Logo de aviso informador Logo de circulo informador Logo de gente bien
Martes, 16 de Octubre 2018
Entretenimiento | Una característica particular en cuanto a la ejecución de esta familia de instrumentos es el vibrato

SERIE MAYO: Las secciones de la orquesta: Las cuerdas, el eje de la agrupación

Actualmente las orquestas se enfrentan al reto de poder abordar música de los más variados periodos en un abanico temporal que abarca por lo general más de tres siglos.

Por: EL INFORMADOR

Por: Eduardo Escoto

Estamos ya a muy pocos días del inicio de la undécima edición del Festival Cultural de Mayo, acontecimiento que, por fortuna para los melómanos, tiene como plato fuerte la música y que como en todos los años anteriores, además de los solistas y agrupaciones que visitarán el Estado, estará también presente la Orquesta Filarmónica de Jalisco, la máxima agrupación artística de nuestra entidad cuya historia ha sido abordada en estas páginas con anterioridad. Pero, ¿qué es una orquesta filarmónica? ¿cómo está constituida?

La orquesta sinfónica o filarmónica (distinción que hoy en día tiene que ver más que nada con el modo en que se obtienen los fondos que le permiten existir) es una agrupación musical de gran formato que incluye en su composición instrumentos de todas las familias: cuerdas, alientos, metales y percusiones; es una entidad artística que al igual que la música misma o las culturas dentro de las que tuvo origen se ha visto sujeta a un proceso de evolución que ha perfilado sus diferentes características, desde su formación y número de integrantes, hasta su modo de empleo y sentido artístico.

Actualmente las orquestas se enfrentan al reto de poder abordar música de los más variados periodos en un abanico temporal que abarca por lo general más de tres siglos; diferentes exigencias, pero el mismo compromiso por lograr al final un resultado cualitativamente satisfactorio.

Para conocer a fondo las secciones que integran a una orquesta sinfónica será necesario adentrarse en cada una de ellas, empezando por aquella que puede considerarse como el eje de la agrupación: la sección de cuerdas.

A través de la historia de la orquesta, esta sección ha mantenido su posición como elemento preponderante de la misma. Los compositores suelen confiarle la mayor parte de su material musical, pudiéndose afirmar que los compositores han llegado en ocasiones a considerar a los instrumentos de madera y metal casi como accesorios, actitud que puede ser justificada en parte por la superioridad de las cuerdas en varios aspectos como su capacidad dinámica y expresiva, su color tímbrico homogéneo en toda su gama de registros y su versatilidad.

Típicamente, la sección de cuerdas de una orquesta consta de 16 violines primeros, 14 violines segundos, 12 violas, 10 violonchelos y ocho contrabajos. Estas proporciones pueden variar de acuerdo a las preferencias de los directores u otras condicionantes. Los grupos se colocan de izquierda a derecha en el orden antes mencionado y al frente de la orquesta.

Estos instrumentos funcionan bajo el principio de la vibración de las cuerdas que poseen, ya sea al ser éstas frotadas con un arco o también pulsadas por los dedos (pizzicato). La afinación de cada cuerda se determina por medio de la tensión con la que se encuentre sujeta al cuerpo del instrumento y varía dependiendo también de su grosor y su longitud. Así pues, el violín, que es el instrumento de registro más agudo de la familia, es también el más pequeño en dimensiones y posee las cuerdas más delgadas. A sus casi 60 centímetros de longitud le siguen la viola, con 69 centímetros en promedio; el violonchelo, con 122 centímetros; y el contrabajo, de 188 centímetros en promedio.

Por otra parte, el arco es de una madera ligera, fina y de cierta elasticidad. En él se mantienen tensas las cerdas con las que se frotan las cuerdas -en un arco de violín hay aproximadamente 100 cerdas-. Las dimensiones del arco varían dependiendo del instrumento y así, mientras el del violín mide un promedio de 73 centímetros, el del contrabajo mide alrededor de 108 centímetros.

La manera en la que se ejecutan estos instrumentos tiene también origen en un principio físico relativamente sencillo: la acción de los dedos de la mano al presionar la cuerda contra el mástil acorta la longitud de la cuerda en vibración, con lo que se eleva la altura de la nota emitida, eso sí, la correcta entonación de dicha nota es valorada por el ejecutante, ya que depende de él, a diferencia de lo que ocurre con otros instrumentos, como por ejemplo el piano.

Una característica particular en cuanto a la ejecución de esta familia de instrumentos es el vibrato, un procedimiento que potencia el color y la calidad del sonido y que se obtiene mediante una combinación de impulsos que involucra los músculos de la mano, la muñeca y el brazo, generando resultados en la punta de los dedos que presionan la cuerda contra el mástil; se genera así una casi imperceptible oscilación en la altura del sonido, efecto que se emplea en todas las notas cuya duración lo permita.

Otros procedimientos propios de los instrumentos de cuerda destinados a modificar el color del sonido consisten en tocar las cuerdas directamente sobre el mástil (sul tasto) para obtener un sonido más amplio o tocar cerca del puente (sul ponticello) para obtener un sonido cristalino y metálico

El pizzicato, por su parte, es otro efecto empleado con frecuencia. Se trata de puntear las cuerdas con los dedos para obtener así un sonido que se desvanece con mucha rapidez y del cual se pueden obtener diversos matices. Se puede combinar con el vibrato y en ocasiones se pueden ejecutar notas dobles o hasta triples y cuádruples, casos en que se ejecutan de manera arpegiada (una nota a la vez en sucesión rápida), acción que algunas veces se indica en la partitura con la expresión “quasi guitarra”.

Un efecto menos común consiste en pedir a los instrumentistas que giren los arcos para tocar las cuerdas con la madera en lugar de con las cerdas (col legno), que resulta en un sonido seco y apagado debido a la poca fricción que genera la madera contra la cuerda. Sobra decir que este procedimiento no suele ser muy del agrado de los músicos por el maltrato que genera en sus arcos.

La manera más común en que se encuentra trabajando a la sección de cuerdas es polifónicamente, actuando como un conjunto, complementándose armónica, rítmica y melódicamente. Sin embargo, cada instrumento tiene funciones específicas. Los violines, por ejemplo, están divididos en primeros y segundos. La parte de los violines segundos suele diferir en dificultades técnicas con los violines primeros y una de sus funciones más comunes es doblar a los violines primeros, algo que tiene su origen en el periodo clásico debido al relativamente inferior número de violines existentes para contrarrestar sonoramente a los metales. Otra de las funciones de los violines segundos es la de ejecutar una parte melódica secundaria o cualquier otro tipo de acompañamiento.

La parte de los violines primeros suele ser la más aguda de la sección de cuerdas, tiene una función de liderazgo melódico que se extiende a toda la orquesta y además, se encuentra colocada en la posición con más ventaja acústica respecto al público.

Por último, cabe destacar que muchas partituras incluyen solos de violín. En estos casos, el encargado de ejecutarlos es el concertino, quien ocupa el lugar de líder de los violines primeros y que goza de la mayor jerarquía en la orquesta después del director.

Las violas, por su parte, dado su carácter y calidad sonora, se adaptan mejor a cantar una melodía que a ejecutar figuraciones ágiles, se encuentran ubicadas al centro del registro total de la sección de cuerdas, situación que suele convertirlas en un atareado miembro del grupo, pues no sólo ejecutan sus propias melodías, sino que con frecuencia se encuentra duplicando a cualquiera de los demás instrumentos de la sección.

Los violonchelos, conocidos comúnmente como cellos, se caracterizan por su intensidad expresiva y su potencia. Se les confían partes destinadas a acompañar o pensadas para enriquecer la textura general de la orquesta, cubren un rango muy amplio y pueden ejecutar desde acordes hasta melodías que requieran bastante agilidad, sobre todo en los registros agudos, no siendo raro encontrarse con solos de violonchelo.

Finalmente, los contrabajos tienen como tarea más común la de proporcionar la base armónica. Esto se consigue en más del 90% de las ocasiones doblando la parte de los violonchelos una octava más abajo, con lo que además refuerza la claridad de su propio sonido al tiempo que enriquece enormemente la sonoridad total de la orquesta con su carácter profundo. Suelen tocarse a menudo por medio de pizzicato, incluso en partes en que el resto de las cuerdas toquen con el arco, consiguiendo variedad y un interesante relieve en el registro grave de la sección en general.

La sección de cuerdas representa toda una serie de retos. Al ser la más numerosa de la orquesta se vuelve más difícil conseguir homogeneidad interpretativa y es ante este hecho que la calidad de los músicos toma importancia. Además, los ejecutantes han de tener en cuenta que existen tres maneras distintas de interpretar: un estilo orquestal, un estilo de cámara (agrupaciones pequeñas) y un estilo de solista. Al tocar para la orquesta, el músico se debe dejar absorber por la masa al mismo tiempo que forma parte de ella en un complejo proceso en el que será guiado por su sensibilidad artística.

Temas

Lee También

Comentarios