Viernes, 10 de Octubre 2025
Entretenimiento | Concierto de la OFJ

Una probada de La Traviata

Flavio Becerra, el mejor tenor tapatío del siglo XX, removió recuerdos

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- El homenaje a Flavio Becerra, en el Teatro Degollado, en el segundo programa del ciclo "El Canto y la Ópera Op. 3" de la Orquesta Filarmónica de Jalisco (OFJ), por 40 años de carrera como cantante -probablemente el mejor tenor tapatío del siglo XX-, removió recuerdos: una Tosca y un Don Giovanni de estupenda factura; por lo menos dos muy dignas Novenas de Beethoven... En fin.

Pero como también en la música el implacable Cronos cobra facturas sin piedad, La Traviata en concierto programada para el caso, se quedó en una somera y más bien distante aproximación -valga la paradoja- al drama de Dumas convertido en libreto por Piave y musicalizado por Verdi.

El propio Flavio y una selección de sus discípulos, a quienes se encomendaron los roles estelares, se saben la tonada. La reproducen bastante bien, de hecho... Sin embargo, Becerra ya no está para aportar "il giovanile ardore" que Alfredo -como se canta en el acto II- demanda. Aunque algo queda del timbre sedeño, la voz se ha vuelto oscura. Ha perdido brillo. Ha perdido potencia. Para dejarse oír, ha tenido que saltar del canto al grito. Tiene que hacer inflexiones que lo llevan a desafinar.

En los duetos con Mary Chuy Cárdenas (Violetta), la "química" musical -ese fenómeno que hace que la suma de dos voces dé resultados sorprendentes, espectaculares- brilló por su ausencia. Ella, por cierto, consiguió las mejores notas de la función en É strano y Sempre líbera por lo amable de su timbre y la suficiencia de su registro. En interpretación, en cambio, estuvo deficitaria. El mismo juicio vale para Ricardo Lavín: aceptable barítono de coro, seguramente, pero sin el fuste dramático necesario para dar vida a Germont; (el Di Provenza, por ejemplo, resultó insípido como una jícama sin sal). El resto del elenco, a despecho de sus afanes, de ahí para abajo.

Quedó la sensación de que la ópera "en concierto" muy bien pudo haberse convertido en un montaje minimalista (hay una versión comercial -muy exitosa, hasta eso- con Anna Netrebko, Rolando Villazón y Thomas Hampson, con recursos de festival de Día de las Madres en escuela de barrio), sin necesidad de dispendios económicos.

El Coro del Estado, dirigido por Sergio Hernández, y la OFJ, con Héctor Guzmán en el pódium, estuvieron en buen nivel... con todo y una pausa eterna, al final del acto II. (Tal vez por la pena de que a Violetta se le acabara el papel y, quizá sin darse cuenta, se pusiera a escribir sobre el mantel).


Jaime García Elías

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