Mientras en Estados Unidos empresas como Verizon, AT&T y Virgin abonan a sus clientes los datos que no usaron en un mes a fin de que puedan utilizarlos posteriormente, en México los usuarios simplemente los pierden. Estos esquemas son parte de los huecos que dejaron los legisladores en la Ley Secundaria de Telecomunicaciones y Radiodifusión, los cuales permiten a los operadores de telefonía móvil sacar ventaja de los clientes que no consumen el 100 por ciento de los servicios que contratan. En el caso del esquema de pospago, la legislación no prevé esquemas de transferencia de los minutos o datos que los usuarios no gastaron (herramienta conocida como rollover), mientras que en prepago las telefónicas congelan el saldo hasta que se haga una recarga. Según cálculos, un consumidor intensivo en el uso de datos gasta en promedio 3 gigabytes mensuales en su teléfono móvil, pues la mayor parte del tiempo busca redes WiFi a las que se pueda conectar.