Entretenimiento | Un recuento de las cintas que han atacado a la Gran Manzana La obsesión del cine por destruir Nueva York Un 'coctel' de visiones que dan una explicación sobre la fijación que tienen diversos directores por atacar la Gran Manzana, ya sea por extraterrestres o por desastres naturales Por: EL INFORMADOR 8 de agosto de 2014 - 04:19 hs 'El día después de mañana'. Un filme de Roland Emmerich que muestra los estragos en la Tierra del calentamiento global. ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (08/AGO/2014).- El cine, obsesivamente, vuelve una y otra vez a demoler una de las metrópolis más hermosas del mundo: la ciudad de Nueva York. Así, con la facilidad que Edward Norton pronuncia la frase: “Me dieron ganas de destruir algo hermoso”, en la cinta de David Fincher, “Fight Club” (1999). En entrevista con el crítico de cine y profesor de apreciación cinematográfica, Luis Cruz, éste explica que la obsesión de Hollywood con Nueva York radica principalmente en que esta urbe “es la perfecta estampa de la imagen que le gusta mostrar a Estados Unidos al mundo: modernidad, libertad, sofisticación, poder económico; es una ciudad tan hermosa como vanidosa. Para ellos es el corazón de su nación, muy por encima de Washington”. “Y es por esta imagen de poderío que los directores se fijan en ella para destruirla: le mandan al espectador un mensaje apocalíptico donde le indican que si cae esta metrópoli ya sea por catástrofes atmosféricas, cataclismos, ataques zombies, invasiones extraterrestres y cualquier otra desgracia, natural o divina, el resto del mundo también está perdido; aunque ese mensaje también lleva implícito la idea de que los sobrevivientes volverán a levantar la ciudad de las ruinas”. De hecho, Cruz señala al 30 de mayo de 1907 como el origen de esta ideología; y es que ese día el New York Times reportó que el conocido profeta Horace Johnson, de Connecticut, predijo la destrucción de la isla de Manhattan por un terremoto para agosto de ese año. En respuesta, el 4 de junio apareció una carta que los editores de dicho medio titularon ‘Cannot Crush the New York Spirit’, en la que un habitante de Brooklyn declaraba que de poco importaban los avisos de “Horace”, porque los neoyorquinos se iban a aferrar a su isla, se hundirían con ella; y tarde o temprano encontrarían otra gran piedra en el océano, alzarían sus puentes nuevamente y construirían sus túneles las veces que sean necesarias. Una opinión parecida a la del crítico de cine y egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM es la de Esthela Orenday, socióloga e internacionalista egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien comenta que el cine quiere destruir Nueva York porque su caída es hermosa, pero también porque sus habitantes gozan la anticipación de su renacimiento. “ Su destrucción, ya sea causada por un meteorito, extraterrestres o un desastre natural, es lo menos importante, para los directores de cine lo fundamental es la última escena del filme, donde el sol sale tras la desgracia; es su manera de decirnos que ellos son fuertes y saben levantarse”, complementa Orenday. En una visión menos “romántica”, para el sociólogo y economista Roberto Lozano, la razón de la obsesión del cine por acabar con Nueva York responde más a intereses comerciales que ideológicos, ya que esta urbe es la segunda productora de cine y televisión más importante de Estados Unidos, sólo detrás de Hollywood. Lo cual significa dos cosas: “una, a las casas productoras les interesa mostrarle al mundo el poderío que hay detrás de Nueva York y dos, el dinero para filmar una cinta proviene de empresas asentadas en esta ciudad, como es el caso de los estudios 20th Century Fox y Blue Sky Studios que pertenece al conglomerado de News Corporation, cuyo presidente, consejero delegado y fundador es Rupert Murdoch, quien tiene sus oficina en el número 1211 de la Sexta Avenida de Nueva York. ¿Cuestión de nacionalidad? A lo largo de la historia del séptimo arte, la destrucción de la ciudad “del nunca dormir” ha quedado en manos de más de un director; siendo la mayoría de cualquier nación menos la estadounidense. Por ejemplo, las cintas dirigidas por Roland Emmerich, quien es de nacionalidad alemana. Emmerich en 1998 anunció la nueva versión de “Godzilla”, para 1996 presentó el “Día de la independencia” y en 2004 lanzó “El día después de mañana”. Todas y cada una se ensañan con la ciudad de los Mets y los Yanquis ya sea reviviendo al reptil gigante, inundando la ciudad o a través de una invasión extraterrestre, respectivamente. Otro ejemplo lo encontramos en el neozelandés Peter Jackson, quien presentó en el 2005 su remake de “King Kong”, donde también había todo tipos de bichos gigantes y el esperado momento donde el gorila se pelea con toda la ciudad que, dos décadas antes, había padecido los ataques de Stay-Puft Marshmallow Man, el hombre de malvavisco gigante de “Los cazafantasmas” (1984); una cinta de Ivan Reitman nacido en Checoeslovaquia, actual Eslovaquia. Para Karla Santoyo, fotografa del Centro de Capacitación Cinematográfica, estos directores gustan de derribar a la Estatua de la Libertad, Las Torres Gemelas (antes de los ataques terroristas), el Edificio Chrysler y el Empire State Building, porque “no hay nada más espectacular, cinematográfico y ‘fotogénico’ que derrumbar estos titanes de acero y ladrillo”, concluye. Temas Cine Películas Nueva York Lee También Hulu: Qué es, qué contenido ofrece y por qué reemplaza a Star en Disney+ Los tres estrenos que debes ver hoy en Netflix Cinépolis tendrá menú especial por el reestreno de "Volver al futuro" ¿Qué hay de nuevo… en el cine? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones