Domingo, 12 de Octubre 2025
Internacional | El Papa enfatiza que la ética no es una cosa externa a los problemas económicos

Benedicto XVI pide economía centrada en el bien común

La ética no es una cosa externa a los problemas económicos, sino una dimensión interior y fundamental, enfatiza el Papa

Por: EL INFORMADOR

MADRID, ESPAÑA (19/AGO/2011).- El Papa Benedicto XVI criticó la mentalidad del lucro a cualquier precio, a la que atribuyó la crisis económica mundial y reclamó una ética que imponga un rostro humano a la economía, esto en la primera jornada de una intensa visita pastoral a España, donde se dio un auténtico “baño” de multitudes.

“El hombre debe estar en el centro de la economía y la economía no debe medirse únicamente por la maximización de los beneficios, sino por el bien común”, dijo el pontífice a periodistas durante su viaje en avión a Madrid para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2011, donde se espera la asistencia de hasta dos millones de personas a la misa del domingo en las afueras de la capital española.

“La economía no funciona solo con la autorregulación mercantil, sino que necesita de la razón ética para trabajar para el hombre”.

Aseguró que JMJ, que presidirá estos días en Madrid, es un “soplo de alegría” además de suponer la fuerza y la valentía de demostrar públicamente la propia fe cristiana.

Una vez en Madrid, el Pontífice exhortó a los jóvenes a combatir el consumismo y el hedonismo, a rechazar la droga, a respetar la sexualidad y sobre todo a no “avergonzarse del Señor”, en la continuación de la prédica que se ha convertido en sello de su papado que es impedir que Europa olvide sus raíces cristianas.

Es la tercera vez que Benedicto XVI pisa territorio español, lo que convierte al país ibérico en el más visitado durante sus seis años de pontificado.

En los discursos, pronunciados en un perfecto español, el Pontífice recordó la crisis económica que sacude Europa y particularmente a España, con una tasa de desempleo cercana a 21% y que supera 40% entre los más jóvenes. Pero también criticó el relativismo moral y habló de otros problemas como la droga y la persecución de los cristianos.

“Muchos jóvenes miran con preocupación el futuro ante la dificultad de encontrar el empleo digno o bien por haberlo perdido o tenerlo precario o inseguro”, aseguró el Pontífice en la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas.

“Hay otros (jóvenes) que precisan de prevención para no caer en la red de la droga. No pocos por causa de su fe en Cristo sufren en sí mismos la discriminación”, agregó.

“Vuelvo a decir a los jóvenes con todas las fuerzas de mi corazón: Que nada ni nadie os quite la paz. No os avergoncéis del Señor”, añadió entre los aplausos de los muchachos.

Además, señaló que la juventud vive una época difícil y criticó “la superficialidad, el hedonismo y el consumismo imperantes”, además de la “banalidad a la hora de vivir la sexualidad, la insolidaridad y la corrupción”.

Más protestas


La Policía desalojó la noche del jueves a los manifestantes reunidos en la plaza madrileña la Puerta del Sol de Madrid para protestar contra la visita del Papa y la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). La plaza fue cerrada para impedir que se repitieran los enfrentamientos verbales de la víspera entre manifestantes y peregrinos asistentes a la JMJ.

La Policía desalojó, golpeando principalmente en las piernas a los concentrados. “Me han empujado y me escondí. La gente salió corriendo y les golpeaban”, dijo, por su parte, Inés Monroy Pérez, de 58 años y guardia en un museo.

Un centenar de policías se habían apostado a última hora de la tarde en la  entrada de las calles que desembocan en la Puerta del Sol, algunas de las cuales estaban clausuradas con cintas, mientras las estaciones de metro y  trenes de cercanías se cerraron.

“Toda esta visita se paga de nuestros impuestos, en un momento que hay cinco millones de personas en desempleo y una crisis económica enorme y están haciendo recortes sociales en educación y sanidad”, comenta David, un empleado de banca de 42 años quien protestaba por la llegada del jerarca católico.

En el Centro se habían reunido unos 150 manifestantes contrarios a la visita del Papa del movimiento de los “indignados” y de asociaciones defensoras del Estado laico.

El especialista opina
Aprovecha para reclamar ateísmo


El sociólogo de las religiones Bernardo Barranco explica que el Papa aprovecha la crisis en Europa para “montar su paquete de reproches a la sociedad moderna occidental, en el sentido que la decadencia de Dios en estos países se convierte en la decadencia de los valores. Ha desarrollado un discurso en el que resume que la crisis de Dios en Europa se refleja en una crisis civilizatoria, de moral, de valores y de felicidad”.

