Domingo, 09 de Mayo 2021
Cultura | La ópera está basada en un manuscrito náhuatl de los 'cantares mexicanos'

Teatro lleno para el estreno de 'Xochicuicatl cuecuechtli', de Gabriel Pareyón

La ópera está basada en un manuscrito náhuatl de los 'cantares mexicanos'

Por: EL INFORMADOR

'Xochicuicatl cuecuechtli', de Gabriel Pareyón, es fruto de más de una década de investigación. EL INFORMADOR / J. Mendoza

'Xochicuicatl cuecuechtli', de Gabriel Pareyón, es fruto de más de una década de investigación. EL INFORMADOR / J. Mendoza

GUADALAJARA, JALISCO (19/FEB/2015).- La noche de este miércoles 18 de febrero, en el marco de las celebraciones por su 473 aniversario, el Teatro Degollado registró un lleno para el estreno en Guadalajara la ópera contemporánea "Xochicuicatl cuecuechtli", de Gabriel Pareyón, fruto de más de una década de investigación y basada en un manuscrito náhuatl de los "Cantares Mexicanos" (o "Mexicacuicatl") de la Biblioteca Nacional de México.

Así, concebido como "la primera ópera contemporánea en náhuatl", en el montaje -donde los seis personajes son interpretados por César Juárez-Joyner, Silvia Moreno, Abril Mondragón, Juana Libertad, Priscella Uvalle y Ricardo Díaz- se muestra el entorno donde se desenvuelven las "ahuianimeh" (jóvenes mujeres "alegradoras") que primero son visitadas por un "maestro cantor" (Cuicamatini) y después por un joven "pícaro" (llamado Tohuenyo) proveniente de la Huasteca que, tras la seducción y escarceo erótico, es abandonado y sufre, hasta que aparece Xochipilli -deidad asociada con las flores, la música, el amor juvenil y las enfermedades venéreas- y le obsequia una flauta cuya música le brinda consuelo.

Un canto de travesuras

Propuesta como "un canto florido de travesuras" (o simplemente "canto travieso"), la obra parte de una "reinterpretación" de un canto náhuatl que se sustenta en lo establecido por el investigador Patrick Johansson, semiólogo, lingüista e historiador de la UNAM como el "sentido erótico" del concepto "cuecuechcuicatl" que, para los espectadores, resultó accesible gracias a la "traducción idiosincrática" del propio Pareyón que, explicó antes, "es más una explicación de lo que dice que una traducción literal".

Con todo, no debió pasarse por alto que el compositor ya había aclarado que, en sentido estricto, la obra se aleja de la "tradición occidental" ya que no se trata de una "ópera" propiamente dicha, sino de un "canto" que se concibe como "una posible pieza de origen escénico-musical" que, por otra parte, dentro del género del cuecuechcuicatl, contiene elementos que "chocan con la idiosincrasia" de los conquistadores.

Todo es otra cosa

En estos términos, escrita en náhuatl de 2011 a 2013, después de la investigación realizada en fuentes literarias, musicales y lingüísticas, la puesta en escena buscó "respetar la sonoridad y prosodia del náguatl en la medida de lo posible", dijo Pareyón, por lo que se ejercita "una manera ritual de entonar las voces" que no corresponde a su uso cotidiano.

Asimismo, la "partitura" musical no se presenta en pentagrama ni se anota a la manera occidental (más bien con "una simbología original" que se basó en elementos de códices, cerámica, frisos y relieves), pero si marcó la ejecución de un ensamble -situado en la parte trasera del escenario, siempre a la vista- de más de veinte instrumentos tradicionales, en especial tambores (teponaztles y huéhuetl), caracoles, sonajas, ocarinas, tenábaris y otros instrumentos aerófonos, para lo que el compositor contó con la colaboración de José Navarro en la dirección musical y el especialista en instrumentos antiguos, Abraham Elías.

Al final, la obra exhibe la libertad con que fue escrita al proponer -como consignó el programa- "su propio sonido, ritmo, canto, lenguaje musical, notación musical y dancística por lo que, con su escenificación, se marcó un precedente en la historia musical en Guadalajara pues, como señaló antes de la función el Secretario de Cultura del gobierno municipal, Ricardo Duarte, el registro de las óperas presentadas en el Degollado obedece a un repertorio "tradicional" y no se caracteriza por presentar "óperas contemporáneas o experimentales", ni de compositores vivos.

EL DATO

En "Xochicuicatl cuecuechtli", del jalisciense Gabriel Pareyón, el texto y su sentido poético proceden directamente del "canto" homónimo recopilado por fray Bernardino de Sahagún entre informantes nahuas que sobrevivieron a la conquista de Tenochtitlán, y que forma parte de la colección de los llamados "Cantares mexicanos".

EL INFORMADOR / Ricardo Solis

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