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Lunes, 18 de Diciembre 2017
Entretenimiento | Auster participa en la 28 Feria del Libro Oaxaca

Un buen escritor no necesita premios ni etiquetas: Paul Auster

Ni el Nobel ni otro determinan la calidad de la literatura, señala el autor estadounidense

OAXACA, MÉXICO.-  El reconocido poeta y escritor estadounidense Paul Auster consideró hoy aquí que un buen escritor no necesita premios ni etiquetas para brillar en las letras, "y ni el Nobel determina la calidad de la literatura".  

En conferencia de prensa previa a la inauguración de la 28 Feria del Libro Oaxaca, el autor de numerosas obras literarias y guiones cinematográficos añadió que hay de niveles en los premios, como también los hay entre los escritores.  

"Existen galardones serios que son otorgados a autores serios y los hay frívolos, que son entregados a literatos cuyos textos sólo son frivolidades", apuntó el autor del libro de cuentos "La trilogía de Nueva York".  

Dijo que los premios en cualquier nación deberían servir nada más como becas para que los jóvenes talentos puedan seguir adelante en su creación literaria, sin tener que vivir con la inquietud de su diaria manutención y dedicarse de tiempo completo a su obra.  

"A mí no me interesa el éxito ni la fama", aseguró Auster en una conferencia de prensa muy acotada por Guillermo Quijas y Martín Solares, ambos de la editorial Almadía, quienes calificaron cada pregunta de los medios y sólo permitieron la traducción de las que ellos consideraban "correctas".  

La conferencia, accidentada también por las muchas deficiencias del sonido, la traducción y la escasa presencia de representantes de los medios de comunicación nacionales y locales, tuvo como tema único el anuncio del premio de literatura "Aura Estrada" y su proyecto para echarlo a andar en fecha próxima.  

"Yo sólo quiero escribir mis libros y hacerlo de la mejor manera; ni siquiera sé qué es el éxito porque no me mido por el exterior sino por las satisfacciones internas que me provoca lo que hago, lo que digo o lo que escribo", aseguró el escritor galardonado por su obra literaria y sus incursiones en cine.  

Al cuestionarse qué es el éxito, dinero o fama, explicó que "muchas veces, cuando leemos un texto que nos atrapa, con amor y mucho cariño, no es difícil que nos enteremos que el autor ya está muerto y, por eso, estoy convencido de que los premios no son más que unas etiquetas".  

En cambio, el también autor de "Un hombre en la oscuridad" dijo que es preferible ayudar a los jóvenes desde la trinchera de la experiencia. "Al llegar a cierta edad y ya con una trayectoria en las letras, algunos autores sentimos la necesidad de ayudar a los jóvenes; no podemos ayudar a todos, pero sí a buscar los medios".  

Auster puso en relieve que junto con su esposa, Siri Hustvedt, apoya a jóvenes escritores en diversas partes del mundo, y para ello busca las instancias más adecuadas, hace alianzas y canaliza a los buenos prospectos literarios hacia las instituciones públicas y privadas donde pueden ser impulsados en su quehacer.  

Puso como ejemplo que recientemente y en busca de apoyo para talentos se acercó a José Saramago, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y otros autores famosos, hasta sumar 46. "Sólo Fuentes, Vargas Llosa y yo nos pudimos poner de acuerdo; el resto se negó tajante a apoyar a esas nuevas generaciones".  

Incluso, calificó a Saramago, Premio Nobel de Literatura, de "arrogante" porque, sostuvo, "ese escritor dijo que después de él, la literatura en su país ya no existe.  

"Hace poco estuve con mi esposa en París, donde un joven se acercó en busca de ayuda; actualmente está becado con una residencia en Columbia, donde crece en su formación literaria".  

Paul Auster nació en Newark, Nueva Jersey, estudió en la Universidad de Columbia y después de trabajar en un barco petrolero se fue a vivir a Francia. Tras cuatro años regresó a Nueva York.  

Empezó su carrera escribiendo poesía y ensayos en las revistas "New York Review of Books" y "Harper's Saturday Review", pero en 1987 se ganó los elogios de la crítica por su libro de cuentos "La trilogía de Nueva York".  

Otras obras suyas son "El país de las últimas cosas" (1988", "El palacio de la luna" (1989) y "La música del azar" (1991), llevada al cine en 1993 por el director Philip Haas.   

Su obra se caracteriza por una mezcla de realismo y fantasía, de lo normal y lo increíble, que sorprende al lector y confunde sus expectativas.

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