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Cultura | Una joven carrera lleva a Esteban Hernández a subir un escalón más en su trayectoria

Técnica y valor de un bailarín que quiere conquistar al mundo

Una joven carrera impulsada por la tradición familiar lleva al artista tapatío Esteban Hernández a subir un escalón más en su trayectoria
Esteban Hernández recomienda a quienes deseen dedicarse al ballet que tengan disciplina y amor por lo que hacen. EL INFORMADOR / R. Tamayo

Esteban Hernández recomienda a quienes deseen dedicarse al ballet que tengan disciplina y amor por lo que hacen. EL INFORMADOR / R. Tamayo

GUADALAJARA, JALISCO (04/ABR/2017).- El bailarín Esteban Hernández es el nuevo solista del Ballet de San Francisco, dentro de una serie de cambios anunciados recientemente por la agrupación estadounidense. Y es él mismo quien nos comparte la historia que lo ha colocado como uno de los bailarines de ballet más importantes de nuestro país, junto con su hermano Isaac Hernández.

Con el respaldo de una tradición por el baile impulsado por el padre de ambos, el maestro Héctor Hernández Valle, el mundo ha sido testigo de la construcción de estos dos talentos quienes tuvieron sus primeras enseñanzas con recursos limitados pero con la motivación de alcanzar un sueño y ser los mejores en su disciplina.

—¿Cómo despertó tu interés por la danza clásica?

—Mi padre, quien fue bailarín de ballet profesional, les daba clases de ballet a mis demás hermanos en el patio de la casa. Todos estudiamos home school (estudiamos en casa) la escuela regular y la clase de ballet era como la materia de educación física. Yo veía que mi papá les daba la clase y una vez le dije que quería entrar también a tomar esa clase y así empecé con mis primeras clases de ballet: en el patio de la casa, con una barra y dos tablas de triplay, en compañía de todos mis demás hermanos. Somos once en total.

—¿Continuaste en el ballet gracias a creer en tu talento o más por el amor a esta actividad?

—Decidí tomar las clases de ballet con mi papá, porque me gustaba el ballet. Creo que si se hace lo que se ama, se logra hacer bien.

—A los ocho años participaste en el Concurso Internacional Youth America Grand Prix, en Nueva York, ¿cómo es participar en un gran concurso a tan corta edad?

—Es difícil, se necesita tener carácter y fuerza mental para ello. Implicó tener el valor y la preparación técnica y artística para participar en el concurso de ballet más grande del mundo. Y hacer eso a los ocho años, es aún más difícil. Pero también es importante hacerlo pues te confronta con la realidad en cuestiones artísticas. Se toma aún más conciencia de todo lo que implica entrar al mundo del Ballet con los más altos estándares.

—¿Cuáles son los obstáculos con los que te has topado más veces?

—Las lesiones. Es lo más difícil a lo que se puede enfrentar un bailarín.

—¿Cuáles fueron los mayores retos que encontraste al cursar en la histórica Royal Ballet School de Londres?

—Fue todo un aprendizaje nuevo, desde los maestros, coreógrafos, ritmos de trabajo, interpretación artística etcétera, fue una etapa de gran importancia en mi formación. Aparte también era la primera vez que vivía  en Europa, me fui solo, fue un cambio drástico en mi vida. Se tiene que tener capacidad de adaptación.

—Y, ¿cuáles los mayores aprendizajes y satisfacciones?

—Siempre trabajé con mucha conciencia y esto me permitió adaptarme y valorar esa etapa de mi vida enormemente. Soy el primer y único mexicano egresado del Royal Ballet School de Londres, me gradué como bailarín profesional con los más altos honores. Tengo gratitud por todo lo vivido, fue una gran satisfacción lograr hacer historia para mí país y también, a través de ello, quiero que más jóvenes encuentren inspiración para sus vidas y que sepan que pueden lograr sus sueños.

—¿Qué diferencias encuentras entre la escuela londinense y las academias en México?

—Realmente como nunca fui alumno de una academia como tal en México, no puedo hacer la comparación. Antes de irme a Londres fui alumno de mi padre el Maestro Héctor Hernández a quien junto con mi hermano Isaac (Bailarín del English National Ballet) entrenábamos en el patio de nuestra casa, después estuve becado en The Rock School for Dance Education en Filadelfia, también becado durante varios años en los cursos intensivos del American Ballet Theater en Nueva York.

—¿Qué significa para tu carrera artística así como a nivel personal convertirte en solista en el ballet de San Francisco?

—Me siento feliz de que mi trabajo sea reconocido a través de este nombramiento, es también una gran responsabilidad artística.

—¿Aumentan las exigencias y el trabajo?

—Las exigencias siempre están ahí desde que entras a una compañía como bailarín profesional, pero más que una exigencia de otros hacia mí, es una exigencia personal, yo me exijo a mí mismo el ser mejor cada día.

—¿Es algo que buscabas al iniciar con esta compañía?

—Es el sueño de todo bailarín ser promovido, pero no quiere decir que se convierta en una obsesión. Debes disfrutar como bailarín, cada momento que vives pues son etapas de aprendizaje, dominio técnico e interpretación artística.
 
—Has tenido una trayectoria realmente exitosa y tu talento se ha visto reconocido por grandes compañías, ¿Cuál es tu consejo para los niños y niñas mexicanos que también desean incursionar en la danza?

—Que sean valientes, es una profesión muy exigente, se tiene que tener conciencia de ello y estar dispuestos a sacrificar una infancia “normal” por una vida de esfuerzo, perseverancia y trabajo constante, es lo único que dará resultados trascendentes. Deben amar lo que hacen. Así sea ballet o cualquier otra profesión, si les gusta lo que hacen, las circunstancias no determinarán su destino, el carácter y la conciencia sobre uno mismo son determinantes.

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