Viernes, 10 de Octubre 2025
Deportes | El piloto participará en la Carrera Panamericana

Un nuevo reto para Xavier Lamadrid

El experimentado tapatío se emociona cuando habla de una de sus pasiones, la que comenzará mañana en Chiapas y concluirá el 22 de octubre en Durango

Por: EL INFORMADOR

Xavier Lamadrid y su Ford Falcon 1965 buscarán el podio en la Carrera Panamericana que arranca este fin de semana. EL INFORMADOR / M. Vargas

Xavier Lamadrid y su Ford Falcon 1965 buscarán el podio en la Carrera Panamericana que arranca este fin de semana. EL INFORMADOR / M. Vargas

GUADALAJARA, JALISCO (15/OCT/2015).- Pocos eventos del deporte motor son tan demandantes como la Carrera Panamericana, certamen que ha pasado por diversas etapas a lo largo de su historia y en la que el piloto tapatío Xavier Lamadrid participará por sexta ocasión consecutiva.

Para Lamadrid, campeón en 2013 en la categoría Histórica C de esta carrera, año con año se renueva el reto de recorrer los casi cuatro mil kilómetros a lo largo de siete días y en esta ocasión no será la excepción, sobre todo porque será este el primer año en el que participará con un coche distinto al que utilizó en las cinco oportunidades anteriores.

“Es una carrera muy dura, es la mejor carrera del mundo, es una carrera muy peligrosa (…) Lo voy a decir claramente contra los otros pilotos de Fórmula, nosotros no nos quejamos de que las llantas no se calentaron o de que el compañero no me deja pasar o que la pista está sucia; nosotros vamos a recorrer cuatro mil kilómetros y nos encontramos con todo”, dice de entrada Lamadrid en entrevista para esta casa editorial.

En su Ford Falcon 1965 y acompañado de Ricardo Navarro como su copiloto, Lamadrid recorrerá a partir del 16 y hasta el 22 de octubre una ruta de carreteras federales que tiene una longitud de tres mil 729 kilómetros desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas hasta Durango, Durango.

“Todas las etapas son difíciles”, explica Lamadrid, “ahora nos vamos al Espinazo del Diablo (Durango), etapa muy peligrosa, donde tenemos precipicios de dos mil metros a ambos de la carretera y ojalá obviamente todo salga bien, pero es pesado, sobre todo para el coche, que sufre mucho, pues las carreteras no están en su mejor momento”, continúa el piloto tapatío, quien agrega que en cualquier momento del recorrido es muy probable toparse con algo que provoque un percance.

Sin embargo, ante los riesgos, la motivación por correr es fuerte y el deseo de ganar de nueva cuenta es aún mayor, aunque el propio piloto reconoce que la competencia será fuerte, especialmente ante pilotos europeos.

“Es una carrera legendaria, la última en su tipo en el mundo y es una carrera en donde nadie tiene que probar que es campeón. Es una camaradería muy especial y todos queremos ganar, es un reto muy fuerte entre nosotros. Cada año vamos con la ilusión de volver a ganar, no es nada fácil (…) los europeos como es natural vienen a ganarnos, pero normalmente hemos estado en los primeros lugares, todos van contra nosotros”.

En el mismo sentido, el propio Lamadrid ve a los mexicanos, entre ellos él mismo, como los favoritos para triunfar en cada una de las categorías de la Panamericana, aunque también admite que esto les puede jugar en contra en el desarrollo de la carrera.

“Sí, (ganar) es una presión que tenemos. Está el reto de llegar a Durango y no sé cómo manejar el coche, pero claro que juega contra nosotros (ser favoritos), porque vienen (los europeos) contra nosotros, es natural y piensan que tenemos ventaja en el sentido de que debemos conocer el terreno, lo cual no es del todo cierto (…) es un reto para todos los que estamos en las diferentes categorías, pero es parte de las carreras, es algo por qué luchar”.

La legión jalisciense

La Carrera Panamericana convoca a toda una serie de intrépidos, tanto nacionales como extranjeros que asumen el reto de recorrer casi cuatro mil kilómetros a lo largo de siete días y en el caso de los pilotos jaliscienses, serán cuatro, incluyendo a Xavier Lamadrid, los que tomen parte de este suceso.

