Cultura | Estreno en México Una Muerte en Venecia operística El contratenor tapatío Santiago Cumplido figura en el elenco de voces seleccionadas para presentar en el país la obra de Benjamin Britten Por: EL INFORMADOR 5 de julio de 2009 - 01:42 hs CIUDAD DE MÉXICO.- El Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque de la Ciudad de México presenta este domingo por primera vez en el país uno de los títulos fundamentales de la ópera del siglo XX, Muerte en Venecia, del inglés Benjamin Britten, datada en 1973, según la novela del escritor alemán Thomas Mann, y dirigida, en esta ocasión, por Christopher Franklin en el apartado musical y Jorge Ballina en lo que se refiere a escenografía. En el elenco de voces se incluyen las del tenor Ted Schmitz, el barítono Armando Gama y el contratenor tapatío Santiago Cumplido, quienes estarán acompañados por el Coro y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes. Esta nueva producción del Instituto Nacional de Bellas Artes ( INBA) cuenta con la participación de los bailarines Ignacio Pereda y Julio Landa. La iluminación corre a cargo de Víctor Zapatero y Tolita y María Figueroa firman el diseño de vestuario. Muerte en Venecia Como el resto de las obras de Britten, está llena de aspectos muy personales. "Él escribía cosas que aludían a su vida, a sus vivencias y acerca de personas, no de circunstancias o eventos", señala el director de la Compañía Nacional de Ópera, Alonso Escalante. "Pasaron unos minutos antes de que acudieran en su auxilio; había caído a un lado de su silla. Le llevaron a su habitación, y aquel mismo día, el mundo, respetuosamente estremecido, recibió la noticia de su muerte". Thomas Mann (1875-1955), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1929, ya reveló en el título de su más celebrada novela corta escrita en 1912, La muerte en Venecia (Der Tod in Venedig), el final que le esperaba a "Von Aschenbach, nombre oficial de Gustav Aschenbach a partir de la celebración de su cincuentenario". La ópera cuenta la historia de este escritor que en plena crisis creativa parte rumbo a Venecia en busca del ambiente propicio que le permita reencontrarse con la inspiración. En la ciudad de los canales, infectada por el cólera, Aschenbach queda deslumbrado por un adolescente polaco, Tadzio, cuya belleza le perturba y provoca que afloren todas sus obsesiones antes de encontrar, solo en la playa, la muerte. Jorge Ballina hace notar que "la temática de la obra, en la que se habla de un brote de cólera, es casi similar a lo que vivió el país con la epidemia de la influenza humana hace algunas semanas" y afirma que el montaje representa un reto tanto musical como escénicamente, "ya que en él se vivirá Venecia y sus calles paseando con sus góndolas sin cambiar de escenarios, como se hacía antes". Para el director de escena, Muerte en Venecia "es una historia de vida, no de muerte" y asegura que esta producción "es algo totalmente nuevo y diferente a lo que se ha visto en ópera en México". El joven director de orquesta Christopher Franklin dará a Muerte en Venecia diferentes matices, "pues musicalmente, la estructura es un poco complicada, ya que se debe seguir el leit motiv de la trama". La obra tiene toda la influencia de que Britten se nutrió y de sus compositores favoritos: Purcell, Mozart, Mahler, Schubert, Shostakovich y la escuela dodecafónica, "bagaje que le permitió crear un lenguaje y un discurso propios, hasta convertirse en el compositor más prominente de Inglaterra, después de Purcell", señala Ballina. A juicio de Escalante, la opera Muerte en Venecia pone de manifiesto muchas de las cosas que le ocurrieron a su autor, como las críticas excesivamente conservadoras a las que le sometieron en sus inicios, allá por 1920, sus colegas. El director de la Compañía Nacional de Ópera recuerda que Britten se sintió agredido con esta situación. "Su desencanto se agudizó cuando se pronunció en contra de la Primera Guerra Mundial, lo que le acarreó serios problemas de carácter político. A ello se sumó su manifiesta homosexualidad. Todo esto lo convirtió en un hombre aislado, al margen de las corrientes de su época. Por ello dedicidió emigrar a Estados Unidos en plena Segunda Guerra Mundial, con el propósito de encontrar una atmósfera que le permitiera entregarse a la creatividad. Sin embargo, descubrió que su inspiración estaba en su lugar de origen, por lo que regresó a Inglaterra, específicamente a Aldeburgh, donde pasó el resto de su vida". Muerte en Venecia Está escrita para contar la historia, no para lucir voces ni para presumir la música en sí. "Cuando se ve representada y se entiende lo que está contando, es muy fácil, muy clara y contundente, ayuda a seguir al personaje en su transformación", resalta Ballina. Con un costo de producción de cinco millones 400 mil pesos, la ópera Muerte en Venecia contará con cuatro presentaciones durante el mes de julio en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque: domingos 5 y 12, a las 17:00 horas, y el martes 7 y el jueves 9, a las 20:00 horas. Apuntes históricos Muerte en Venecia Se estrenó el 16 de junio de 1973 en The Maltings, Snape, al sureste de Inglaterra, en el marco del Festival de Aldeburgh, bajo la dirección musical de Steuart Bedford, quien también dirigió la primera grabación de la ópera. Britten, que en la primavera de ese año, al poco de terminar la partitura, tuvo que someterse a una operación quirúrgica para que le reemplazaran la válvula aórtica, no solo no pudo supervisar los ensayos, sino que tampoco pudo asistir al estreno mundial de la que iba a ser su última ópera. Cuando en octubre de 1973 se programó en el Covent Garden de Londres, finalmente pudo verla representada. El 4 de diciembre de 1976, cinco meses y medio después de que la reina de Inglaterra le nombrara Barón Britten de Aldeburgh en el condado de Suffolk, su corazón se paró. La crítica recibió favorablemente la nueva ópera y en las crónicas se destacó "el infalible instinto dramático" del compositor, la "fantástica belleza de la música para danza" y, en especial, la actuación del tenor Peter Pears, quien a los 62 años asumió el difícil y maratoniano -dos horas y cuarto cantando prácticamente sin interrupción- personaje de Aschenbach. El éxito de Muerte en Venecia, sin embargo, estuvo lejos del que habían alcanzado otros títulos de Britten, como Peter Grimes o Billy Budd. Temas Artes Escénicas Lee También El Festín de los Muñecos cumple 20 años; anuncian el cierre de un ciclo Cantos de tierra y exilio: Illapu vuelve a Guadalajara Un octubre artístico para celebrar los 31 años del MUSA Guadalajara: la ciudad que respira arte Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones