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Martes, 19 de Febrero 2019
Entretenimiento | 'La dictadura perfecta' se estrena el 16 de octubre

Luis Estrada, el cineasta 'incómodo' de México

'La dictadura perfecta' representará a México en los premios Goya; llegará a las salas cinematográficas el 16 de octubre

Por: EL INFORMADOR

Luis Estrada —de camisa azul— acompañado de los actores Joaquín Cosío y Alfonso Herrera, quienes participan en 'La dictadura perfecta'. EL INFORMADOR / A. Hinojosa

Luis Estrada —de camisa azul— acompañado de los actores Joaquín Cosío y Alfonso Herrera, quienes participan en 'La dictadura perfecta'. EL INFORMADOR / A. Hinojosa

GUADALAJARA, JALISCO (07/OCT/2014).- Luis Estrada inició sus carrera en 1981 con el cortometraje “Recuerdo de Xochimilco”, pero la cinta que lo colocó en la mirada de fans y detractores fue “La ley de Herodes”,  la cual hizo levantar la ceja de más de una persona.  El amor por el celuloide le viene de familia; es hijo del también director de cine José “El Perro” Estrada.

Corrupción, nepotismo, negligencia, indiferencia, fascismo, pobreza, demagogia, violencia, son sólo algunos de los temas que predominan en la filmografía de Estrada, tal y como se puede ver en la ya mencionada “Ley de Herodes” y los filmes: “Un mundo maravilloso”, “El Infierno” y ahora en “La dictadura perfecta”.

Al igual que la dupla Leonardo DiCaprio- Martin Scorsese, Estrada gusta de tener como actor fetiche al mexicano Damián Alcázar, quien ya ha obtenido el reconocimiento de la crítica por su trabajo en estas cintas; ganó el Ariel al mejor actor por los filmes “La ley de Herodes” ( 2000) y “El Infierno” (2011). El peso de la  figura de Alcázar en el cine mexicano contemporáneo es enorme. Es imposible no asociar al actor en una trama donde haya corrupción o crítica.

Así como en la actuación tiene a su actor de cabecera, Luis Estrada también ha hecho mancuerna con el guionista Jaime Sampietro quien escribió los guiones de: “Bandidos”, “La ley de Herodes”, “El infierno” y ahora de “La dictadura perfecta”.

Cuando Luis Estrada habla de su nuevo filme lo describe como una cinta de ciencia ficción política. La cinta que se estrena el 16 de octubre en las salas de México es un ciclo de la llamada “trilogía” que comenzó  con “La ley de Herodes”, “El Infierno” y  “Un mundo maravilloso”, y corresponde a una preocupación histórica que el cineasta siente por averiguar cuál es el futuro que se le vislumbra a las nuevas generaciones mexicanas.

La dictadura de Luis Estrada

—¿Hay una catarsis cuando ve su película terminada y la presenta?

— No creo que mis películas le sirvan de catarsis a nadie. Lo que yo hago es retratar la realidad de una manera satírica, crítica y ácida...  Incluso, creo que lo interesante de mis cintas es la forma cómo se constituye una narración ficticia con personajes ficticios, acercándose a personajes  y situaciones reales.

—¿Es un círculo vicioso esto de ver la corrupción, señalarla, difundirla y que no suceda nada?

—Algo que he aprendido con los años es no hacer generalizaciones, en los medios hay de todo, aunque creo que los consumidores de los mismos de alguna manera nos volvemos al mismo tiempo víctimas y cómplices, porque cuando la gente no reflexiona sobre la información que ve, oye o lee, entonces no aprende nada… Y eso es parte de la historia de México, es una nación que no aprende de sus errores… Y eso se puede ver en “La dictadura perfecta”.

—¿Cómo se da el trabajo en conjunto con Jaime Sampietro y Damián Alcázar, ambos son fieles acompañantes en su carrera cinematográfica?

—Yo me quejo mucho de muchas cosas, de la realidad, de los abusos, pero al mismo tiempo he sido afortunado de muchas cuestiones, como el hecho de formar un equipo sólido de colaboradores que, a mi criterio, son los mejores en su área.

Por ejemplo, con Jaime Samprieto he escrito todos mis guiones, desde mi opera prima en 1988 hasta “La dictadura perfecta”. A Damián Alcázar todo el mundo lo recuerda en mis últimas películas, pero con él he trabajado sólo en seis filmes; antes de Damián tuve a Pedro Armendáriz como actor fetiche. Con todos ellos he tenido una relación profesional que llega al grado de la amistad y la complicidad; y aunque tenemos enormes diferencias; incluso, hasta posturas antagónicas, también coincidimos en nuestro interés por la historia y la información. De hecho, todos los días leo los periódicos y una vez a la semana me  junto con Jaime para hablar de los problemas del país y de la actualidad que nos rodea... De esas reuniones salen nuevas ideas para filmes.

—¿Cómo son esas reuniones?

—Desde hace 30 años nos reunimos todas las tardes entresemana. Para  Jaime el cine es su ''hobby'', el mío es mi profesión y a eso he destinado toda mi vida, porque siempre he estado trabajando, desde que tenía 16 años… Entonces, nosotros nos reunimos y hablamos de cómo vemos e l país… Por lo general lo veo cada vez peor. También vemos películas, y a partir de un tema de algo que nadie más ha retomado lo desarrollamos desde una perspectiva creativa y también como pensadores.

—Su película va a competir por una nominación al Goya, cómo lo toma, qué opina de que “Cantinflas”  vaya por el Oscar…

Sobre mis colegas no voy a opinar, porque además no he visto “Cantinflas”, pero mi posición con respecto a los premios es muy escéptica y critica; yo no creo que ningún arte pueda competir como si fuera algo atlético a ver quién corre más rápido. Cada escritor, director, productor hará la mejor película que cree que pueda hacer; ponerla a competir es algo que me ha generado mucho escepticismo… En pocas palabras, no creo en el valor de los premios, peor si llegan en el momento correcto, como es esta nominación a los Goya, tiene un valor extra que es que te ayudan a promocionar la película.

¿De qué trata?

“La dictadura perfecta” se sitúa en el México del futuro a corto plazo, en el año 2016, cuando un presidente “ficticio” de la República Mexicana está por dejar el mando y conoce a un postulante que quiere la silla presidencial: un político sumergido en la corrupción y el poder, muy visceral en su actuar, el cual buscando caerle bien a la audiencia contrata a una televisora para que le maneje su ''marketing'' político.

De la noche a la mañana pasa de ser odiado y poco popular entre la gente, a un candidato querido y admirado.

No importa si hay que hacer melodrama, o hay que pasar por encima de otros, el gobernador “Carmelo Vargas” (Damián Alcázar) está dispuesto a todo por ejercer su dominio.

En esta cinta también se participan Alfonso Herrera, Joaquín Cosío, Silvia Navarro, Sergio Mayer y Flavio Medina, entre otros.

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