Sábado, 30 de Mayo 2020
Entretenimiento | Reflejo del humor latinoamericano

Condorito celebra 60 años de risas

El personaje creado por Pepo, como una crítica a Disney, ha trascendido generaciones con su humor blanco

Por: EL INFORMADOR

SANTIAGO, CHILE.- Sesenta años después de que apareciera robando gallinas en una tira cómica de la revista chilena Okey, Condorito está presente en 77 diarios de América Latina y Estados Unidos, y sigue haciendo reír mientras reivindica la astucia de los chilenos en historias centradas en el ya célebre Pelotillehue.

El aniversario 60 es recordado por una edición especial de la revista que salió a la venta este martes en Chile y que compila los mejores chistes y parte de la historia del personaje, creado por el caricaturista René Ríos Boettiger, mejor conocido como Pepo.

Con rostro de cóndor -el ave emblema de Chile-, de carácter pícaro y con sólo dos enormes dedos en cada pie, Condorito nació como una respuesta a unos personajes latinoamericanos de la película Saludos Amigos de Walt Disney, según contó su creador. “El personaje nace como un representativo del pobre chileno, marginal, que llega de la provincia a vivir a los márgenes de la ciudad capital”, explicó a Hernán Montealegre, autor de Historia del Humor Gráfico en Chile. “Además incorpora varios de los símbolos chilenos. El cóndor, que está en el escudo nacional del país, su camiseta con el color de la selección y sus pantalones negros de campesino”.

Universo de humor

No hay nada que esta ave-humana haya hecho: Jefe caníbal, pintor de líneas de carreteras, millonario de zapatos brillantes y hasta loco con ojos en espiral, Condorito siempre ha desarrollado sus aventuras en Pelotillehue.

Montealegre precisó que el sufijo ‘hue’ en lengua mapuche (etnia original chilena) significa ‘donde abunda algo’ o ‘lugar de’, y eso se suma al ‘pelota’, que alude al tonto. Entonces Pelotillehue significaría pueblo de tontos.

En este lugar están el bar El Tufo, el restaurante El Pollo Farsante el santo San Guchito y el diario El Hocicón, cuyo lema es “pobre pero honrado” y fue fundado el 15 de noviembre de 1943, según se lee en su portada.

En Pelotillehue viven Yayita -la curvilínea y eterna novia de Condorito- y Doña Tremebunda, la madre de ésta; sus amigos como el borracho Garganta de Lata, el servicial Don Chuma, el inocente Ungenio y Huevoduro, entre otros.
Pelotillehue creció además con la modernidad: la clásica bebida Tome Pin y haga Pun es ahora Tome Pin Zero, Zero Pun. Desde Chile, el “pajarraco” -como lo llama su archirrival, el petulante Pepe Cortisona-, llega hoy a 13 países, incluido Estados Unidos.

Para su internacionalización lentamente fue dejando de lado los modismos chilenos, aunque se mantiene la esencia del personaje. “Ahora tiene un lenguaje neutro que permite que se lea en un país latinoamericano sin mayores problemas”, considera Montealegre.

Para el historietista chileno Pedro Peirano “Condorito nunca provocó carcajadas pero por alguna razón siempre fue imposible dejar de leerlo. Nunca se manejó en el terreno de lo que denominamos ‘humor inteligente’, pero su autenticidad y gentil incorrección lo hacían irresistible” agrega Peirano.

Trayecto a la fama


Condorito partió en las pequeñas editoriales Zig-Zag o Pincel. Poco antes de la muerte de Pepo, en 2000, la edición de la revista de Condorito pasó a Televisa Chile, mientras las tiras cómicas de diarios, el merchandising y las producciones audiovisuales recaen sobre Inverzag en Chile y World Editors, que tiene los derechos a nivel internacional.

En la revista trabajan una decena de dibujantes y guionistas que dan vida a unas seis ediciones mensuales en distintos formatos que llegan a unos 80 millones de lectores, según Peirano.

Un total de 77 diarios publican las tiras cómicas en América Latina y Estados Unidos. En Estados Unidos está presente en 26 diarios, algunos de ellos en inglés.

Coné, el pequeño sobrino de Condorito que llegó de provincia, tiene su propia historieta donde se narra el origen de su nombre: Condorito fue a bautizarlo, y quiso ponerle de nombre Ugenio. El padre Venancio no entendió bien y le preguntó: “¿Con ‘e’ será?”. “Bueno, padrecito, como usted quiera”, le respondió Condorito. Y quedó Coné, !plop!

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