La intención de Benedicto, de acuerdo con el especialista, es que Europa vuelva a los valores fundantes del cristianismo que le dieron identidad, para así poder salir de esa crisis.

Señala que el debilitamiento del catolicismo y el aumento del ateísmo en el Viejo Continente tiene preocupada a la Iglesia y por eso a través de los jóvenes quiere seguir evangelizando a los europeos: “Hay una gran masa de católicos con su fe debilitada, hay otros que la están perdiendo”.

Interpreta que el Rey Juan Carlos tiene una visión un tanto superficial sobre la crisis que están teniendo los jóvenes, al declarar que este grupo social atraviesa por una crisis de valores. El sociólogo afirma que la crisis es fundamentalmente un impacto económico que los excluye o los retrasa para incorporarse al mundo laboral.

“En España de cada 10 jóvenes un poco menos de cinco no encuentran trabajo o no tienen un lugar de acomodo en la sociedad, lo que provoca un conjunto de distinciones sociales que impactan en el comportamiento de la juventud”.

Para Barranco no reconocer está situación por la que atraviesa la juventud española es no mirar de fondo el problema, y sólo decir que los jóvenes están atravesando por un periodo de desorientación, cuando la real desorientación, a su parecer, es estructural y por lo tanto quienes se manifiestan reclaman los derechos más elementales como el trabajo, salud y vivienda. “Pensar la crisis de la juventud sólo en la perspectiva de los valores es simplificar el problema”.

Crónica
"Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí"


MADRID.- La capital española se tiñó de blanco y amarillo —los colores vaticanos—, para la llegada del Papa a Madrid. Las pancartas, los globos, las serpentinas y las flores engalanaron los jardines, las calles y los puentes en los que se concentraron las decenas de miles de peregrinos que participan en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ).

El Papa Benedicto XVI fue recibido a medio día en el aeropuerto de Madrid por los reyes Juan Carlos y Sofía, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el líder del opositor del Partido Popular, Mariano Rajoy, entre otras autoridades.

El rey Juan Carlos agradeció al jerarca católico su visita e interpretó como “una especial distinción” que sea la tercera vez que visita España. El monarca también advirtió las dificultades económicas por las que atraviesan los jóvenes.

“No son estos tiempos fáciles para una juventud tantas veces frustrada por falta de horizontes personales y laborales y que se rebela ante los graves problemas que aquejan al ser humano y al mundo de hoy. En el trasfondo de todo ello se percibe una profunda crisis de valores”.

Tras descansar unas horas en la Nunciatura, su residencia hasta el próximo domingo, Benedicto XVI se trasladó en el papamóvil entre una lluvia de vitores, serpentinas y globos multicolores hasta el Centro de Madrid.

“Sí, sí, sí, el Papa ya está aquí”, “ésta es la juventud del Papa”, o “somos adictos a Benedicto” fueron los cánticos más repetidos y recurrentes a lo largo de la jornada, marcada por las altas temperaturas, que motivaron que bomberos y voluntarios de la JMJ hayan “regado” a los peregrinos.

El Papa cruzó simbólicamente la emblemática Puerta de Alcalá, viejo acceso a la villa madrileña construida en 1778, y recibió las llaves de oro de la ciudad, además, antes de la ceremonia en Cibeles, plantó un olivo, en referencia al lema de esta JMJ, “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”, y después siete caballos andaluces, montados por otros tantos jinetes y mujeres a la grupa vestidas de flamencas, le dieron la bienvenida con una exhibición de doma de alta escuela española.

Mientras, numerosos peregrinos se agolpaban en las inmediaciones de la plaza Cibeles. Fuera del eje central, dos pantallas gigantes congregaban a infinidad de personas que no dudaron en sentarse en la calzada para seguir la ceremonia.

El saludo de los jóvenes que en representación de los cinco continentes ofrecieron presentes al Papa fue seguido en silencio por los asistentes, que estallaron en gritos cuando el Pontífice finalmente se dirigió a ellos saludándoles en varios idiomas.

En ese momento, el Santo Padre anunció la lectura del Evangelio y como una marea, todos los jóvenes se pusieron en pie en absoluto silencio.

Tras la alocución de Benedicto XVI en la que alentó a los jóvenes a no sucumbir a la tentación de “sentirse dioses”, en clara alusión, aunque sin mencionarlo, al relativismo moral, el ateísmo, el aborto y la eutanasia.

“Hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos”, afirmó. “Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias”.

La ceremonia concluyó con la interpretación de la Salve en latín, que fue la señal para que miles salieran corriendo para volver a ver pasar el papamóvil en su recorrido de regreso a la Nunciatura.

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