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Sábado, 15 de Diciembre 2018
Entretenimiento | Esto que ves es un rostro se presenta esta noche, a las 20:00 horas, en el salón Alfredo R. Plasencia

“Esto que ves es un rostro”, de Lolita Bosch

La palabra que nace de la muerte

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- La noticia llega a su habitación. El padre ha fallecido. Ella tiene poco tiempo para prepararse para el entierro y es en ese lapso en el que tiene que entender lo que significa esta muerte. La historia la cuenta Lolita Bosch (1970) en su primer libro "Esto que ves es un rostro", publicado en catalán en 2004 y ahora editada en castellano por Sexto Piso.

El relato tiene un detonante autobiográfico, pero luego el hilo de la escritura “fluyó” solo. “En 1999 me llamaron para avisarme que mi papá había muerto y no alcancé a volver. Ése es el punto de partida, pero que en la chava y en mí es distinto. Y frente a eso, lo único que te queda es el lenguaje”.

La filósofa por la Universidad de Barcelona y maestra en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México, cuenta que en general escribe en dos idiomas, el catalán y el español, luego los separa y parecen dos novelas distintas.

En Esto que ves es un rostro, el original es bilingüe y la versión catalana se publicó de inmediato. A partir de esa primera novela con la que obtuvo el Premio de Experimentación Literaria de Ómnium Cultural en 2004, escribió otros libros como Tres historias europeas (2005), Elisa Kiseljak (2005), La persona que fuimos (2006, Premio Talento FNAC), Insólita ilusión, indólita certeza (2007), Una: la historia de Piiter y Py (2007) y La familia de mi padre (2008).

“Ahora que volví a leer la versión en catalán (para publicarlo al español) me pregunté, ‘¿en qué momento hiciste eso?’, no porque no sea como yo, es decir, podría haberlo escrito ahora, no es que sea un primer texto y que lo vea primero, pero es que no recuerdo el momento de la escritura”, relata Bosch.

Y es que –cuenta- en todos sus libros toma apuntes de lo que le sucede diariamente con la escritura, pero en “el primero no lo hice. Ésa es la razón por la que empecé a hacerlo a partir del segundo, pues me di cuenta que había olvidado el proceso de la novela”.

Añade que en esta relectura probablemente lo que trató de hacer es que, “cuando a esta chava se le muere el papá y se queda sola, lo único que le queda es el lenguaje y le tiene mucho miedo porque el lenguaje es emocional y necesita que deje de serlo para poder describirlo, porque le da miedo, es la evidencia de su soledad”.


EL INFORMADOR/ ALEJANDRA GUILLÉN

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