Domingo, 12 de Octubre 2025
Entretenimiento | Acción en fuego cruzado

Johnny Depp se une a la mafia

Enfundados en gabardinas y armados hasta los dientes los “enemigos públicos” vienen dispuestos a romper el orden

Por: EL INFORMADOR

LOS ÁNGELES, CALIFORNIA.- Es corto de palabras cuando de entrevistas se trata, sin embargo su trabajo habla por él, y en su reciente producción Enemigos públicos, Johnny Depp encarna a un personaje que en la década de los años treinta se convirtió en el dolor del cabeza del FBI.

En el filme, donde se reúne con otro hombre de acción como lo es Christian Bale, Depp se sumerge en la identidad de John Dillinger, posiblemente uno de los personajes más “normales” de su carrera, en una obsesiva búsqueda de emociones fuertes, una vida al límite y al margen de la ley que acabaron por encumbrar al atracador a la categoría de Robin Hood de la Gran Depresión estadounidense. “Era un héroe existencial, todos los días eran el último, pero no se consideraba intocable, no era tonto, él simplemente vivía sin hacer planes”, anota Depp sobre su concepción del personaje.

Dillinger era un tipo de persona que a juicio del actor es difícil de encontrar en la actualidad. “La gente era diferente antes, había algún grado de inocencia. No sé si habrá alguien parecido hoy en día, quizá el subcomandante Marcos en Chiapas, que trata de proteger a los indígenas en México, es similar en pureza e inocencia”, afirmó el intérprete. “El hecho de que él (Dillinger) fue un hombre en contra del gobierno, de los bancos, del orden establecido, lo convierte en una representación de las añoranzas de mucha gente que sufrió en la Gran Depresión”.

Dillinger y su banda delinquieron a sus anchas por Estados Unidos, aprovechando la inexistencia de una estructura federal que tuviese jurisdicción sobre los delitos interestatales y sus acciones, pronto elevadas a hazañas, fueron la primera prueba de fuego policial del FBI que visionaba el director J. Edgar Hoover.

“John Dillinger era un ladrón de bancos, pero era visto como una celebridad porque está en nuestra naturaleza adorar a la gente que es feliz rompiendo los códigos sociales, eso es mucho más romántico”. Depp afirma que si le dieran la oportunidad de conocer al famoso delincuente o a J. Edgar Hoover, fundador del FBI, se inclinaría por el primero. “Hoover era un criminal más grande, un hombre muy peligroso, mientras que John era uno de nosotros”.

Cara y cruz
La otra cara de la moneda para Dillinger es el agente Melvin Purvis, interpretado por Christian Bale, que parece el único capaz de organizar una operación que permita apresar al escurridizo gánster. Bale confesó sentir pasión por la historia de Purvis, que sufrió varios fracasos en su misión y, a pesar del triunfo de la ley, terminó por abandonar el FBI y poco después se arrebató la vida. “Al principio el FBI tenía muchas desventajas a la hora de luchar contra el crimen organizado, hubo una época en la que no podían ni ir armados, aunque eso no se ve en la película”, explicó el actor cuyo personaje inspiró al dibujante Chester Gould el aspecto del detective de cómic Dick Tracy.

En un filme dominado por los personajes masculinos, la francesa Marion Cotillard, ganadora de un Oscar por La Vie en Rose (2007), ofreció el contrapeso dramático al vivir la dramática historia de amor entre Dillinger y su novia, Billie Frechette.

Para Cotillard, su personaje en Enemigos públicos fue un trabajo de meses ya que, al margen de la preparación del personaje, tuvo que deshacerse de su acento francés para mimetizar la pronunciación de una chica estadounidense. “No improvisé nada. Tardaba una semana en aprenderme cada frase”, aseguró Cotillard, que dijo que su aventura de Hollywood era “más grande que un sueño”.

Detallista
La película tiene el sello del cineasta Michael Mann, un director que ha puesto su rúbrica a filmes policíacos como Heat (1995), The Insider (1999) o Collateral (2004), quien tiene una particular fascinación por la década de los años treinta en Estados Unidos. “No quería mirar a 1933, quería estar en 1933, quiero que la gente piense: ‘esto es real’; que no sea un evento distante que le pasó a unos personajes”.

Mann convirtió el foro en una reproducción de la vida estadounidense donde la elegancia y la pulcritud estuvo cuidada al máximo, por lo que se especula que será una de las cintas que acuda a la ceremonia del Oscar. El hecho de que la producció haya sido filmada en alta definición y no en formato de cine responde a una decisión que el director explica: “Busco que la película impacte en la audiencia a través de una relación contemporánea”, por lo que garantiza que la gente disfrutará las actuaciones y los detalles de principio a fin.

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