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Entretenimiento | Keith Haring falleció a los 31 años de edad

Fiestas con bolas de espejos

Mañana se conmemoran 50 años del natalicio del Keith Haring.

Por: EL INFORMADOR

MÉXICO.- El estilo de algunos artistas se observa a través de la pincelada, del color o de la forma de plasmar un tema, y de otros a través de la línea demarcadora de un arte figurativo, como el estadounidense Keith Haring, del que mañana se conmemoran los 50 años de su natalicio.

Keith Haring (1958-1990) fue un pintor callejero y figurativo, con un estilo intransferible, que falleció a los 31 años de edad el 16 de febrero de 1990 -al igual que otros artistas de la escena de los años 80- debido al sida.

Rehuía del arte abstracto que en su época estaba muy en boga junto al expresionismo y el minimalismo y fue un seguidor del arte pop propulsado por el artista estadounidense Andy Warhol, así como del que fuera pareja de éste último, Jean-Michel Basquiat.

Su línea continua estaba guiada para su ejecución por una intuición muy particular, que era rotulada en cualquier superficie de la calle, hasta que ésta llegó a los interiores de las galerías, donde conoció los entresijos del mundo del arte, en el que tuvo fervientes seguidores y detractores.

Haring eligió ante todo como campo de expresión las calles, porque esperaba al igual que otros artistas del siglo XX que el arte pudiese llegar a todas las personas, más allá de su condición social y, de esta manera, romper con el áurea tradicional de estética reservada a la elite.

Su ímpetu personal, el azar, el consumo en su infancia de cómics y dibujos animados sembraron la base de la impronta realizada, principalmente, usando un rotulador negro y la tiza blanca en al menos sus primeros y más conocidos trabajos.

En los que la finalidad era establecer una comunicación rápida y directa con el viandante apresurado de las calles neoyorquinas mediante una iconografía sencilla y rotunda -llamada "tags"- y que ésta fuese fácilmente registrada por la mente.

Haring, cada vez que pintaba en la calle y, sobre todo, en los andenes del metro de Nueva York sus denominados "subway drawings", se arriesgaba a ser amonestado, pero, a diferencia de los artistas del "grafitti" al uso, no pintaba a escondidas dentro de los vagones, sino que pintó en superficies que, además, estaban cerca de pósters de publicidad.

Keith Haring quería llegar a ser una celebridad y lo consiguió, incluso entre los niños. La fama lo encumbró en un abrir y cerrar de ojos y le facilitó el contacto con artistas tan famosos como las cantantes Madonna y Grace Jones, el escritor William Burroughs y disc-jockeys de la escena neoyorquina, algunos de los cuales fueron su pareja.

Y, así, a su primera exposición individual organizada por el galerista Tony Shafrazi en 1982 asistieron artistas en aquel tiempo ya consagrados como Roy Lichtenstein, Robert Rauschenberg, Sol Le Witt, Richard Serra y Francesco Clemente.

Como si el azar se pusiese de su lado, la escena alternativa y la de la "alta sociedad" abrieron en paralelo sus puertas a Haring, quien tuvo sus momentos de gloria, uno de ellos, cuando uno de los principales letreros luminosos, el Spectacolor Billboard, del Times Square de Nueva York, proyectó durante un mes, cada 20 minutos, una animación con su famoso dibujo del bebé a gatas rodeado por una aureola.

Pero, hoy en día, la memoria de Keith Karing sigue viva no sólo por el lado comercial, sino porque cuenta con la primera colección privada en el mundo dedicada a su obra: la "Nakamura-Keith Haring Collection", y por la tarea de su Fundación Keith Haring, que él creó en vida y se implica en cuestiones sociales, principalmente, en el sida entre la comunidad homosexual.

Así, cuando se cumplen los cincuenta años del natalicio, Haring -que trató sin rodeos temas universales como el amor y la felicidad, la alegría y el sexo y también, la violencia, el abuso, el sida y la opresión, y rehusó el lienzo, porque le bloqueaba creativamente- se han organizado numerosas exposiciones desde Lyon (Francia) hasta Nueva York.

Pero, tal vez, el mejor homenaje sea el de programar un acto creativo con quienes establecía muy buena relación, los niños, -como ha hecho su fundación- y el de celebrar una gran fiesta en un club, como la "Party of Life", del Festival de Cine Tribeca, y la de la sala "Pacha" de Nueva York.

Y bajo la cita de Haring, "Yo amo la vida", se bailará hasta el alba recreando la extinta "Fiebre del Sábado Noche" del ya cerrado club "Paradise Garage", de Nueva York, de donde se embriagaba su decidido y decisorio trazo para el arte "underground". EFE AGP 03/05/08

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