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Martes, 19 de Noviembre 2019
Entretenimiento | Palabras convertidas en imágenes

John Boyne imagina un mundo mejor

El escritor irlandés disfruta del éxito lleva exitosamente al cine la historia del Niño con el pijama de rayas

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Es posible ver el mundo a través de distintas ópticas, pero ninguna es tan cristalina e inocente como la visión de un niño. Y es justamente a través de ella que el escritor John Boyne retrató a Bruno, un pequeño que vive en la burbuja de la inocencia, en medio del momento más negro de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial.

Poseedor de un talento sorprendente para  contar hermosas historias a partir de premisas sencillas, Boyne no apostó por el escenario bélico para mostrar encarnizadas batallas, al contrario, la cinta El niño con el pijama de rayas apenas y muestra pistolas, y en ningún momento se dispara un arma. Sin embargo, tampoco omite la crudeza y cerrazón del régimen nazi.

La primer sorpresa al conocer a John Boyne es su juventud. Quien lo lee, creerá que es un veterano autor con amplio armamento literario del cual echar mano, pero no. John, de 37 años, se pasea por el lobby del hotel con una amplia sonrisa que se le refleja en los ojos. Y cómo no, si ha ganado diversos premios con su novela, y lograr que ésta se adaptara a la gran pantalla, dirigida por Mark Herman y distribuida por Miramax, también con un amplio éxito.

Todavía con muchas historias por contar, Boyne habla con EL INFORMADOR antes que nadie para explicar el trabajo detrás de la película, las emociones que lo llevaron a escribirla y descifrar el misterio eterno, ¿qué es mejor, el libro o el filme?

¿Qué te inspiró a escribir esta historia?

“Creo que me inspiré a partir de una buena idea, que es lo que usualmente me funciona. Quería contar la historia de estos dos niños (Bruno y Shmuel) en un ambiente complicado. Creo que la frescura e inocencia con la que ven las cosas es muy útil”.

Algunos autores ven la adaptación de sus libros al cine como un punto de quiebre en su carrera, ¿coincides con esa idea?

“Sí, creo que es un punto alto, quiero decir, he publicado seis novelas en mi carrera y ésta es la primera que es adaptada al cine y todavía me siento emocionado (risas). Creo que tengo un trabajo extraordinario y me da la oportunidad de divertirme”.

¿Y qué sentiste cuando viste por primera vez la película en la gran pantalla?

“Bueno, estuve muy involucrado en el proceso creativo, así que podría decir que me sentí sorprendido. Estuve involucrado desde la adaptación del guión hasta la edición. Trataba de estar un paso adelante para evitar alguna sorpresa desagradable. Lo que verdaderamente me tenía nervioso era la reacción de la gente”.

Siendo este un proyecto tan personal, ¿cómo te llevaste con Mark Herman, quien además de dirigir, adaptó la película?

“Somos buenos amigos, me dio los borradores de la cinta para que yo le hiciera anotaciones y ambos hicimos el storyboard. Gracias él tuve acceso al rodaje en todo momento. Terminada la película hemos seguido caminos distintos y creo que eso es lo mejor a nivel profesional”.

¿Cuánto tiempo pasó entre la publicación del libro y el interés de Mark Herman para llevar la película al cine?

“Casi inmediatamente después del lanzamiento del libro, el lo leyó y le interesó hacer la adaptación. Pasamos buena parte del 2007 conformando al reparto y buscando las locaciones adecuadas”.

¿Cuál es tu parte favorita dentro de la película?

“Me gustó el final, aunque sea un momento tan complicado. A final de cuentas es la parte mas honesta de la película, hubiera sido muy falso terminar todo de manera feliz. Quería que el espectador terminara sintiéndose molesto por lo que le sucede a los personajes”.

Hablando del final no deja concesiones sin duda, ¿te plantearon en Miramax cambiarlo para hacerla más ‘convencional’?

“No, nunca, y desde el principio ellos sabían a qué se arriesgaban al patrocinar el proyecto. Había mucha expectación sobre la reacción de la gente, pero jamás me plantearon un esquema para resolver la historia de otra manera. El final se mantuvo inalterable siempre”.

¿Cambió tu forma de escribir luego de que se lanzó “El Niño con el pijama de rayas”?

“Creo que cambia en cada libro que hago. Es una historia tan poderosa que es imposible no convertirla en una base para mi. Me encantaría que cada otros de mis libros se adaptaran al cine. Creo que el éxito que ha tenido el libro y el encanto que ha despertado entre los cinéfilos me obliga a escribir mejor cada obra que haga en un futuro”.

¿Te sentiste identificado con alguno de los personajes de la historia?

“No, creo que eso es difícil, en todo caso, me siento afín a la imaginación de Bruno, es un niño muy creativo y a la vez nervioso, que ama a su abuela… Ahora que lo pienso, creo que me identifico con la abuela. Cuando vean la película se darán cuenta que es un personaje libre, que no permite que nada la intimide y siempre lucha por dar su opinión”.

La pregunta difícil, ¿Qué es mejor, el libro o la novela?

“(Risas) eso es difícil, estuve involucrado en ambos. Creo que los dos son grandiosos, sólo que no olviden, que sin novela no hay película (risas)”.

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