Miércoles, 01 de Diciembre 2021
Entretenimiento | Se rompe la línea entre la realidad y la ficción

Anime y cosplay, cuando lo exótico se volvió común

Se rompe la línea entre la realidad y la ficción en el festival organizado por el Instituto de Cultura de Zapopan

Por: EL INFORMADOR

.En los Arcos de Zapopan la realidad se diluía en una capa de caricaturas.  /

.En los Arcos de Zapopan la realidad se diluía en una capa de caricaturas. /

ZAPOPAN, JALISCO (20/ENE/2013).- Parecía un sábado cualquiera en Zapopan. El gigantesco arco que da acceso al corazón del municipio saludaba a quienes se aproximaban desde Avenida Ávila Camacho o por Laureles. Son las 16:00 horas y la tarde no pinta muy prometedora para los negocios que allí se encuentran. Los meseros y afanadores de los establecimientos barrían la calle con la escoba, sin disimular su aburrimiento y dando por sentado que ese día, como tantos otros, no pasará nada distinto que rompa con la normalidad.Pero se equivocan.

El primer elemento extraño de ese sábado es un escenario montado justo bajo el Arco zapopano. Las figuras talladas en él, con indígenas luchando contra los conquistadores, se convertirán en las próximas horas en el marco  de un festival de anime, manga y cosplay. Un encuentro que buscaba reducir de miles de kilómetros a centímetros las diferencias entre el país del Sol Naciente y el municipio que alguna vez fue Villa Maicera.

Organizado por el Instituto de Cultura de Zapopan, el Festival convocó durante los días previos a los amantes de las caricaturas y las historietas japonesas. Pero estos fanáticos no llevan su amor por la cultura oriental solo en lo corazón, sino que, literalmente, lo traen puesto en el cuerpo.

A las 17:00 horas, los meseros y empleados de los locales adyacentes a los arcos dejaron de barrer. Alguno se rascaba la barbilla y otro se tallaba los ojos para asegurarse de que lo que estaba viendo era real y no producto del Sol que caía a plomo en la ciudad.

Parecía que la realidad se diluía en una capa de caricaturas. Niños y adultos vestidos con pelucas de colores, trajes entallados, con botones enormes, símbolos de caligrafía japonesa, espadas de utilería, cadenas de fantasía y ojos enfundados en pupilentes poblaron el Andador 20 de noviembre.

La normalidad se acababa de extinguir.

Compromiso total

El ambiente de lo colorido, lo fantástico y lo bizarro se apoderó lentamente del Andador en durante toda la tarde y parte de la noche. De repente, quienes iban disfrazados son mayoría. Las gorras de Pokemon, los símbolos de Dragon Ball Z en la camisa, el cuaderno de Death Nothe, las espadas samurái o hasta las diademas rematadas en orejas de gato se vuelven un convencionalismo social.

Los que no van vistiendo un cosplay eran los raros en esa muchedumbre, que para las 19:00 horas ya rebasaba las 300 personas. Los que nos van disfrazados, no tienen una idea de qué es el animé y el manga, o simplemente van pasando por casualidad, se limitan a observar y a sonreír. Algunos hasta piden una foto con los cosplayers. Nunca se sabe cuándo volverán a encontrarse con un evento así.

Desde las 17:00 horas y hasta la medianoche del domingo, el escenario no conoció un solo momento de paz.

Primero aparecieron sobre él grupos coreográficos de K-pop, compuestos por jóvenes (hombres y mujeres), que bailaban al ritmo de música pop coreana (de allí el nombre de K-pop). También se presentaron un par de conjuntos musicales que interpretaban música japonesa emanada de anime.

Por la noche, rebasadas las 20:00 horas, un grupo de Taiko (tambores japoneses) sorprendió a los presentes, con elaboradas coreografías que incluían a 6 bailarines que simulaban ser leones japoneses. El ruido ensordecedor que salía de la tarima, hizo que los locales que se encontraban cerca le pusieran "mute" a sus rocolas. La tambora, banda, norteño y trovadores no podían competir contra el tsunami acústico del festival.

La noche de un día curioso

El encuentro dejó una serie de estampas que difícilmente olvidarán los asistentes y curiosos. Desde el accidentado concurso de cosplay, que al más puro estilo "Chabelo" señaló al ganador por los aplausos del público y no por la calidad del disfraz, hasta el atropellado concurso de videojuegos, que se llevó a cabo pese las dificultades técnicas que enfrentaron los organizadores.

A las 22:30 horas, la mayor parte del público ya se había ido. Las pelucas brillantes dejaron paso a los gamers que llegaron a observar las finales del concurso de videojuegos. Sobre el escenario un DJ hacía mezclas sonoras utilizando loops que arrancó de varios juegos legendarios, como Tetris.

Lejos, los meseros de los restaurantes observaban y trataban de procesar lo que había ocurrido durante la tarde. No fue un buen día de ventas, pero lo que sí es seguro, es que no fue un sábado cualquiera en Zapopan.

Dossier

- Anime: Con este nombre son conocidas las caricaturas japonesas en Occidente. El anime de subdivide en una amplia cantidad de géneros, como la acción, drama, comedia, deportivos, laborales e incluso para adultos.

- Manga: El término con el que se conoce a las historietas japonesas. A diferencia de los cómics americanos, el manga se publica en blanco y negro, además de que sus autores suelen dirigir sus tramas hacia un final, evitando que duren "eternamente", como sucede con sus pares estadounidenses.

- Cosplay: Contracción de la palabra "Costume player". El cosplay es el arte de disfrazarse como un personaje del manga o el anime, tratando de imitar tanto el aspecto como el comportamiento.

Los concursos de cosplay se han convertido en un elemento constante en las convenciones de animación japonesa.

EL INFORMADOR / FRANCISCO GONZÁLEZ

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