Lunes, 20 de Enero 2020
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* “Otro día”

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Si pudiera haber dos partidos iguales, por una parte, y si pudiera tenerse, por la otra, la certeza de que el Pachuca-Pumas de mañana será una copia al carbón del Pumas-Pachuca del jueves, el partido de vuelta de la Final por el título del Torneo de Clausura sería cuestión de mero trámite...

Fue tan notoria la superioridad de los “Pumas” en ese duelo (el 0-1 en el marcador fue un pálido reflejo de las oportunidades de gol que tuvieron los capitalinos... pero, sobre todo, del dominio táctico absoluto que ejercieron sobre la cancha), que cualquiera estaría tentado a pensar que “Tuca” Ferreti encontró el antídoto infalible para la solvencia futbolística y la eficacia que los “Tuzos” habían mostrado durante la etapa clasificatoria del certamen.

Sin embargo...

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Sin embargo, una cosa es que el Pachuca esté herido, como lo está... y otra muy diferente que ya esté muerto y sepultado.

Para empezar, al trabajo de los “Pumas” les hizo falta algo muy importante para ser perfecto: reflejar en el marcador la hegemonía que tuvieron. Una ventaja mínima, en una Final, puede diluirse en un suspiro. Basta un acierto del adversario, un descuido propio, un imponderable de los que tanto se dan en este negocio, para que esa ventaja se esfume.

Además, para nadie es un secreto que el Pachuca tiene con qué levantarse de la lona. Su regularidad durante la temporada regular, en la que sólo sufrió dos derrotas, es prenda de ello. El ascendiente de Enrique Meza sobre su plantel de jugadores y la riqueza de éste en oficio y calidad, más el peso específico que pueden tener las circunstancias de cancha y público, permiten dar por descontado que el de mañana no será un mero “reprís” del juego del jueves.

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Por lo pronto, para dar a los “Pumas” el crédito que les corresponde por haberle puesto las peras a veinticinco al gran favorito, es de destacarse la aplicación que tuvieron para pararse en su propio territorio de tal manera que los “Tuzos” se vieron inoperantes. Los capitalinos cerraron los espacios de maniobra y obligaron a los hidalguenses a hacer un futbol insulso, con abundante circulación de la pelota, pero incapacidad casi absoluta para trazar servicios penetrantes y generar situaciones propicias para conseguir un resultado mejor que el que registró la historia.

Pero, en fin: con todo lo que ello implica, “mañana será otro día...”.

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