“Somos un grupazo el que tenemos, es algo admirable lo que tenemos en Jalisco. Me siento orgulloso de ser amigo de todos ellos. Va a correr Tomás López Rocha en un Porsche 911; también Ricardo Ramírez en un BMW 2002 modelo 1970 y también el señor Enrique Meza en un Mercury 54 o BMW. Es un grupazo el que tenemos, nos echamos la mano entre nosotros y va a sonar chocante pero somos los pilotos a vencer en las categorías; tratamos que los pilotos de Jalisco, como ha sido toda la vida, seamos los que estemos en los primeros lugares”, concluye el campeón de la categoría Histórica C de la Panamericana en el 2013.

El Espinazo del Diablo

Año con año, la ruta de la Carrera Panamericana ha sufrido de diversas modificaciones y para esta edición se añade una sección de alto riesgo en la última etapa de Zacatecas a Durango, en donde habrá un recorrido de 55.730 kilómetros por la zona conocida como el Espinazo del Diablo, que para el experimentado Xavier Lamadrid será la parte más demandante y llamativa de toda la carrera.

“Hasta 2013 la parte más bonita, más divertida, con más curvas y que tiene más ritmo era la zona de Mil Cumbres, era el ideal de todos, porque es donde nos vamos a divertir. Y ahora que vamos a Durango, vivir y manejar el Espinazo del Diablo, que es aterrador, ahora es la etapa. Normalmente la Carrera Panamericana para el último día ya estaba definida, sin embargo ahora con la llegada al Espinazo del Diablo, el último día se decide la carrera y eso la hace muy interesante porque es una etapa muy pesada, que hace que los coches sufran mucho, que los pilotos se desgasten y no se sabe quién va a ser el ganador; para mí, esa etapa hoy por hoy es la principal”.

La camaradería, un sello distintivo

Una gran cantidad de pilotos se agrupan cada año para celebrar una edición más de la Carrera Panamericana. Pilotos europeos, de los Estados Unidos y por supuesto mexicanos se reúnen para recorrer la ruta de siete días a lo largo de gran parte de la república, por lo que es imprescindible que la tensión que se vive dentro de las carreteras se libere una vez que se está fuera de estas y así lo explica Xavier Lamadrid.

“(Fuera de la carretera) la gente de la nada sale y te ayuda, hay muchísimas anécdotas, es algo que el europeo disfruta mucho y es algo que como mexicanos nos da mucho orgullo que ocurra; es una camaradería muy especial. Diario en la noche tenemos una cena, una celebración y premiación y del día y son como las Naciones Unidas en la cena, donde todos nos tratamos de ayudar. Eso hace que cuando vayas a correr a Europa todos te reciban con los brazos abiertos y eres parte de una familia que participa en la Carrera Panamericana, que hoy por hoy no le hemos dado el valor que tiene, es algo muy especial”.

SUS PASIONES
Nurburgring y Panamericana; diferentes, e igual de riesgosas

Año con año, Xavier Lamadrid pone a prueba su resistencia en dos de las carreras más demandantes del mundo. En mayo, el tapatío forma parte de un equipo de cuatro personas que corren las 24 horas de Nurburgring, en Alemania; en octubre, las carreteras mexicanas se convierten durante siete días en el escenario de la Carrera Panamericana.

Sin embargo, para el propio Lamadrid resulta complicado inclinarse por alguna de las dos e inclusive compararlas, pues cada una de estas carreras tiene sus ingredientes muy particulares que le dan el sello que las ha distinguido.

“No puedo comparar una con otra, una (Nurburgring) es en el circuito más peligroso del mundo y la pista te la memorizas, vas mucho más rápido y con coches más modernos que en la Panamericana, con los mejores pilotos del mundo en su tipo. Es algo que no puedo comparar, que no he podido hacer, comparar una carrera de circuito con esta; en las de circuito sabes cómo está la curva, cómo vas a frenar y cómo vas a salir, en esta no sabes, porque todas las curvas son diferentes, porque como he dicho, no es lo mismo tomar una curva mil veces que tomar mil curvas una sola vez”.

EL DATO
El ejemplo, lo más importante


Pero, a pesar de la presión y el riesgo que conlleva correr esta carrera, al final todo tiene un significado y una recompensa. “No vivimos de esto, es un hobby, pero estos momentos son importantes para nosotros; el recibir un trofeo, por más bonito o feo que sea es muy importante para nosotros, además es un ejemplo para nuestros hijos que a nuestra edad seamos competitivos (…) es lo más importante, el ejemplo, lo que irradias hacia el pequeño mundo que nos rodea”, señala Xavier Lamadrid.

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