cerca es una pérdida de tiempo y de oportunidad.

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