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Domingo, 17 de Diciembre 2017
Entretenimiento | Casa Escorza

El desierto desde la lente de Jerónimo Arteaga-Silva

Las imágenes de Jerónimo Arteaga-Silva están bañadas de oscuridad

GUADALAJARA, JALISCO.- Las imágenes de Jerónimo Arteaga-Silva están bañadas de oscuridad. En sus personajes se percibe un halo de misterio, aunque bailen, salten o se les vea sonreír, con sus ojos enormes y claros, con un brillo fuera de este mundo que hace temblar a aquél que les ve, como si la mirada fuese correspondida.

Sin duda, fue esa fuerza que se escapa del papel la que hizo que el fotógrafo oriundo del Estado de México se convirtiese en 2007 en el ganador absoluto del Premio Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez, que año con año se entrega en el marco de la Feria Internacional del Libro.

Entre 32 trabajos que fueron entregados al comité organizador como respuesta a la convocatoria, el proyecto Vivir en el desierto, que se exhibe a partir de este viernes en Casa Escorza (espacio de la Universidad de Guadalajara), fue elegido por el jurado, integrado por Maya Goded, Pablo Ortiz Monasterio y Pedro Valtierra, en la categoría de foto reportaje.

Según el jurado, el proyecto fotográfico de Aretaga-Silva “describe, con una estética áspera en blanco y negro, de contrastes fuertes, el drama humano que se desarrolla en un ámbito adverso, con paisajes que presagian la tormenta. La impresión de las copias es notable por su calidad y nos hace sentir la aridez del ambiente. Este reportaje también señala problemas de corte ambiental y ecológico y nos invita a reflexionar a partir de una realidad específica de esa geografía, que se puede extrapolar a todo el país”.

Ricardo Guzmán, director de Casa Escorza, explica que el trabajo en torno a esta muestra, que se inaugura esta noche a las 20:30 horas, se realizó muy de cerca, contemplando desde un principio la impresión de las imágenes en mediano formato, con la intención de que los espectadores se acerquen a la imagen y “sientan casi la textura de la arena. Son fotos con mucha textura”.

Y es que por la forma en que éstas se presentan, supone que Jerónimo Arteaga-Silva (1972) dio a las imágenes un trabajo especial: “Hay una onda de grano reventado en las fotos. Primero lo pudo haber logrado por vía de utilizar una película forzada y luego reventar el grano en el revelado y luego tiene una técnica, se llama ‘preservar y quemar’, que es como para darle un poco más de luz a ciertas partes de la foto. Pero esa técnica está muy bien lograda, además, tiene la intención de que se note que lo hizo, pero no sabemos si lo hizo en digital o en el laboratorio”.

Como haya sido, el resultado invita a detener la mirada durante algunos minutos ante cada una de las 19 imágenes que integran la exposición, para dejarse acariciar por el viento del desierto (en San Luis Potosí), al tiempo que se percibe la dura realidad que viven día a día cientos de personas, en una comunidad donde la indigencia es la forma de sobrevivir, sin una opción para mejorar.

“Lo que vale la pena, desde mi punto de vista, es que es un trabajo que denuncia conflictos sociales, pero es una denuncia bastante fuerte; no se necesita ni el rojo ni el amarillo en las fotos de Arteaga-Silva para ser fuertes y para hacer llegar el mensaje”, explica Guzmán. “Hay un tono de dignificación y aparte habla muy claro sobre la entereza de las personas, sobre la fuerza de la gente y eso lo logra con imágenes medio oníricas. Consigue que se crucen la poética y la realidad, eso es muy difícil”.

Algunas de las imágenes que integran la muestra Vivir en el desierto, foto reportaje de Jerónimo Arteaga-Silva, ganador en 2007 del Premio de Periodismo Cultura Fernando Benítez.

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