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Sábado, 16 de Febrero 2019
Deportes | A propósito por Jaime García Elías

* ¡Ah, pa’ amiguitos!

A propósito por Jaime García Elías

Por: EL INFORMADOR

Con ‘amigos’ así, ¿quién necesita enemigos...?

De paso por la capital del país, rumbo a su Buenos Aires querido --de donde ha emigrado a México en dos ocasiones: primero para culminar su carrera como guardameta... y luego para seguir siendo profeta en tierra extraña, ante la demostrada imposibilidad de serlo en la propia--, Ricardo La Volpe hizo lo que no había hecho en Guadalajara desde el sábado pasado que recibió, en el Estadio Jalisco, la nota reprobatoria correspondiente al curso que concluyó esa noche.

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Ricardo habló. Y lo hizo, por supuesto, a su manera.

En lo que los dirigentes del Atlas digieren el zafarrancho verbal que se suscitó en los vestidores, corolario inevitable del categórico 5-0 adverso ante el Pachuca y de la frustración de haber dejado escapar el boleto para la “liguilla” que de hecho tuvieron en la mano; en lo que los dirigentes asimilan el sopapo, decíamos, y esperan el informe del técnico con el balance de la campaña, y replantean el futuro del equipo en función de la asamblea que tendrán a finales de este mes, La Volpe ya movió pieza...

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La frase medular de su declaración es esta: “Si no hay un equipo que yo vea, que yo sienta que puede pelear un campeonato (...), señores, conmigo no cuenten”.

Ya los directivos del Atlas decidirán si la interpretan como amenaza. Ya dirán si lo que sigue es encender una batería de veladoras a los santos de su devoción para que Ricardo no haga efectiva la advertencia de que si no le ponen las semillas de calabaza peladitas y en la boca, él recoge sus canicas de la rueda y se larga con su música a otra parte. Ya dirán si no convendría enviar a una comisión a buscarlo en Buenos Aires, a disculparse por el atrevimiento de interrumpir sus merecidas vacaciones y a importunarlo con la atenta solicitud de que considere la posibilidad de seguir poniendo su infinita sabiduría en materia de “fulbo” al servicio de la causa rojinegra, a cambio del puñado de dólares que con tantas penurias pueden arañar para colocar, humildemente, a sus pies.

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De paso, convendría pedirle que aclarara eso de que “de Monterrey, que había hecho el equipo que yo quería, me fui”. Porque, hasta donde se supo, de Monterrey no “se fue”: “lo fueron”, que es diferente.

(Lo dicho: “Con ‘amigos’ así...”).

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